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¿Por qué vienen inmigrantes?

Es difícil acabar con la migración, pero no imposible. Para ello debemos descubrir por qué empiezan

Un mujer permanece junto al mar en un punto de la playa donde quedan restos de barcas de madera y chalecos salvavidas en Sabrata, Libia.
Un mujer permanece junto al mar en un punto de la playa donde quedan restos de barcas de madera y chalecos salvavidas en Sabrata, Libia.

Estamos en 2017, y llevamos miles de años más de existencia. Pero todavía no somos capaces de responder a ciertas preguntas. O no somos capaces o no nos iluminamos y, apartamos la cortina que nos limita nuestra visión del mundo que nos rodea. La historia de la humanidad es la historia de las migraciones. Todas las personas han migrado y, por consiguiente, todas las personas tenemos genes mestizos. Lo queramos o no. Lo neguemos o no. Para tener una etnia pura no vale con vivir en Alaska, tendríamos que recomponer todo nuestro árbol genealógico desde los orígenes. Una locura ¿verdad? La misma locura justifica la existencia de discursos racistas.

Ya hemos aclarado un punto, las migraciones nos han afectado y nos siguen afectando, a todos. Pero, ¿Por qué migra la gente? La gente migra para vivir. Migra por miedo. Migra para cambiarse y cambiar el mundo. Y podría rellenar varios artículos con las meras causas que llevan a las personas a migrar.

¿Se puede acabar con la migración? Es difícil, pero no imposible. Lo que entendemos como migraciones siempre va ligado a razones laborales, porque cuando existen otras razones se utilizan eufemismos como turismo, visitas, etc. Para acabar con las migraciones debemos descubrir por qué empiezan. Las personas migran siempre para tener una posición socioeconómica mejor de la que poseía. Si las personas arriesgan sus vidas para mejorar es porque sus situaciones en sus países de origen eran muy precarias.

Acabar con las migraciones empieza acabando con la pobreza, la desigualdad, la guerra, la corrupción y la discriminación. Creo, según mi experiencia y formación que, una vez muerto el perro, la rabia desaparece. Tenemos que repensar el mundo.

Debemos de concienciar a las personas que mandan de que, a pesar de que su lejanía no les permita verlo, lo que pasa en otros países nos afecta. Debemos de darles un ultimátum para que cambien las políticas internacionales. Porque, señores, esto no funciona. Me gustaría conocer algún día un país real y esencialmente democrático. Todos alardean de serlo , pero ninguno practica la democracia en el gobierno. A esto se refirió un amigo diciendo que las bocas melladas solo hablan, pero nunca muerden. Los gobiernos necesitan utilizar una dentadura, que es el pueblo, para hacer algo realmente relevante para nuestras vidas y para el mundo.

 Todos los países alardean de ser democráticos, pero ninguno practica la democracia en el gobierno

Las bocas melladas me llevan a recordar el panorama actual de la lucha entre el Gobierno español y el Govern catalán. Día tras días ambos se acusan de ser antidemocráticos. ¿Qué piensan los ciudadanos? ¿Tenemos que elegir entre blanco o negro solo? Yo creo que entre la A y la Z hay muchísimas letras que ver y valorar. El panorama político actual representa el mundo moderno actual, donde todo es subjetivo y la manipulación se ha convertido en el oxígeno de la democracia.

¿Cómo van a mejorar países que los declaramos dictatoriales cuando se ven reflejado en aquellos países que se autodenominan democráticos? Puede ser que el pastor que guía a las ovejas de los ataques de los lobos no lo hace por solidaridad o fraternidad sino para venderlas y alimentarse de ellas. ¿Qué tiene que ver esto con las migraciones? Mucho. Esto explica su existencia, explica su continuidad, explica su atemporalidad y explica también por qué sigue siendo, aun en nuestros días, tan complejo crear un espacio donde todos estemos integrados con todos.

El discurso del miedo es un as que todos los gobiernos tienen para controlar sus poblaciones. Si no hubiese ningún malo en las películas, no habría tampoco bueno y ello restaría votos. Algunos partidos han ganado elecciones gracias al terrorismo que utilizan sigilosamente. Otros aseguran su continuidad. Si no hubiese ese chivo expiatorio culpable de todos los problemas que afectan a las personas no habría malos gobernantes. Si no hubiese manipulación política y mediática no habría ni malos políticos y, además, se fomentaría el discurso de la paz y la lucha contra las desigualdades.

Hablando desde mi experiencia, os puedo asegurar que los inmigrantes no migramos por voluntad ni por curiosidad ni por capricho. Migramos porque es la única alternativa a una vida de subsistencia si salida, a una vida de injusticias y opresión. Migrar es para los soñadores. Migrar es para aquellos valientes que deciden luchar por sus vidas y las de sus familias. Esos migrantes a los que se discrimina son héroes para sus familiares. Son su única esperanza y fuente de ingresos.

El discurso del miedo es un as que todos los gobiernos tienen para controlar sus poblaciones

Ciertamente, el ser una persona humanista que critique el mundo actual y fomente la igualdad y justicia, no me impide tener la opinión contraria a las migraciones. No soy partidario de que existan personas, que para vivir dignamente, se jueguen sus vidas. No soy partidario de la discriminación ni de la precariedad. Pienso, sólidamente, que las personas deberíamos tener una vida digna en los lugares donde nacemos. Necesitamos ser sujetos activos para nuestros gobiernos. Y eso se consigue con la transparencia, la fraternidad, la justicia, la igualdad y la empatía.

No quiero ver más noticias de personas muertas en el Mediterráneo. No quiero saber de personas discriminadas y agredidas por su color de piel o su forma de vestir. Quiero sentir paz. Quiero ver amor.

No sabemos el mundo que estamos creando con tanta anestesia local hacia las muertes, el sufrimiento y las desigualdades. Cada persona que muere por nuestra pasividad, algo en nosotros muere. Quizá no nos demos cuenta porque empezó muriendo hace ya tiempo. Nuestra humanidad está en extinción.