Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El ‘polvo de diamante’

¿Han visto nevar alguna vez sin nubes?

Para este bello espectáculo de la naturaleza a nivel superficial necesitamos aire muy frío (gélido y amargo), un cielo despejado y un poco de humedad ambiental

Un halo se forma cuando la luz del sol choca con cristales de hielo hexagonales. Manitoba (Canadá).
Un halo se forma cuando la luz del sol choca con cristales de hielo hexagonales. Manitoba (Canadá). Cordon press

¿Han visto nevar alguna vez sin nubes? De este fenómeno meteorológico tan extraño como espectacular quiero hablarles hoy: el polvo de diamante. Para encontrarlo en su pura esencia hemos de trasladarnos a las zonas más frías del planeta, por ejemplo el interior de la Antártida o el Ártico (durante el invierno).

Para que pueda formarse este bello espectáculo de la naturaleza a nivel superficial necesitamos unas condiciones ambientales específicas: aire muy frío (gélido y amargo), un cielo despejado y un poco de humedad ambiental (tampoco hace falta mucha, porque el aire, cuanto más frío es, menos vapor de agua puede contener). Bien, ¿qué ocurre entonces? Cuando el aire tiene una temperatura cercana a los 40 grados centígrados bajo cero y el vapor de agua contenido en el mismo puede adherirse a diminutas partículas flotantes que actúan como núcleos de condensación (proceso conocido como nucleación), se transforma espontáneamente en cristales de hielo que se van depositando lentamente sobre tierra.

Estos cristalitos hexagonales en suspensión pueden tener varias formas y estructuras en función del vapor de agua contenido en el aire. A mayor vapor de agua, la forma de los cristales será parecida a un cristal dendrítico (estructura similar a ramas de árboles, como agujas).

Cuando los rayos solares inciden sobre ellos, actúan como pequeños espejos que reflejan los rayos de luz produciendo brillos y reflejos similares al de las piedras preciosas, fenómeno meteorológico conocido como polvo de diamante.

Más información