¿Pastel para todos?
Atrás quedaron los gloriosos años ochenta y noventa, épocas de oportunidad. Por aquel entonces, España se despertaba, tras un largo letargo, acompañada del nacimiento de la actual democracia. Con ese despertar se instauró en la sociedad española un sentimiento de emprendimiento, trabajo y creación. Un país lleno de oportunidades, repleto de personas decididas a emprender y colaborar en la creación de un país fructífero. Por ello, resulta inevitable pasar a analizar la actual sociedad española. Una sociedad que parece incapaz de satisfacer al elevado número de jóvenes preparados, con altos niveles de formación. Una sociedad en la que las opciones de negocio parecen estar agotadas y no hay cabida para ideas revolucionarias. Una sociedad saturada que comienza a mostrar síntomas de fatiga; síntomas que parecen convertirse en señales de una muerte anunciada. El desencanto, el hostigamiento, la inestabilidad y los diversos reveses a los que tienen que hacer frente los ciudadanos dibujan una sociedad exhausta y desnaturalizada. ¿Ya no hay pastel para todos?— Eduardo Sevilla Soto. Madrid.


























































