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Si tienes una idea, este es un camino hacia el éxito

El emprendedor alicantino Iñaki Berenguer ya ha vendido dos ‘apps’ millonarias en Estados Unidos y va a por la tercera. Estos son sus consejos para que tu empresa triunfe

La cristalera de la oficina de CoverWallet en pleno SoHo neoyorquino mira directa al sueño americano. La sala de reuniones de la empresa da a Wall Street. Y desde la mesa de su fundador, Iñaki Berenguer (Muro de Alcoy, 1976), en el piso 18, la vista llega limpia al Empire State, el icónico rascacielos, símbolo de todo lo que se puede lograr de Estados Unidos.

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Iñaki Berenguer, en su despacho de Nueva York.

“Sí, todos creen que pueden conseguirlo”, apunta. “Aquí da igual si empiezas desde el escalón más bajo o cuál es tu país de origen, tu religión, tu raza o la clase social en la que naciste. Lo que te inculcan de pequeño es que si quieres, puedes llegar a lo más alto”.

El empresario alicantino, criado en una familia muy humilde, reconoce que eso es una motivación enorme para enfrentarte a cualquier reto. Se podría decir que Berenguer cumplió el sueño americano dos veces. Y con solo 40 años, va a por el tercero. Es el creador de las aplicaciones Pixable y Contactive, concebidas, levantadas y vendidas en tiempo récord. La primera permite organizar las miles de fotos que se suben a las redes sociales. La segunda, conocida como Klink entre los profesionales, recurre a las bases de datos para identificar los números de teléfono al recibir una llamada.

Este emprendedor en serie se instaló en Nueva York hace seis años tras recibir master y doctorado por el MIT y la Universidad de Cambridge respectivamente. Siempre becado. Ese año corrió la maratón en la ciudad de los rascacielos con miedo a lesionarse por la factura que podría llegarle del hospital. No tenía seguro médico. “Lo dediqué todo a Pixable”, recuerda. Logró financiación, la empresa creció y la vendió a los dos años a SingTel. La historia volvió a repetirse con Contactive, que fue adquirida por Thinkingphones.

Busca el inversor que necesita tu idea

CoverWallet es el tercer proyecto que ha puesto en marcha. Se trata de un buscador de seguros que utiliza el big data para que las pequeñas empresas puedan dar con una póliza que se ajuste a su perfil. La fundó hace un año. Entre sus inversores están Two Sigma, Index Ventures y Union Square Ventures, tres fondos de inversión muy selectivos, conocidos por haber apostado por empresas como Twitter, Dropbox, Slack o Zynga.

Pero antes de estrecharles la mano hay que entender qué tipo de socio se quiere tener realmente y los recursos. Hay firmas, como Scout Ventures, que se limitan a cubrir las necesidades de liquidez que las empresas emergentes tienen para operar mientras recaudan dinero. Antes de llegar a hedge funds como los anteriores están los angel investors. Se trata de inversores informales, interesados en tecnología, que aportan capital en una fase inicial a cambio de una participación, en cantidades entre los 25.000 a 100.000 dólares. Saben que solo una de cada diez empresas llega a tener éxito, por eso buscan pasión, compromiso e integridad de los fundadores.

De la necesidad al plan

Pixable, el primer éxito

Si tienes una idea, este es un camino hacia el éxito

Berenguer tardó poco más de tres años en vender Pixable por 25 millones de euros. En 2008 creó esta app que seleccionaba y ordenadaba fotos, vídeos o gifs en función de los intereses del usuario y de sus principales referentes en las redes sociales. La idea nacía de los problemas que el propio fundador tenía para almacenar, compartir y ver su material. En el camino recibieron más de seis millones de euros de inversores. 

Cuando Pixable fue adquirida por el gigante asiático de las telecomunicaciones SingTel en 2012 tenía más de cuatro millones de usuarios y recibía 1,6 millones de visitas cada día. Un éxito incuestionable, pero que no generaba ingresos. Era tiempo de vender. En tres años, el precio de venta triplicó a lo invertido. Berenguer dijo entonces que solo estaba en el lugar y el momento adecuados.

Berenguer admite que es una persona caótica para llevar los equipos. “Lo que me gusta es pensar en el producto, ver las necesidades, qué funcionalidades se pueden ofrecer y cómo se pueden simplificar”, explica. CoverWallet, como Pixable y Contactive, nació de una frustración personal. Un incendió destruyó el negocio de colmenas de su padre. Al no tener seguro, tuvo que cargar con las pérdidas. “Es tan fácil como ponerse en la piel del dueño de un restaurante que va siempre desbordado y que no tiene tiempo para el papeleo”, explica. Una vez identificada la necesidad, de lo que se trata es de desarrollar la tecnología que permite realizar en un par de segundos la operación que tienes en mente.

