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Carla Bruni, un activo político para Sarkozy

La pareja ‘hace campaña’ en una entrevista ante la posible vuelta del político a la presidencia

Carla Bruni y Nicolas Sarkozy en las calles de París el pasado mes de marzo.
Carla Bruni y Nicolas Sarkozy en las calles de París el pasado mes de marzo.

Oficialmente, Nicolas Sarkozy solo obtuvo el pasado sábado la victoria de las elecciones internas de su partido, la UMP (Unión por un Movimiento Popular), para dirigirlo. Nadie descarta, sin embargo, que se trate de un primer paso para acceder, de nuevo, a la presidencia de la República francesa en 2017. Ante tal perspectiva, la portada de la imprescindible Paris Match de esta semana puede ser toda una declaración de intenciones: Nicolas Sarkozy posa sonriente junto a su esposa, la cantante y modelo Carla Bruni, que aparece cariñosa sentada sobre las rodillas de su marido. Bruni, en fin, como activo de la larga campaña del político de vuelta al Elíseo. En el interior de la revista, más fotos: ella le acaricia la mejilla en un pasillo, le aplaude en primera fila en un mitin o le mira afectuosa, sentada a su lado, en otro acto de partido. “Me encanta escucharle”, confiesa a este semanario, sabio cóctel de política y cotilleo que vende cada semana casi 600.000 ejemplares.

El protagonismo es estos días para Nicolas Sarkozy, que desde el lunes está formando su equipo dentro de la UMP para afrontar con solidez las próximas campañas electorales. Pero hace tiempo que las mujeres, directa o indirectamente, juegan un importante papel en la política francesa. Sarkozy acaba de nombrar número dos del partido a Nathalie Kosciusko-Morizet, la digna perdedora a la alcaldía de París frente a Anne Hidalgo, y cuenta con el apoyo personal de dos ex primeras damas de peso: la propia Carla Bruni y Bernadette Chirac. Esta última, en el mismo número de Paris Match, declara unas páginas más adelante: “Conozco a Sarkozy desde hace mucho tiempo. Es un sentimental. No le gusta que la gente sufra. Tengo confianza en él”.

"A Nicolas le gusta resolver problemas; yo prefiero no tenerlos", dice la cantante

Dice Carla Bruni que odia la política y el reflejo que la prensa ofrece de ella, pero sus declaraciones no hacen más que conformar la imagen de un político felizmente casado, un sentimental, en efecto, dispuesto a reconducir a Francia por el buen camino. “A Nicolas le gusta resolver los problemas”, asegura. “Yo prefiero no tenerlos”. Deseaba que su marido no regresara a la política, como prometió en 2012 cuando perdió las presidenciales frente a François Hollande, pero reconoce que la pasión de Sarkozy es la política y respeta su decisión. Paris Match celebra el hallazgo de la cantante: “Nicolas estaba en la vía de acceso a la autopista, parado. El acceso es un momento peligroso. Ahora, se acabó. Él está trabajando y va a hacer una buena labor de saneamiento”.

Sarkozy parece consciente del valor que puede aportarle Carla Bruni, que ya prepara, por cierto, su próximo álbum, a presentar el próximo otoño. El 2 de octubre pasado, en uno de sus mítines, ella en primera fila, el político clamó ante su público: “La última vez que estuve aquí en Troyes fue para cargar con la guitarra de mi mujer”.

Carla Bruni parece la mejor alumna de Bernadette Chirac; la más atenta a sus consejos. “Hace falta estar presente y ayudar con discreción y savoir-faire al presidente de la República”, explica la también política Chirac, miembro de la asamblea provincial de Sarran. “Nada es sencillo, en efecto, en ese palacio donde la vida gira en torno al presidente”. Fue el consejo que le dio a Valérie Trierweiler, la entonces pareja de Hollande ahora millonaria gracias a su venganza literaria Gracias por este momento, recientemente traducido al inglés. En efecto, nada parece sencillo para las mujeres en el Palacio del Elíseo. Su actual inquilino ha cambiado de destino a los cinco funcionarios de la zona privada del palacio. Es el resultado del análisis de la foto en los jardines de palacio de François Hollande con su novia Julie Gayet, que determina que solo se pudo tomar desde las estancias interiores.

Por el momento, Carla Bruni dice que ni siquiera quiere plantearse el regreso al Elíseo, un palacio maldito para ella también. “Ya veremos qué pasa”, responde lacónicamente a este respecto.

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