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Revista de verano

La naviera de Abel Matutes compra el exyate real Fortuna por 2,2 millones

El regalo de la nave al Rey costó 18 millones, y el monarca renunció a su uso en 2013

El yate 'Fortuna', hoy rebautizado como 'Foners'
El yate 'Fortuna', hoy rebautizado como 'Foners' CORDON PRESS

El yate Fortuna (ahora llamado Foners) pasará a ser propiedad de la naviera Baleària. La compañía privada ofertó en marzo pagar 2,2 millones de euros por la propiedad de la nave a cuyo uso renunció el rey Juan Carlos en mayo de 2013. La propuesta de compra caducaba en unos días. El emblemático barco ha sido vendido a un precio muy inferior al previsto en los primeros cálculos, alrededor de ocho millones.

La compañía marítima Baleària, que se hará cargo del gran yate, tiene como accionistas de referencia al potentado y exministro Abel Matutes y al naviero Adolfo Utor. Balearia evitó hoy detallar qué función dará al barco, pero rechazó que fuera a ser puesto en alquiler chárter.

El antiguo Fortuna fue una donación hecha en el año 2000 por empresarios turísticos, banqueros y el Gobierno de Baleares, que reunieron más de 18 millones de euros para sufragar su construcción. Los mecenas baleares se organizaron en la Fundación Turística y Cultural, Fundatur, que preside Carmen Matutes, hija de Abel Matutes. Fundatur reclamó la posesión de la última nave del Rey una vez que la familia real renunció a su uso. El anterior Fortuna fue también un obsequio, en 1979, del rey Fahd de Arabia Saudi.

El hoy rebautizado como Foners (otra F para mantener las iniciales en la mantelería, lencería y cubertería) se puso en venta por ocho millones, pero el flujo del mercado de embarcaciones de lujo rebajó su cotización, posiblemente por su consumo de combustible (25.000 euros cuesta llenar los depósitos) y la necesidad de una tripulación numerosa. La indemnización a los diez marineros contratados por parte de Patrimonio Nacional subió a 1,2 millones.

En el adiós del Rey al Fortuna pesaron las reiteradas convalecencias de don Juan Carlos por sus operaciones traumatológicas, inevitables cuestiones de imagen y austeridad y, además, la decisión de Gobierno de recortar la partida a Patrimonio Nacional para el mantenimiento de la nave. El Fortuna tiene 41,6 metros de eslora.

La colecta para regalar el barco al Rey Juan Carlos en 2000 nació de un grupo promotor formado por empresarios de confianza y de su generación de Mallorca: Gabriel Escarrer, de Meliá Hoteles; Gabriel Barceló, de Barceló Hoteles; Pedro Serra, del diario Última Hora; Miguel Fluxá, de Iberostar; y José Francisco de Conrado, del grupo de La Caixa (antes ligado a Patrimonio Nacional). El abono por empresa se fijó en 600.000 euros. El Gobierno balear de Jaume Matas puso más de dos millones.

Entre los mecenas estuvieron la Banca March, la caja Sa Nostra; el Crédito Balear; Soltour; Air Europa, de Juan José Hidalgo; la eléctrica Gesa Endesa; Riu Hotels; Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán, de Spanair-Marsans; Miquel Ramis, de Grupotel; Jordi Rosselló-Roxa, de Blau Hotels; Abel Matutes, de Palladium Hoteles; Piñero, de Soltur; Carrillo, de Hoteles Globales; el impresor José García; el comerciante Antonio Fontanet; el industrial Klaus Graff, de Teka y Puerto Portals, y el hotelero Miquel Vicens. Fuentes de la fundación reconocieron aportaciones de la revista ¡Hola!, el grupo perfumero Puig y Freixenet, entre otras firmas.