LA PELÍCULA DE LA SEMANA | MR. TURNER
Columna
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Admirable retrato del artista de la luz

Vídeo: CARLOS MARTÍNEZ

El argumento de esta película describe los 25 últimos años de William Turner, alguien que hizo prodigios a perpetuidad plasmando en sus cuadros la luz en múltiples variantes, que en su despedida de este mundo exclama “El sol es Dios”, ese sol que ha retratado innumerables veces en el amanecer y en el crepúsculo.

También le hipnotizaba el mar, en medio de la tempestad, tranquilo y furioso, como escenario de la legendaria batalla de Trafalgar. Los paisajes que captó ese hombre llevan la marca del genio. Vivió exclusivamente para su arte. Y el director Mike Leigh narra admirablemente los mecanismos que dieron lugar a esas pinturas inmortales.

También se ocupa de la enigmática personalidad, los tortuosos sentimientos, el desapego hacia sus responsabilidades familiares —solo ama a su padre, prescinde sin el menor escrúpulo moral de su esposa y sus hijas, utiliza sexualmente a su sirvienta, una persona con mente muy débil y una especie de lepra progresiva en su piel—, su relación con reyes, aristócratas y colegas que reconocen su talento pero que desprecian, se indignan o no comprenden la revolucionaria evolución de su obra a medida que envejece, su monstruoso egoísmo y sus esporádicos actos de generosidad con algún perdedor, su afición a los burdeles, el épico compromiso con su pintura que le lleva a arriesgar su vida encadenándose al mástil de un barco en medio de la tempestad para que su mirada capte con realismo absoluto lo que está ocurriendo, el refugio sentimental que le ofrece en su vejez una comprensiva viuda.

Mike Leigh combina magistralmente una ambientación primorosa, una fotografía a la altura de este maestro de la luz, una música hermosa, vocación obsesiva de realismo, el lenguaje que debió utilizarse en esa época y una interpretación memorable de Timothy Spall, un actor habitual en su cine y que siempre resulta sorprendente, inquietante y creíble.

Spall se mete en la piel, en el cerebro y en el corazón de un hombre genial que confiesa con horror y autocompasión ver a una gárgola cada vez que observa su lamentable imagen en el espejo, gruñe más que habla, mueve su oronda figura con la brusquedad y la determinación de un toro salvaje, es rocoso y difícilmente vulnerable, un ser humano que perturba, en el que intuyes enigmas y traumas internos, pero dotado de una sensibilidad maravillosa para retratar el alma de los paisajes.

Se han realizado muchas películas sobre pintores. Olvidables algunas de ellas. Yo recuerdo con cariño especial al Modigliani de Montparnasse 19. Mr. Turner es una de las mejores.

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