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Masako ya no está tan triste

La princesa de Japón irá con Naruhito a la entronización de Guillermo y Máxima de Holanda

Se trata del primer viaje oficial de la mujer del príncipe en once años

El príncipe Naruhito con su mujer, la princesa Masako. Ampliar foto
El príncipe Naruhito con su mujer, la princesa Masako.

La princesa triste está mejor. Al menos eso se deduce de su último deseo. Masako, esposa de Naruhito, el heredero al trono de Japón, ha decidido estar presente en la ceremonia de entronización de Guillermo y Máxima de Holanda el 20 de abril. La noticia difundida por la cadena estatal NHK no ha sido todavía confirmada por la casa imperial japonesa. Este será el primer viaje oficial de la pareja en 11 años. Su última visita oficial fue a Nueva Zelanda y Australia

Los médicos que atienden a  Masako, de 49 años, con consideran que está lo suficientemente recuperada como para poder asistir a los actos programados en Holanda. En la ceremonia coincidirá con todos los herederos al trono, entre ellos los príncipes de Asturias.

La princesa no sale del país desde hace siete años. Precisamente fue a invitación de la reina Beatriz de Holanda con quien pasó dos semanas de vacaciones.

Hija de un diplomático ex viceministro, licenciada en Ciencias Económicas por Harvard, en Derecho por la Universidad de Tokio y con un posgrado de Oxford en Relaciones Internacionales, entró en el asfixiante radar de la casa imperial muy a su pesar, mientras ascendía con rapidez en el organigrama de la cancillería nipona. El perfil de la joven, moderna y emancipada hasta su transformación en vestal sintoísta, imantó a los celestinos encargados del casting de jóvenes casaderas. Al  no pudo concebir el hijo varón exigido por el Trono del Crisantemo y se derrumbó emocionalmente. Solo ha tenido una niña, que a no ser que se cambie la ley no podrá acceder al trono.

El Gobierno japonés ha propuesto un cambio de legislación para permitir que las mujeres de la familia imperial establezcan su propia rama real en caso de que decidan casarse con un plebeyo, con lo que podrían mantener sus títulos y estatus de nobleza. Además, podrían seguir participando en las actividades de la casa real. Pero, de momento, el proyecto no avanza.