Demasiado lejos
La pitada abismal y prácticamente unánime tributada al himno español en la final de la Copa del Rey, entre el Barcelona y el Athletic de Bilbao, me ha producido un gran hondo malestar y ha puesto en su lugar a todos esos “aficionados” que no entienden la diferencia entre deporte y política. No comprendo estos exacerbados nacionalismos, tanto centrales como periféricos, que solo traen desentendimientos y faltas de respeto, haciendo que no podamos evolucionar como país en su más amplia diversidad.
He sentido envidia del muy diferente trato dispensado a Alberto Contador, ganador del Giro de Italia, sin silbidos, ni desprecios; aun habiendo quedado segundo el italiano Fabio Aru.— Francisco Javier Aparicio Carrera. San Fernando de Henares, Madrid.
La pitada a dos símbolos oficiales y constitucionales de España, el jefe del Estado y el himno, me parece una falta de respeto y una falta de educación además de una injusticia histórica. Si sancionamos a una afición por mofarse, con sonidos burlescos, de los futbolistas negros, ¿por qué no hacerlo cuando se ofende a toda una ciudadanía que aprobó en referéndum la Constitución (incluso en Cataluña y en Euskal Herria) con un apoyo del 90% de los votantes?— Javier Penadés Suñer. Sagunto, Valencia.


























































