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India se apunta a la tecnología contra la violencia machista

Aplicaciones móviles e iniciativas 'online' rastrean y alertan sobre abusos y violencia contra la mujer en India ante la pasividad de las instituciones públicas

Una chica utiliza su móvil en una calle mal iluminada en Delhi. Ampliar foto
Una chica utiliza su móvil en una calle mal iluminada en Delhi.

"Estoy en peligro. Necesito ayuda. Por favor, localízame". Con este mensaje prediseñado en la pantalla de sus teléfonos, los destinatarios son informados de la situación de riesgo de las usuarias de Vith U. La aplicación para teléfonos móviles fue desarrollada por la empresa india Channel V a finales de 2013 con el objetivo de ofrecer mayor seguridad a las mujeres tras varios casos de cruentas violaciones que sacudieron el país.

Después del mensaje de bienvenida, "Esperamos que nunca tengas que usar esta aplicación", las usuarias tienen que introducir los números de teléfono de los contactos que deseen. Basta con que ellas pulsen dos veces el botón de encendido para que los destinatarios seleccionados reciban la señal de alarma junto a su localización vía GPS. El mensaje se reenvía cada dos minutos hasta que se cierra la aplicación.

"Desde hace unos años ha habido una avalancha de crímenes contra mujeres. Eso nos llevó a usar nuestros recursos como medio de comunicación para ofrecer medidas preventivas. Y éste es el resultado", explica Prem Kamath, director ejecutivo de la compañía creadora de Vith U. El director insiste en que su descarga online es, y seguirá siendo, gratis. La aplicación ha llegado al millón y medio de usuarios desde que se lanzó hace 10 meses, y cuenta con la promoción altruista de Kareena Kapoor, estrella del cine hindú en Bollywood.

La violencia contra la mujer en India es alarmante, no sólo por la cantidad de casos y la virulencia de éstos, sino por la impunidad hacia los que cometen los ataques. Según un estudio internacional publicado en 2014 y realizado a hombres de cinco países diferentes —The making of sexual violence—, el 25% de los entrevistados indios afirman haber tomado parte en ataques sexuales alguna vez en su vida.

Desde la oficina regional de Asia del Centro Internacional para el Estudio de la Mujer (ICRW), organización coautora del estudio, Nandita Bathla asevera: "La situación en India es crítica y está alcanzando unas proporciones de crisis nacional, aunque no queramos reconocerlo". La especialista en violencia de género de ICRW considera que las iniciativas tecnológicas son muy positivas pero no dejan de ser parches para un problema mayor. "Pese a ser buenas ideas, no son accesibles a todas las ciudadanas indias. Y no asegura una respuesta efectiva. Primeramente, estos proyectos deben ser revisados con el paso del tiempo para comprobar quién y cómo se usan. Hay que examinar los resultados, no como ocurre con algunos programas creados por el Gobierno". Nandita se refiere la línea de emergencia telefónica 181 establecida por el Ejecutivo indio a escala nacional a comienzos de 2013. A juicio de la activista, la respuesta policial a las llamadas de las agredidas es insuficiente.

Las usuarias de Safetipin pueden calificar el nivel de seguridad de área en que se encuentran. La aplicación se ha exportado a algunos países de Latinoamérica. ampliar foto
Las usuarias de Safetipin pueden calificar el nivel de seguridad de área en que se encuentran. La aplicación se ha exportado a algunos países de Latinoamérica.

Consciente del importante papel de las autoridades en la erradicación de la violencia contra la mujer, Kalpana Vishwanath, miembro de la organización no gubernamental Jagoriel despertar de la mujer, en hindi— ideó Safetipin. Esta aplicación para móviles establece parámetros para que los usuarios puedan puntuar el nivel de seguridad del entorno urbano y contiene una sección que rastrea la vulnerabilidad de las mujeres en base al desarrollo de las infraestructuras en calles, barrios y distritos de las metrópolis.

