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Así está cambiando la cultura pop la imagen de la transexualidad

Las cuestiones de género e identidad se ven reflejadas cada vez más en los medios de masas. Series, celebrities y redes sociales ya muestran una diversidad que, pese a todo, todavía tiene barreras que romper

Orgullo Gay 2017

Solo en España hay 5.000 personas en transición de género. Y esas son únicamente las que conocemos, porque los datos están recogidos de las unidades recientemente implantadas para estos casos en seis Comunidades Autónomas. De dicha cantidad, el 10% son menores de edad. Solo en la unidad de género de Valencia, el número de adolescentes atendidos se ha duplicado en los últimos dos años. Parece que, por fin, la sociedad está generando un ambiente propicio para que los chavales puedan decir abiertamente que han nacido con el cuerpo equivocado. Pero, como suele ocurrir con casi todo, la transexualidad también se mide con el baremo de los privilegios. Ellos son, por desgracia, los que dan solidez a los prejuicios.

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Cuando hace dos años Caitlyn Jenner ocupó la portada de Vanity Fair, buena parte de la comunidad trans norteamericana la criticó por "mostrar la cara glamurosa de la transexualidad". Una mujer rica y famosa que no tuvo problemas de aceptación (ni mucho menos de dinero) y que documentó en un reality una nueva vida, que, según lo que se desprende de dicho programa, se basaba en recibir elogios y escoger modelitos. Obviamente, la audiencia le dio dos temporadas.

"Recibo preguntas como: ¿En qué baño me meto?"


En la otra punta de la telerrealidad se encuentra Jazz Jennings, una adolescente que saltó a la fama por sus vídeos en YouTube, 'tutoriales' en los que enseñaba a otros chicos de su edad a enfrentarse al día a día de un transgénero y que ahora estrena su propio programa, Yo soy Jazz, emitido en España por el canal DKiss. "La mayoría de los mensajes que recibo tienen que ver con cosas triviales. ¿En qué baño me meto? ¿Cómo pido que me llamen?", cuenta. Ella se define como alguien "normal, con las mismas inquietudes que cualquier adolescente", pero también es consciente de que disfrutar de esa normalidad es excepcional.

Cassandra Vera Paz en una foto de su perfil de Facebook.
Cassandra Vera Paz en una foto de su perfil de Facebook.

Las series también tratan de normalizar la cuestión, desde Laverne Cox en Orange is the new black a Erika Ervin en American horror story, mientras que Transparent directamente basa su trama en el tema, pero no basta. "¡Claro que soy activista! Lo que pasa es que cuando estoy trabajando las entrevistas giran en torno a mi condición, no a mí trabajo", explica la modelo y actriz Hari Nef, integrante, precisamente, del reparto de Transparent.

La visibilización es clave para la normalización, sí, pero, de algún modo, transgénero y espectáculo siguen estando unidos. Por suerte, ya no se trata de guetos o cabarets, pero es cierto que en algunos sectores, como el cine o la moda, parece más sencillo (aunque solo sea de puertas para fuera) aceptar la diversidad.

La cosa cambia cuando bajamos a terrenos más pedestres. "La sociedad no está todavía preparada para aceptarlo", no se cansa de repetir Ángela Ponce. Ella es la primera modelo trans en haber optado al título de Miss España (fuera de aquí ya han sido varias las que han participado en concursos de belleza femeninos). "Pero eso me da fuerza para ser yo misma", dice. Baste otro ejemplo: cuando Cassandra Vera Paz, mujer trans, publicó varios chistes sobre Carrero Blanco vía Twitter y fue a juicio por un delito de difamación, muchos medios lo vieron como un claro ejemplo de la merma que la Libertad de expresión está sufriendo en nuestro país. Otros prefirieron escribir sobre su condición de mujer transgénero.

Laverne Cox en Orange is the new black.
Laverne Cox en Orange is the new black.

Aún así, y como también suele ocurrir con otras cuestiones sociales, la vía de la aceptación parece ser generacional. No solo porque son cada vez más los adolescentes que no tienen miedo; también, y sobre todo, porque su medio de expresión, las redes sociales, parece mucho más abierto a la diversidad que cualquier revista o programa de la tele. Es curioso comprobar cómo casi cualquier chaval conoce los términos cis (mujer y hombre biológicos y de acuerdo con su género), agénero (persona que no se identifica ni con hombres ni con mujeres) o transgénero (que engloba la categoría transexual para aquellos que han operado sus genitales) y cómo la mayoría de los adultos los desconocen. Claro que los perfiles de Facebook permiten crear un perfil con veinte categorías distintas y apps de citas como OkCupid filtran la búsqueda de amantes en base a decenas de categorías sexuales. El futuro, definitiva y afortunadamente, será diverso, aunque ciertas iniciativas en forma de autobús traten de frenarlo.

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