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Estas son las peores películas de la historia

La proyección de 'The Room' hoy en Madrid anticipa la nueva edición de la Cutrecon, el festival que recupera de lo malo lo peor

Es difícil decir exactamente qué es lo que falla en una película como The Room... porque falla absolutamente todo. Un argumento soso, unos diálogos absurdos, un ritmo desesperante en el que las cosas ocurren y se dicen una y otra vez, una y otra vez, unas escenas picantonas insufribles, una banda sonora obvia, unos escenarios de maqueta barata y una ¿interpretación? de unos ¿actores? realmente infame.

Cuando hablamos de cine malísimo pensamos en películas de serie Z, ciencia ficción casposa, dinosaurios a los que se les ven los hilos, creaciones al estilo de Ed Wood. Aquí ni siquiera hay este regusto romántico del material de género para gafapastas, esto es el peor de los telefilmes de sobremesa, el momento histórico en el que los yankees quisieron emular a los culebrones venezolanos y fallaron. The Room (Tom Wiseau, 2003) es mala, mala, malísima. Es tan mala que es imprescindible verla, porque es buenísima. ¿Cómo?

Pues resulta que ver cine malo también tiene su gracia y cada vez más adeptos. Por ejemplo, The Room, el engendro cinematográfico de Wiseau (quien la escribe, dirige y protagoniza desastrosamente con un presupuesto de seis millones de dólares), considerada por muchos críticos como la peor producción de la historia, ha cautivado a gourmets del cine malo de todo el mundo: se hacen proyecciones en teatros y, al estilo de The Rocky Horror Picture Show, el público acude caracterizado como los personajes, realiza juegos ad hoc y corea las frases de los diálogos que se saben de memoria. Porque existen estos gourmets de los horrores del séptimo arte: por ejemplo la gente de cinecutre.com, que organiza la convención de cine malo Cutrecon (próximas fechas: del 28 al 31 de enero en Madrid) y que el día 17 de este mes nos trae The Room al Palacio de la Prensa de Madrid.

“Ver The Room en soledad es insoportable, pero verla en compañía de gente que ríe a carcajadas y hace comentarios y chistes en voz alta es una experiencia increíble”, explica Carlos Palencia, director de cinecutre.com y de Cutrecon. La película ha cosechado tanto culto a su alrededor que se espera el estreno de un documental, A room full of spoons, dirigido por Rick Harper, que le toma el pulso al fenómeno mundial, además de otra producción, en este caso de Seth Rogen y James Franco, que contará algo así como un making of de The Room. Tommy Wiseau (“sin duda lo peor de la película”, según Palencia) ya se está convirtiendo en toda una estrella y haciéndose un buen dinerito gracias a su excelente bodrio. “Ha llegado a decir que en realidad hizo la película mal a propósito, pero no creo que sea cierto”, opina Palencia. La verdad, no suena del todo descabellado: es tan mala tendría que haber sido hecha a posta. En este caso Wiseau sería un genio. Quién sabe.

El cine cutre es cosa en boga. “Se trata de buscar comedias involuntarias, producciones que generan risa sin pretenderlo. Es algo que te atrapa”, dice el director, “cuando ves una película mala y le coges el gusto, siempre quieres encontrar otra peor y, cuando lo consigues es una satisfacción”. Palencia lleva 15 años al frente de Cinecutre y el festival Cutrecon cumple ya cinco ediciones con creciente éxito. Además organiza otros eventos relacionados como la muestra Trash-o-rama o los VHZ, sesiones mezcla de monólogos, trailers y ponencias sobre cine malo (el próximo, sobre super héroes y con la proyección de The Pumaman, tendrá lugar el 26 de septiembre en el madrileño cine Artistic Metropol). En otras partes de la geografía se encuentra el veterano Peor imposible, durante el verano gijonés, o la Monstrua de Cine Chungo de Getafe.

Las cinco peores películas de la historia según Carlos Palencia

5. R.O.T.O.R. (1987) Director: Cullen Blaine

Protagonizada por un cyborg con bigote que parece el policía de los Village People, esta inepta fusión entre Robocop y Terminator es posiblemente la peor película de robots que existe. Y no por sus efectos especiales, sino principalmente por su delirante guión, repleto de diálogos imposibles e involuntariamente hilarantes, cuyo autor escribió en verdadero estado de gracia... etílica.

4. MADE IN CHINA (1982) Director: John Liu

¡Una cinta española de artes marciales! Sí, existen. Se trata de una auténtica desfachatez montada a partir de fragmentos de distintos largometrajes sin acabar, perpetrada por el hongkonés John Liu. Un aspirante a Bruce Lee muy caradura, cuya inmensa desvergüenza le llevó a incluir en el montaje final escenas de un accidente real que ocurrió durante el rodaje, con muertos en primer plano y todo. Años después el “angelito” acabó en la cárcel por un caso de trata de blancas.

3.THE DEVIL DEAD (2007) Director: Ranga Rao

Uno de los muchos remakes hindúes de Posesión Infernal, rodada por el ególatra Ranga Rao (quien se atreve a incluir su propia foto en los títulos de crédito) tras probablemente una ingesta masiva de cafeína, por no citar otras sustancias. El cineasta no sabe cómo dirigir la película ni debe importarle, así que durante una interminable hora y media se dedica a agitar la cámara incesantemente y a realizar esperpénticos zooms a absolutamente todo lo que se le cruza por delante. Como si estuviera poseído por Valerio Lazarov y el “cámara novato” del Vip Noche.

2.OPERACIÓN EN LAS VEGAS (1990) Director: NG Mount

Piensa en todos los errores que jamás deberían cometerse en una película. La sombra del cámara, planos de día y contraplanos de noche, actores que miran en la dirección errónea... Todos ellos están juntos y revueltos en esta coproducción entre USA y Francia, claramente improvisada sobre la marcha y con un elenco de secundarios que parecen encontrados en la calle. Absolutamente desternillante de principio a fin.

1. DUNYAYI KURTARAN ADAM “STARWARS TURCO” (1982) Director: Çetin Inanç

En esto del “cine cutre” nadie gana a los turcos. Estamos ante la obra maestra del conocido como “cine pop turco”, una exploitation de Star Wars montada a machetazos y protagonizada por la estrella Cuneyt Arkin, una verdadera leyenda en Turquía. Entre otras lindezas, la película incluye en su metraje planos de la saga Star Wars y hasta se atreve a robar la banda sonora de Indiana Jones. Si George Lucas y John Williams no les demandaron, fue probablemente porque se debieron deslomar de risa ante tanto despropósito

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