"Este sistema nos permite la recopilación y almacenamiento de datos a gran escala. Si mucha gente aporta información, se puede enviar a los ayuntamientos para que hagan algo al respecto. Así ocurrió en Gurgaon —ciudad dormitorio al sur de Delhi, donde se mejoraron las infraestructuras gracias a los datos recopilados—", describe Kalpana, quien prefiere referirse al invento como "un colector de datos para producir cambio social". Safetipin ha realizado la auditoría y el control de 10.000 espacios públicos en Delhi y ha sido descargada por 25.000 usuarios desde que se puso a disposición en 2013. La aplicación se puede usar incluso en castellano, ya que el éxito del invento la ha exportado a las ciudades colombianas de Bogotá y Medellín además de lanzarse en otras siete ciudades indias, junto con Yakarta, la capital de Indonesia.

La efectividad de estas aplicaciones tiene, sin embargo, algunas limitaciones. Unida a la escasa penetración de internet en India —que apenas supera el 16%—, esta tecnología también conlleva unos condicionantes extra para las usuarias. Los móviles deben tener GPS, lo que supone un mayor consumo de batería, además de los consiguientes dilemas relacionados con la privacidad y la propia seguridad de quienes deben mantenerse geolocalizadas en todo momento.

"Cualquier iniciativa que contribuya a la seguridad de la mujer es bien recibida, siempre y cuando no las culpen por los ataques recibidos, como es norma en India. Sin embargo, muchas de estas tecnologías has sido diseñadas para una clase social muy específica", explica Sameera Khan, periodista y coautora del libro ¿Por qué merodear? Mujeres y riesgo en las calles de Mumbai. "Estas herramientas deben ser usadas con cuidado. Un mapa interactivo que sitúa puntos rojos en los lugares donde las mujeres se sienten inseguras asume que hay algunas partes más seguras que otras en la ciudad ¿Acaso estar segura se aplica sólo en los casos en que no ha habido un asalto?", reflexiona la autora. Su libro desgrana el grado de acceso real que tiene la mujer al espacio urbano en Mumbai.

Precisamente en la capital india del ocio, la organización local Akshara también intenta mapear la seguridad de la mujer mediante un proyecto online. Esta entidad sin ánimo de lucro lleva haciendo campaña en contra de la violencia machista desde hace dos décadas y el pasado año decidió unirse a la lucha cibernética contra esta lacra mediante el mapa interactivo HarassMap Mumbai. La web permite a las mujeres de la ciudad elaborar informes en los que describen el lugar, la hora y el tipo de violencia sexual sufrida. Áreas inseguras, acosos y ataques verbales o físicos se dibujan en forma de puntos en un mapa de la ciudad de Mumbai al que se puede acceder en la web.

HarassMap registra los informes de acoso enviados por sus víctimas para establecer un mapa de la inseguridad en Bombay. ampliar foto
HarassMap registra los informes de acoso enviados por sus víctimas para establecer un mapa de la inseguridad en Bombay.

"Tratamos de exponer y explicar todo tipo de violencia contra la mujer, junto con estadísticas recogidas por las afectadas. Movilizamos a jóvenes para que recojan los casos de mujeres iletradas o sin acceso a Internet. Y hasta ahora se han cosechado algunos éxitos como la mejora de las infraestructuras de algún barrio y el despido de un policía", cuenta Nandita Gandhi, codirectora de Akshara. La web para mapear el acoso a las mujeres en Mumbai también se lanzó a finales de 2013 como réplica de una iniciativa creada por un grupo de mujeres de El Cairo (Egipto), y ha recibido más de 150 informes de afectadas por violencia sexista en las calles de la ciudad india.

Los miembros de las organizaciones implicadas en el desarrollo de estas iniciativas online son conscientes de que sus proyectos serán insuficientes sin la colaboración de las instituciones. Según el estudio mencionado anteriormente, un cuarto de la población india desconoce las leyes que protegen a las mujeres ante el acoso sexual y perciben que no existe una aplicación de las leyes por parte de las autoridades. Nandita Bathla, de ICRW, alerta: "Tenemos que tener mucho cuidado para que este tipo de aplicaciones y e iniciativas tecnológicas no absuelvan a gobiernos de sus responsabilidades". La investigadora remarca el papel de la educación como motor de este cambio necesario en la percepción de la violencia contra la mujer ya que, según su experiencia, incluso los profesores de escuelas relativizan el problema. Educación y aplicación de las leyes son los pilares para que no haya que enviar mensajes de alerta por el móvil. Y esperar que nunca tengan que usar estas aplicaciones.