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Camus, literatura de hedonismo y rebelión

Un relato fotográfico y bibliográfico la obra del Nobel francés: narrativa, ensayo y teatro

  • Quizá a un lector de hoy le extrañe la extraordinaria influencia, la importancia decisiva, que mi generación atribuyó a la obra y la humana, humanista, humanísima figura de Camus. Supongo que su influencia sobre nosotros se explica, al menos en parte, porque se nos formó en la dogmática del catolicismo y en la rebelión (y en la “rebelión” él cifraba la dignidad) contra esa dogmática; es decir: que no nos valía cualquier estética o ética utilitaria sino que estuvimos en busca de lo sublime alternativo. Sus libros proponían una superación del “silencio de Dios” y de la náusea existencial por una especie de heroísmo civil en el que además él personalmente militó en los años difíciles, y que en el fondo no era sino una nueva formulación del imperativo categórico kantiano. Supongo que las generaciones hoy se inclinan más al materialismo, dialéctico o no, o que son budistas y afines al “let it be”, pero tal vez yerro y Camus también sea para ellas maestro y hermano mayor.
    1Albert Camus, Hedonismo y rebelión Quizá a un lector de hoy le extrañe la extraordinaria influencia, la importancia decisiva, que mi generación atribuyó a la obra y la humana, humanista, humanísima figura de Camus. Supongo que su influencia sobre nosotros se explica, al menos en parte, porque se nos formó en la dogmática del catolicismo y en la rebelión (y en la “rebelión” él cifraba la dignidad) contra esa dogmática; es decir: que no nos valía cualquier estética o ética utilitaria sino que estuvimos en busca de lo sublime alternativo. Sus libros proponían una superación del “silencio de Dios” y de la náusea existencial por una especie de heroísmo civil en el que además él personalmente militó en los años difíciles, y que en el fondo no era sino una nueva formulación del imperativo categórico kantiano. Supongo que las generaciones hoy se inclinan más al materialismo, dialéctico o no, o que son budistas y afines al “let it be”, pero tal vez yerro y Camus también sea para ellas maestro y hermano mayor.
  • Está inspirada en los crímenes del emperador según Suetonio, y en la idea de la libertad ilimitada como un dañino absolutismo de la voluntad. El emperador loco de Camus quiere enseñar a sus súbditos la verdad íntima del hombre mediante la crueldad arbitraria. Esta pieza y la anterior, que ilustran el carácter paradójico, absurdo, de la aventura humana, respetan escrupulosamente los imperativos de suspense y catarsis inherentes a su naturaleza teatral.
    2'Calígula' Está inspirada en los crímenes del emperador según Suetonio, y en la idea de la libertad ilimitada como un dañino absolutismo de la voluntad. El emperador loco de Camus quiere enseñar a sus súbditos la verdad íntima del hombre mediante la crueldad arbitraria. Esta pieza y la anterior, que ilustran el carácter paradójico, absurdo, de la aventura humana, respetan escrupulosamente los imperativos de suspense y catarsis inherentes a su naturaleza teatral.
  • Se publicó en 1942. El título en francés tiene más ambigüedad, y en inglés “The outsider” refleja mejor el carácter del protagonista-narrador. En español sería más exacto “El ajeno”, “El descreído” o “El indiferente”, en correspondencia con las primeras, inolvidables frases (“Hoy se ha muerto mi madre. O quizá ayer. No sé, he recibido un telegrama…”). Este narrador es un desencantado, un indolente epicúreo que cierto día de calor agobiante mata en una playa argelina a un moro, porque le incordia y porque hace demasiado calor. Sometido a juicio, es condenado a muerte no tanto por su crimen cuanto porque se niega a comportarse según lo que hoy se llama “corrección política” (no lloró en el entierro de su madre, no se siente culpable ni arrepentido), y clama por su deseo de vida y de “la dulce indiferencia del mundo”. Algunos piensan que “El extranjero” es una novela fallida, descompensada, confusa al presentar como víctima a un verdugo. Pudiera ser. El autor no tenía treinta años.
    3'El extranjero' Se publicó en 1942. El título en francés tiene más ambigüedad, y en inglés “The outsider” refleja mejor el carácter del protagonista-narrador. En español sería más exacto “El ajeno”, “El descreído” o “El indiferente”, en correspondencia con las primeras, inolvidables frases (“Hoy se ha muerto mi madre. O quizá ayer. No sé, he recibido un telegrama…”). Este narrador es un desencantado, un indolente epicúreo que cierto día de calor agobiante mata en una playa argelina a un moro, porque le incordia y porque hace demasiado calor. Sometido a juicio, es condenado a muerte no tanto por su crimen cuanto porque se niega a comportarse según lo que hoy se llama “corrección política” (no lloró en el entierro de su madre, no se siente culpable ni arrepentido), y clama por su deseo de vida y de “la dulce indiferencia del mundo”. Algunos piensan que “El extranjero” es una novela fallida, descompensada, confusa al presentar como víctima a un verdugo. Pudiera ser. El autor no tenía treinta años.