Con la idea bien articulada y la tecnología afinada, hay que explicar en particular la oportunidad de mercado que se quiere atacar, el potencial de crecimiento, cómo se van a captar usuarios y qué canales tiene para generar ingresos. El plan debe incluir un valor razonable de la empresa. De ello dependerá que se pueda seguir progresando a la hora de captar capital.

Rápido y bien

Si dar con las semillas es laborioso, lo complicado en el proceso de innovación es la ejecución. “Hay que hacerlo bien desde el principio”, explica Berenguer. Los primeros seis meses de vida del proyecto son clave, porque se corre el riesgo de que alguien se adelante, pero además de hacerlo rápido hay que hacerlo bien. Google, de hecho, no fue el primer buscador ni Facebook la primera red social. Pero las dos lo hicieron mejor que los ya que estaban.

Berenguer es consciente de que el ritmo con el que está creando sus compañías no es normal. El ciclo de vida de sus proyectos, desde que da con financiación hasta que se desprende de ellos, es muy corto. Aquí hace una distinción. “Es diferente ser un emprendedor y un gestor”, matiza. Es su manera de admitir que no se ve dirigiendo una compañía con miles de empleados: “Eso requiere otras habilidades”, comenta.

Iñaki Berenguer, CEO de CoverWallet.
Iñaki Berenguer, CEO de CoverWallet.

Consigue talento y cuestiónalo todo

La financiación es clave para el crecimiento del proyecto. ¿Pero en qué se fijan los inversores de capital riesgo para apostar por una empresa emergente? Tan importante como el mercado, la idea y la ejecución es el equipo que hay detrás. Son los que pueden convertir una idea mediocre en una ganadora. Y es importante para los primeros contactos con los inversores.

En la primera ronda de recaudación de fondos todo se hace básicamente de palabra. No hay métricas de mercado ni de adopción de usuarios que permitan saber cómo va el negocio. Por eso, insiste Berenguer, el peso está en el ADN que tenga el equipo para capturar el mercado. “Aquí es clave, cuando el proyecto está en pañales, atraer talento”, explica.

Contactive, repetir no es casualidad

Si tienes una idea, este es un camino hacia el éxito

Contactive y Klink fueron dos productos que surgieron de una misma idea: crear la mejor guía de teléfonos del mundo. Klink estaba pensado para empresas y Contactive para móviles particulares. Ambas informaban al usuario de quién le estaba llamando aunque no tuviese guardado su número. No solo daban un nombre, sino una identidad (dirección, cargo, fotografía) lo más completa posible.

En el momento de su venta en 2015, Contactive había superado los 1,3 millones de usuarios activos en dos años de vida. ThinkingPhones (hoy Fuze), una empresa estadounidense de telefonía y marketing, la compró por una cantidad no desvelada, probablemente superior a los 25 millones que se habían pagado por el primer éxito de Berenguer. Dos grandes ventas en menos de tres años dejaron claro que la suerte no podía ser el único factor.

En la lista de consejos para el éxito de Berenguer destaca este: Para reinventar una industria hay que cuestionar el statu quo, y eso no se logra desde dentro. “Y eso solo puedes lograrlo con gente que tiene cierta ingenuidad para hacer cosas de una manera diferente”, señala. PayPal podría haber sido creada por ingenieros de cualquier banco en Nueva York. Pero la formó gente que no era del mundo de las finanzas, igual que Airbnb no la hizo un hotelero o Netflix, alguien de la televisión.

Los miembros de los anteriores proyectos se reciclaron yendo a otras empresas o creando nuevas. Los inversores, sin embargo, les siguen pese a que su producto cambie. “Si en la primera ganaron, en la segunda lo hacen casi sin preguntar”, bromea. “Algunos te ofrecen incluso más de lo que necesitas”. “Pero hay que ir con cuidado”, advierte, “que hayas tenido suerte una vez no significa que vas a tenerla toda la vida”.

Cuando los inversores se van

De hecho, no se trata solo de una cuestión de dinero. Los ángeles también aportan contactos con los fondos de capital riesgo, potenciales socios estratégicos, empleados o abogados, dan consejo, asesoramiento y conocimiento sobre las estrategias que siguen compañías similares. Y tan valioso como la liquidez, el estar asociado a un determinado grupo de inversores ayuda a dar credibilidad al proyecto.

Berenguer advierte de una cosa. Recurrir a la financiación de los fondos de capital riesgo es como vender el alma al diablo. Los socios esperan en algún momento liquidar su participación y hacer caja. Ahí solo hay dos opciones. Lo ideal, explica, sería sacar CoverWallet a cotizar en Wall Street antes que venderla. “Es el Nirvana de cualquier emprendedor”, afirma, “a lo mejor algún día estoy ahí”.