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François Hollande y Ségolène Royal, una pareja poderosa e indestructible

El jefe del Estado francés y la ministra de Ecología almuerzan de vez en cuando con sus hijos y se apoyan mutuamente en política

Ségolène Royal saliendo del palacio del Elíseo.
Ségolène Royal saliendo del palacio del Elíseo. REUTERS

La inédita historia de una pareja en la cima del poder sigue concitando el interés público en Francia. Es un relato extraordinario en el que él, François Hollande, ha alcanzado la presidencia de la República y ella, Ségolène Royal, estuvo a punto de hacerlo en 2007. Después de años de turbulencias que fueron pasto de la prensa rosa, la noticia ahora es que ambos siguen separados, pero forman un sólido tándem político. La confianza y la lealtad que reinan entre ambos ha terminado por dar la razón a los patológicos celos de la penúltima novia del jefe del Estado, Valérie Trierweiler, perdida, confesó públicamente, en el juego político establecido entre ambos.

Ahora, François Hollande le pide consejo profesional a ella con frecuencia y Ségolène Royal, a la cabeza del Ministerio de la Ecología, se ha convertido en un pilar del Gobierno. Ambos almuerzan, además, juntos de vez en cuando con los hijos que comparten (cuatro), bien en el Elíseo, bien en la sede del ministerio donde ella vive. Lo cuenta la revista Paris Match, una de las publicaciones mejor informadas sobre los secretos de alcoba de los políticos franceses. La ahora de nuevo periodista Valérie Trierweiler colabora en el prestigioso semanario con una columna literaria.

Según el exsecretario de Estado y próximo a Ségolène Royal, Guillaume Garot, la pareja ha encontrado la manera de trabajar bien juntos. Según Jean-Pierre Mignard, amigo de los dos, ella se ha ganado a pulso ser un pilar fundamental del Gobierno junto a Manuel Valls, primer ministro, Laurent Fabius, ministro de Exteriores, y Jean-Yves Le Drian, de Defensa.

La fuerza de Ségolène Royal es arrolladora. En pleno esfuerzo de contención del gasto público, Royal parece tener carta blanca para anular polémicas decisiones anteriores y, sobre todo, para lanzar un vasto programa medioambiental que le costará al Estado no menos de 10.000 millones de euros. Este mismo miércoles, Royal avanzaba algunas de las medidas más inmediatas de su transición energética, centradas en la promoción de vehículos menos contaminantes, con primas de hasta 10.000 euros para los ciudadanos que renuncien a su viejo diésel y opten por un coche eléctrico. Las presentó junto al primer ministro Valls, pero este fue el que se trasladó hasta la casa de Royal, cuando lo habitual suele ser lo contrario.

Las aventuras amorosas de François Hollande han deteriorado la imagen política de Ségolène Royal de manera casi irreversible. Siendo como es un peso pesado dentro del Partido Socialista, estuvo apartada del Gobierno de Hollande, sin embargo, hasta que Trierweiler no salió del Elíseo. Lo hizo, despechada, al conocer que el presidente mantenía otra relación con la actriz Julie Gayet. Ségolène Royal, mientras tanto, ha mantenido su vida privada bajo la total discreción y se sigue viendo en la necesidad de defender su propia carrera. “Se olvida que llevo treinta en la vida política y que he sido ministra varias veces”, le dice a Paris Match. “Mis convicciones políticas no han cambiado, sigo creyendo en la moral laica, en el orden justo y la marsellesa”. Son los valores republicanos que Francia ensalza ahora con insistencia frente al fanatismo religioso que se esconde tras los atentados de París. Royal añade: “Los franceses me han visto llorar, recibir golpes y resurgir. Ahora, al menos una parte de ellos, se dicen que no estaban equivocados respecto a mí”.

Este jueves, Hollande ofrecía su gran rueda de prensa bianual. Hablaba del proyecto de Francia de ser un país ejemplo en economía verde. Royal ha logrado que el Gobierno francés sea más ecologista que sus socios verdes. Solo ella podría hacerlo. Ayer no estaba al lado de Hollande, sino en Nueva Delhi, participando en la XV Cumbre sobre Desarrollo Sostenible. En diciembre ella será la protagonista absoluta con la gran cumbre del clima que se celebra en París. Tiene a Hollande y a todo el gobierno comprometido en su éxito.