Cartas al director
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El discurso de Podemos

Pozuelo de Alarcón, Madrid - 29 oct 2014 - 18:33 UTC

La aparición, sorprendente para algunos, lógica para otros y temida a estas alturas por casi todos, de Podemos en el escenario político es consecuencia directa de la difuminación del contraste entre las diferentes utopías políticas de los partidos tradicionales. El imaginario utópico de los distintos colectivos ideológicos que mantenían un mínimo común utópico se ha desmoronado. La crisis actual de la socialdemocracia, resultado de vía equivocada por imposible de la tercera vía, una “vía muerta”, ha traído como consecuencia la desaparición de la utopía social de igualdad, bien común, de lo socialmente solidario. Reaparece la “antiutopía” excluyente de un modelo neoliberal que, sin control, campa a sus anchas aniquilando el contrato social y jibarizando el Estado y los derechos ciudadanos básicos. Podemos, con su discurso “antisistema”, “asambleario”, “bolivariano”, “incómodo”, “peligroso”, “naif” y “utópico”, está obligándonos a todos a reflexionar, repensar y reposicionarnos frente al “pesimismo utópico” que nos invade. La utopía por definición es inalcanzable, pero que lo sea no significa que contra la deriva antiutópica (¿distopía?) de los viejos partidos renunciemos a mejorar socialmente y acercarnos a ella. Ese es el núcleo del discurso de Podemos y solo por haberlo traído al centro del debate político habría que respetarlo y agradecérselo.— Amador Ramos Martos.

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