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Ahí te quedas, Sean Penn

El fin del compromiso entre Charlize Theron y el oscarizado actor saca a la luz el ‘fantasmeo’ o cómo abandonar a tu pareja y desaparecer sin dejar rastro

Sean Penn y Charlize Theron.
Sean Penn y Charlize Theron. Getty Images

No hace mucho, Sean Penn y Charlize Theron eran una pareja feliz. Sin embargo, hace poco llegaron noticias de que Theron había dejado de responder a las llamadas y los mensajes de Penn. Lo estaba fantasmeando.

¿Qué es el ghosting?

El término, como casi siempre, viene se ha acuñado primero en inglés: ghosting, de la palabra ghost (fantasma, en español). Una palabra generalmente asociada con Casper, el niño que veía a gente muerta y el título de una película de 1990 protagonizada por Demi Moore y Patrick Swayze, ha pasado a utilizarse también como un verbo que se refiere a poner fin a una relación amorosa por el procedimiento de interrumpir todo tipo de trato y hacer caso omiso de los intentos de la expareja por establecer contacto.

¿Quién lo practica?

El término ya ha entrado a formar parte del léxico de las encuestas: en octubre de 2014, un sondeo de YouGov y el Huffington Post entre 1.000 adultos mostraba que el 11% de los estadounidenses había fantasmeado a alguien. Una encuesta más informal de la revista Elle descubrió que alrededor del 16,7% de los hombres y el 24,2% de las mujeres había sido víctima de esta táctica.

Los actores Jason Biggs y Jenny Mollen.
Los actores Jason Biggs y Jenny Mollen. Cordon Press

Sus víctimas

Justine Bylo, de 26 años, y gestora de cuentas independiente del sector editorial, ha experimentado de primera mano lo que se siente. En una ocasión invitó a una boda a un hombre con el que llevaba saliendo unos ocho meses de manera informal. Cuando se acercaba el día, él dejó de responder a los mensajes de Bylo, y ella acabó yendo sola a la boda. Hace unas semanas descubrió que, por esa época, él se había estado viendo con otra mujer. “Me pasa tantas veces que he llegado a esperármelo”, confiesa Bylo. “La gente ya no rinde cuentas porque se puede esconder detrás de su teléfono”.

Elena Scotti tiene 27 años, es ilustradora y editora de fotografía de Fusion, una empresa de medios de comunicación, y también ha sido víctima del fantasmeo. Una vez cogió un avión a Chicago para asistir al festival Lollapalooza y estar un tiempo con un hombre del que se había enamorado cuando estudiaba en el extranjero. “Éramos inseparables”, cuenta. “Durante seis meses hablé con él a diario y dormí con él en la misma cama”. Después de una única cita en Chicago, silencio absoluto. “Desapareció de la faz de la tierra”, dice Scotti, que no volvió a verlo hasta que, tres años después, se mudó con su novia al mismo edificio donde vive ella en Brooklyn. Él siguió retirándole la palabra, y el que había sido su enamorado, ahora la ignoraba incluso cuando se cruzaban en el vestíbulo.

De una forma menos dramática pero más o menos igual de frustrante, Aaron Leht, un redactor de moda de 29 años, no obtuvo respuesta a sus mensajes cuando el hombre con el que llevaba saliendo un mes desapareció después de que los dos hubiesen ido a comprar los ingredientes para una cena que pensaban cocinar esa misma noche. “Se fue a su casa a echarse una siesta y me dijo que me llamaría”, dice Leth. “Todavía estoy esperando, dos años después”.

El término ya ha entrado a formar parte de las encuestas. El 11% de los estadounidenses ha sido víctima de esta táctica

Que los fantasmas se expliquen

Muchos de los fantasmeadores tienen remordimientos y hacen referencia a su propio miedo, su inseguridad y su inmadurez. Jenny Mollen, una actriz de 36 años usuaria entusiasta de Twitter y autora de la colección de ensayos I like you just the way I am [Me gustas exactamente como soy], llevaba tres meses saliendo con un hombre cuado le dijo que su abuela había muerto y lo echó de su vida. Su abuela, efectivamente, había muerto, solo que unos meses antes. “Una noche él vino a mi casa, se puso a aporrear la puerta, y yo hice como si no estuviera”, cuenta Mollen. “No conozco otra manera de liberarme de las relaciones. Era joven, y no sabía cómo desengañar a alguien”. Su teoría es que la gente que se esfuma lo hace por una necesidad desesperada de ser amada, incluso después de una ruptura. “Si desapareces por completo, nunca tienes que hacerte cargo de que alguien está loco por ti y de que tú eres el malo”, resumía.

¿La tecnología ha empeorado las cosas?

Es discutible si esta forma de comportarse se ha hecho más frecuente con la llegada de la tecnología, pero lo que sí es posible es que ahora sea más hiriente debido a que existen muchos modos de presenciar cómo la persona amada se relaciona con otros mientras que a ti te ignora. No cabe duda de que el éxito de aplicaciones como Tinder y Grindr, y la sensación que provocan de que siempre hay alguien –literalmente– a la vuelta de la esquina, favorece a los fantasmas. Anna Sale, de 34 años, locutora y jefa de redacción del podcast Muerte, sexo y dinero de la radio pública neoyorquina WNYC, cree que las redes sociales permiten eludir las conversaciones complicadas. “A medida que la gente ha ido dejando cada vez más de hablar tranquilamente cara a cara de temas espinosos, se ha hecho más fácil seguir adelante, dejar que el tiempo pase y olvidarse de decir a la persona interesada que estás rompiendo con ella”, explicaba.

Con la llegada de la tecnología es ahora más hiriente sentirse ignorado por la persona amada

Pero si bien puede que el fantasmeo sea cada vez más admisible socialmente, Sale, de la radio WNYC, cree que una relación a largo plazo, incluso la de una persona famosa, exige un cierto nivel de honestidad. “Si sigues adelante después de tres citas, estás dando señales de que tienes interés. Desaparecer después de eso es desconcertante”, observaba, y añadía acertadamente: “Las rupturas pueden llegar a obsesionarte”.

© 2015 New York Times News Service

Traducción de New Clips / Paloma Cebrián