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EDITORIAL

Ahora, a construir

El PSOE debe cerrar esta crisis con rapidez y unidad para volver a ser una alternativa real

Después del terremoto causado por la destitución de Tomás Gómez de su cargo de secretario general de los socialistas madrileños se mantienen sacudidas de menor intensidad, mientras se va asentando el terreno en el que tendrán que convivir los líderes del PSOE durante un año electoral en el que el partido se juega ser una alternativa real en la política española.

En esta situación, los socialistas no pueden cerrar esta crisis en falso; por el contrario, deban aprovechar esta oportunidad para actuar con rapidez y generosidad a fin de recuperar, en la medida de lo posible, la unidad que les permita reconstruir una situación muy delicada. El golpe de timón dado por Pedro Sánchez debe abrir una nueva etapa en el Partido Socialista de Madrid (PSM), que lleva décadas enfangado en luchas de internas que han llevado a sus líderes a dedicar más tiempo a mantener el poder en el partido que a recuperarlo en las instituciones.

A estas alturas, pocos dudan en el PSOE de que había que cambiar al secretario general del PSM y candidato a la Asamblea de Madrid. La decisión debía de haberse tomado hace meses, pero los diversos intentos por la vía del diálogo fracasaron. Ahora quedan apenas 100 días para las elecciones autonómicas y locales y el PSOE debe tener en cuenta que los resultados de Madrid van a influir decisivamente en el posicionamiento de los socialistas en las elecciones generales de fin de año.

En estas circunstancias, el secretario general del PSOE debe ejercer su liderazgo mezclando la autoridad y la complicidad de sus compañeros. Los barones socialistas han apoyado una medida que consideraban inevitable, pero se han quedado con una cierta inquietud. Pedro Sánchez tiene que ser consciente de que, en estos momentos, para cumplir eficazmente su papel debe de unir fuerzas y presentar propuestas políticas para este año electoral. La mejor manera de dejar de hablar de la crisis del PSOE es provocar que empecemos a hablar de las ideas del PSOE.

En el otro lado, Tomás Gómez no debería echarse al monte en busca de venganza. Él sabe, sin necesidad de que nadie se lo diga, que su candidatura electoral estaba abocada a un fracaso estrepitoso; uno más para el socialismo madrileño. El anuncio de ayer de que dimitirá de su escaño en la Asamblea de Madrid puede ser una señal de que no va a luchar por recuperar una posición que ha perdido definitivamente.

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