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Un Llorente ‘molto bello’ y con gol

El futbolista ha adoptado un ‘look’ apropiado para mimetizarse con el ambiente de Turín y ha salido airoso con su juego del huracán de críticas con el que le recibieron en el Juventus

Fernando Llorente, la semana pasada paseando por Milán.
Fernando Llorente, la semana pasada paseando por Milán.

Entre la portada que le dedicó Tuttosport en la que se leía “È solo bello?”, en septiembre del año pasado, y las fotografías publicadas en la revista ¡Hola! la pasada semana conduciendo el coche indescriptible de Lapo Elkann, heredero del imperio Fiat, se puede medir la distancia que separa a Fernando Llorente de la zozobra a la felicidad italianas. En esa distancia se cuentan también los 11 goles que lleva anotados en el Calcio siendo el delantero que menos veces remata a gol, lo que le acredita como el más atinado.

La vida cambió para Llorente cuando tomó el avión a Turín dejando atrás Bilbao, donde había vivido durante 17 años y había terminado su andadura entre polémicas y una sensación de vacío. Tanto cambió que, acostumbrados como están los futbolistas a las urbanizaciones alejadas del mundanal ruido, Llorente reside ahora junto a la plaza de San Carlo, en pleno centro de la ciudad, observando desde su ventana los pórticos que confieren a este lugar una identidad propia.

“Fernando vive feliz”, asegura su hermano y representante, Jesús, “porque Turín es una ciudad tranquila y, en cualquier caso, Fernando es de hábitos profesionales muy estrictos que se mantienen esté donde esté”. Y está en Turín, viviendo esa vorágine del fútbol que te da y te quita elogios o collejas con la rapidez de un trilero bien entrenado. Sabía Llorente que su adaptación al equipo iba a ser más difícil que al país. Sabía que llegaba a un equipo que ya tenía cinco delanteros en la plantilla y que él venía de pasar una temporada en el dique seco por las desavenencias de su imposible renovación con el Athletic. Sabía que el fútbol italiano tiene poco que ver con el español, y menos aún con el del Athletic, intenso y frenético. Y sabía que el Juventus, la vecchia signora, era mucha señora como para cortejarla con un par de frases hechas. Sabía, en definitiva, que todo lo tenía en contra aunque su renombre (campeón de Europa y del mundo, goleador indestructible) le hacía aparecer como un fichaje estrella, y bien pagado, por el equipo blanquinegro. Por si no lo sabía, la portada de Tuttosport fue una bofetada en la conciencia de su nuevo rol, nada que ver con el de aquel chiquillo que dejó Rincón de Soto para vivir en Bilbao con 11 años, lejos de su familia y sus amigos. Si Tuttosport le dio en una mejilla, su compañero Tévez le dio en la otra cuando declaró a Sky Italia que Llorente “para el baloncesto puede valer, pero es el peor compañero de ataque que he tenido”. Luego apeló al contexto y esas cosas para rectificar sus palabras.

Menos de un año después, Llorente ha ocupado no menos de 10 portadas deportivas en las que se apela a sus goles, generalmente oportunos y necesarios, y no a su belleza. Mientras el huracán le rodeaba, Llorente aprendió italiano. “Estuvo tres meses con una profesora y ahora dicen que habla mejor que muchos italianos”, afirma su hermano. “Dicen que maneja el italiano mejor que Totti, al que le acusan de manejar mal los tiempos verbales”. Totti y sus malas relaciones con la gramática son un clásico en Italia, y sobre él abundan los chistes y chanzas, aunque ante el jugador se rindan los tifosi, quienes dicen que habla mejor con los pies que con la boca.

En medio de la tormenta que cuestionaba su talento, se puso a estudiar italiano

Aprendida su nueva lengua, Llorente ha dado una vuelta de tuerca a su vestuario, ahora más italianizado, como si, una vez liberado de la etiqueta de bello pero ineficiente, se hubiera mimetizado con el look de la ciudad en la que vive con sus padres y su novia. “María está haciendo el último año del MIR y, como puede realizar tres meses en el extranjero, está viviendo con Fernando mientras continúa con su formación”, explica Jesús. María Lorente, guipuzcoana, es médico y ultima su especialización en endocrinología, con la idea de ejercer en Turín, si ello es posible y Fernando no da otro salto en el mapa. La discreción ha sido siempre su norma de conducta y sus apariciones públicas exceden lo inevitable. “Los padres también están disfrutando por fin de su hijo, teniendo en cuenta que lo vieron marchar de casa a los 11 años, y eso siempre es un palo muy duro aunque sepas que es para cumplir un sueño”, recuerda Jesús, que por su condición de representante de su hermano es quien ha estado más cerca del jugador. “Además, así te garantizas las comidas, aunque ya es sabido que Fernando es de sota, caballo y rey, y en Italia tiene todo lo que le gusta y lo que necesita”.

Entre aquella portada y estos reportajes en los que se observa su nuevo look (“hay que ampliar el vestuario...”, bromea Jesús) no solo han crecido los goles y el estatus de Fernando Llorente en su equipo, sino que “ha crecido su presencia en las redes sociales y también los asuntos publicitarios. Está claro que se está ganando a la gente, y sin duda influye el hecho de jugar en un equipo de la máxima exigencia, muy táctico, en el que influye por igual la obligación de ganar y el miedo a perder”.

Fernando Llorente comienza a conquistar Italia hasta el punto de que los aficionados no se explican por qué no ha sido convocado por Del Bosque para el partido amistoso recientemente disputado contra Italia. El chico que solo parecía guapo ha dado un paso adelante: la belleza nunca ha sido un obstáculo para un futbolista. A Paolo Maldini le apodaban Il Bello y hoy tiene una hornacina en el santuario del fútbol italiano.

Los pasos hasta llegar al Calcio

  • Llorente (Pamplona, 1985) empezó en el fútbol de niño. Con 11 años dejó Rincón del Soto y a su familia para irse a Bilbao y jugar en el Athletic.
  • Tras 17 años y meses de negociación con la directiva, anunciaba su marcha del equipo al término de su contrato en junio de 2013.
  • En enero de 2013, el Juventus confirmaba su fichaje por cuatro temporadas a la razón de 4,5 millones por curso.
  • Su llegada al Calcio en julio no fue fácil. A las críticas a su juego se sumaron las palabras de Tévez: “El peor compañero de ataque”, le definió.
  • En octubre de 2013, ya con nuevo peinado y la funda de su móvil bianconera, hablaba de su dificultad para adaptarse a la carga de trabajo.
  • Pero hoy las dudas se han despejado. Sus 11 goles siendo el delantero que menos veces remata a gol le acreditan como el más atinado.