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Diez motivos por los que Tamara Falcó es la 'celebrity' definitiva

Dice que Mario Vargas Llosa corrige su blog, que de Pablo Iglesias sólo le gusta el apellido, estrelló su coche contra un Starbucks, tuvo su propio 'reality'... La hija de Isabel Preysler es un soplo de aire fresco en el panorama de famosos patrio

Tamara Falcó.

Abrirte un blog y que un premio Nobel de literatura te lo corrija. ¿Hay algo más guay en este mundo? Tamara Falcó puede dar el año ya por cerrado. No solo cobra su buen dinero por narrar sus peripecias en el espacio que le ha facilitado la revista Hola sino que, además, tiene a Mario Vargas Llosa a su disposición para darle un par de consejos de escritura.

“Mi madre luego me vino: ¿Le has dado tu blog a Mario? Hombre, claro... Obvio. Literatura, literatura... Evidentemente”. Así lo contaba la propia protagonista esta misma semana en un photocall. ¿Cómo no vamos a rendirnos a los pies de la mejor celebrity que ha parido la crónica social española?

Cada vez que la hija más pizpireta de Isabel Preysler se sitúa delante de una cámara nos dan ganas de correr a darle un abrazo y llevárnosla a casa. Tamara Falcó es un ser de luz, la bondad personificada, un soplo de ingenuidad y simpatía en esta sociedad tan amarga que estamos construyendo. Siempre atenta, responde a todo sin mesura, sin ese filtro que se imponen los famosos para ser políticamente correctos. Se equivoca, duda, la caga y admite que no debería haberlo hecho. Vamos, como haríamos cualquiera de nosotros. Por fin, ¡un ser humano! Uno acomodado, sí, pero que ha conseguido que olvidemos su entorno repleto de bonanza para centrarnos en ella.

Si todavía son de los que no se han rendido al tamarismo -¡ejem!-, aquí estamos para convencerles. No encontrarán nada mejor.

1. Es una fábrica de frases míticas

“Lo que más me gusta de Pablo Iglesias es su apellido”. “Conozco tres monjas que han sido modelos”. “Tengo un director espiritual porque si no me pierdo”. “Siempre llevo un vaporizador de agua bendita en el bolso”. “La Biblia me habla”. ¡Boom! Necesitamos un recopilatorio enciclopédico de lo mejor de Tamara ya mismo. Editoriales, tomen nota.

2. No sabemos de qué vive y no nos importa

Viaja sin parar, acude a eventos, se prueba modelitos, se marcha de vacaciones, posa para las cámaras, se cuela en los photocalls, sale con amigas, come con su madre. Podría ser una instagramer cualquiera pero es Tamara Falcó. No tenemos ni idea de qué vive -más allá de las exclusivas y los contratos publicitarios- pero si no se lo preguntamos a las estrellas de Twitter, a ella menos.

3. Tuvo su propio reality y no lo vio nadie

Años reclamando un reality para Tamara Falcó y, cuando lo tuvo, nos dedicamos a otros menesteres. La hija de Isabel Preysler eligió Cosmopolitan TV para su We love Tamara y la pobre pasó sin pena ni gloria. Menos mal que se redimió visitando a Alaska y Mario Vaquerizo para comerse una hamburguesa. Ojalá repitiese la experiencia en un canal en abierto.

4. Se estrelló contra un Starbucks

Cuando Facebook todavía molaba teníamos un grupo llamado 'Estrellar tu coche contra un Starbucks a lo Tamara Falcó'. La poca pericia al volante de Tamara hizo que terminase protagonizando el incidente motorizado más recordado de los últimos años. "No se lo digáis a mi madre", cuentan que murmuró delante de decenas de cámaras.

5. Es la enviada de Dios millennial

Ningún famoso ha hecho tanto por el cristianismo como Tamara Falcó. Desde que sintió su propia llamada, la religión ha estado muy presente en la vida de la socialité. Ha querido ser monja, ha estado en conventos de clausura, tiene guías espirituales, ha frecuentado sectas y ha hecho de la espiritualidad su mejor baza. Esto sí es revolucionario.

6. No sabe qué hacer con su vida (aunque nosotros tampoco)

Tamara está siempre perdida. Como casi todo el mundo en 2016. No sabe a qué dedicarse y parece que eso le atormenta -un poquito-. Quiere ser diseñadora de moda, pero también cocinera -tiene un libro publicado sobre cupcakes- o monja. Le gusta todo y nada. Tamara, bienvenida al club de los indecisos. ¿Y si nos sacamos una oposición juntos?

7. Está a un pasito de entrar en política

Lejos de mantenerse en ese terreno de nadie al que nos tiene acostumbrados los famosos, Tamara se moja. ¡Y mucho! Le declaró la guerra a Manuela Carmena por haber quitado los belenes y asegura que la victoria de Podemos puede ser terrible. Ojalá un encuentro televisado con Pablo Iglesias. Seguro que se declara podemita por un día. Tamara es así. Empática.

8. Quiere independizarse pero no lo consigue

Como casa de mamá no hay nada. Tamara se independizó en un pisito magnífico, con terraza y en la mejor zona de Madrid, para vivir cerca de una amiga. Pero luego, esa amiga se echó novio y ya no le hacía caso, así que, con las mismas, se volvió a casa de Isabel Preysler, porque para estar sola, mejor con mamá. ¿A quién no le ha pasado?

9. Es escritora (¡en serio!)

Tamara ha escrito un relato basado en un viaje que ella y su madre hicieron a México. Podemos estar ante la próxima Premio Planeta. Cosas más raras hemos visto. Nosotros, desde ya, vamos con Tamara.

10. ¡Salve a la Khaleesi de corazones!

Ni Chábeli, ni Ana Boyer, ni nadie. La heredera natural de Isabel Preysler es Tamara. Por mucho que traten de situarla detrás de sus hermanas, es la única con un carisma suficiente como para hacerse con el trono de reina de corazones. Su ejército de fans es indestructible. Tiempo al tiempo. La era de Tamara llegará.

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