  • Estrenada en 1944. Se la sugirió a Camus una noticia en el periódico: un hijo pródigo regresa de incógnito a la pensión de su madre y de su hermana veinte años después de abandonarlas a su suerte, para compensarlas con los beneficios de la inmensa riqueza que ha adquirido; pero ellas para llegar a fin de mes tienen la fea costumbre de asesinar a los huéspedes adinerados. No le reconocen, y le matan.
    4'El malentendido' Estrenada en 1944. Se la sugirió a Camus una noticia en el periódico: un hijo pródigo regresa de incógnito a la pensión de su madre y de su hermana veinte años después de abandonarlas a su suerte, para compensarlas con los beneficios de la inmensa riqueza que ha adquirido; pero ellas para llegar a fin de mes tienen la fea costumbre de asesinar a los huéspedes adinerados. No le reconocen, y le matan.
  • De 1942. El rey Sísifo fue condenado a empujar en el infierno una gran piedra monte arriba, y cuando por fin alcanzaba la cima, la piedra rodaba abajo y tenía que volver a empezar desde el principio la tarea, “kafkiana”. Bajo la advocación de Píndaro, (“No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, apura el recurso hacedero”) el ensayo postula que ese mito es una exacta alegoría de la condición humana. Y hay que aceptarla así: tenemos que empujar la piedra y apreciar que cada reflejo del sol en sus anfractuosidades, cada arista, cada veta de color, tienen valor y un encanto que “basta para colmar el corazón del hombre”.
    5'El mito de sísifo' De 1942. El rey Sísifo fue condenado a empujar en el infierno una gran piedra monte arriba, y cuando por fin alcanzaba la cima, la piedra rodaba abajo y tenía que volver a empezar desde el principio la tarea, “kafkiana”. Bajo la advocación de Píndaro, (“No te afanes, alma mía, por una vida inmortal, apura el recurso hacedero”) el ensayo postula que ese mito es una exacta alegoría de la condición humana. Y hay que aceptarla así: tenemos que empujar la piedra y apreciar que cada reflejo del sol en sus anfractuosidades, cada arista, cada veta de color, tienen valor y un encanto que “basta para colmar el corazón del hombre”.
  • Es una obra maestra donde Camus cristaliza y resuelve el conflicto entre absurdo y acción. Esta alegoría de la Ocupación de Francia durante la Segunda Guerra Mundial –las ratas: los nazis--, que se publicó en 1947, es un manifiesto vestido de novela. En la ciudad de Orán varios personajes, cada uno alegórico de una posición moral, reaccionan a la emergencia de una epidemia. Mi personaje inolvidable es Grand: un oscuro burócrata que cumple puntillosamente con sus tareas administrativas, y además se ofrece voluntario como camillero de los apestados… pero las noches las consagra a lo que de verdad le importa: redactar una novela inmortal, cuyo primer y único párrafo, hipercorregido y póstumo –pues Grand se infecta y muere sin poder concluirla--, reza: "Una hermosa mañana de primavera, una gentil amazona, a lomos de un brioso alazán, recorría a trote ligero los senderos floridos del Bois de Boulogne. ¡Y sólo es una versión provisional!"
    6'La peste' Es una obra maestra donde Camus cristaliza y resuelve el conflicto entre absurdo y acción. Esta alegoría de la Ocupación de Francia durante la Segunda Guerra Mundial –las ratas: los nazis--, que se publicó en 1947, es un manifiesto vestido de novela. En la ciudad de Orán varios personajes, cada uno alegórico de una posición moral, reaccionan a la emergencia de una epidemia. Mi personaje inolvidable es Grand: un oscuro burócrata que cumple puntillosamente con sus tareas administrativas, y además se ofrece voluntario como camillero de los apestados… pero las noches las consagra a lo que de verdad le importa: redactar una novela inmortal, cuyo primer y único párrafo, hipercorregido y póstumo –pues Grand se infecta y muere sin poder concluirla--, reza: "Una hermosa mañana de primavera, una gentil amazona, a lomos de un brioso alazán, recorría a trote ligero los senderos floridos del Bois de Boulogne. ¡Y sólo es una versión provisional!"
  • Publicado en 1951, esta “historia del orgullo europeo”, de sus glorias y horrores, es su ensayo más sugestivo y ambicioso. El espíritu de rebeldía, postula Camus, constituye al hombre como ser que se niega a la sumisión y que afirma una voluntad, y constituye también su naturaleza social, pues la rebelión es una empresa común. Quizá la más pertinente meditación, junto con “Los orígenes del totalitarismo” de Hannah Arendt, sobre la catástrofe político-moral del siglo XX: sobre un tiempo en que mediante el precipitado de la ideología “el crimen, que era un asunto solitario como el grito, se hace tan universal como la ciencia”.
    7'El hombre rebelde' Publicado en 1951, esta “historia del orgullo europeo”, de sus glorias y horrores, es su ensayo más sugestivo y ambicioso. El espíritu de rebeldía, postula Camus, constituye al hombre como ser que se niega a la sumisión y que afirma una voluntad, y constituye también su naturaleza social, pues la rebelión es una empresa común. Quizá la más pertinente meditación, junto con “Los orígenes del totalitarismo” de Hannah Arendt, sobre la catástrofe político-moral del siglo XX: sobre un tiempo en que mediante el precipitado de la ideología “el crimen, que era un asunto solitario como el grito, se hace tan universal como la ciencia”.