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Creadores. Desde la fuerza narrativa de Caballero Bonald hasta el instinto de la actriz Blanca Portillo

El premio Cervantes ha reconocido el ingenio de José Manuel Caballero Bonald. También brillaron otros narradores como Junot Díaz o Julián Herbert. Y la actriz Blanca Portillo, la cocinera Elena Arzak, el diseñador Josep Font...

  •  Poeta andaluz de dilatada y brillante trayectoria, ha sido galardonado con el Premio Cervantes.    Por  Luis García Montero   José Manuel Caballero Bonald es un poeta que aprendió muy pronto a dialogar con la rebeldía de Espronceda. Se acercó a la literatura con el sueño del marinero, del mar abierto, del viento orgulloso y libre. Los tiempos en la España de su niñez y de su juventud olían a cerrado, a mezquindad. Por eso se embarcó en la poesía y abrió un interrogatorio. Quiso tener en cuenta Las adivinaciones (1952). Después comprendió que todo tiempo está marcado por la precariedad, que todo lugar es un desafío derruido, y necesitó inventar su propio mundo, Argónida, un territorio en el que la conciencia lírica gobierna la luz del amanecer y el óxido de la tarde. Ha sido un rebelde como ciudadano, contra las dictaduras, la decencia convencional y los hábitos del obediente. Pero, sobre todo, ha sido rebelde como poeta y como novelista. Cuando habla de sí mismo, mueve la mano derecha. Parece alejar de sí mismo el humo de la atención. Necesita rebajar la importancia de lo que cuenta. Es una forma de pudor, un premioso deseo de ocultar la ternura que lleva dentro. Por eso ejerce de cascarrabias. Ahora recibe premios como el Cervantes. Él importa mucho en la escena del prestigio. Pero, aunque se oculte, nada le importa más que el amor que siente por su mujer, por sus nietos, por sus hijos, por sus amigos. Pronuncia las palabras como si fuese un barco que sale por la bocana del puerto.    Luis García Montero es escritor.
    1JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD. Por la bocana del puerto Poeta andaluz de dilatada y brillante trayectoria, ha sido galardonado con el Premio Cervantes.

    Por Luis García Montero

    José Manuel Caballero Bonald es un poeta que aprendió muy pronto a dialogar con la rebeldía de Espronceda. Se acercó a la literatura con el sueño del marinero, del mar abierto, del viento orgulloso y libre. Los tiempos en la España de su niñez y de su juventud olían a cerrado, a mezquindad. Por eso se embarcó en la poesía y abrió un interrogatorio. Quiso tener en cuenta Las adivinaciones (1952). Después comprendió que todo tiempo está marcado por la precariedad, que todo lugar es un desafío derruido, y necesitó inventar su propio mundo, Argónida, un territorio en el que la conciencia lírica gobierna la luz del amanecer y el óxido de la tarde. Ha sido un rebelde como ciudadano, contra las dictaduras, la decencia convencional y los hábitos del obediente. Pero, sobre todo, ha sido rebelde como poeta y como novelista. Cuando habla de sí mismo, mueve la mano derecha. Parece alejar de sí mismo el humo de la atención. Necesita rebajar la importancia de lo que cuenta. Es una forma de pudor, un premioso deseo de ocultar la ternura que lleva dentro. Por eso ejerce de cascarrabias. Ahora recibe premios como el Cervantes. Él importa mucho en la escena del prestigio. Pero, aunque se oculte, nada le importa más que el amor que siente por su mujer, por sus nietos, por sus hijos, por sus amigos. Pronuncia las palabras como si fuese un barco que sale por la bocana del puerto.


    Luis García Montero es escritor.

  •  El director de ‘Blancanieves’ ha sorprendido con su versión muda del cuento de los hermanos Grimm, película española candidata a los Premios Oscar.    Por  Maribel Verdú   Pablo sueña y lucha por sus sueños porque sabe que a veces se cumplen. Y además es buena gente, y eso cuenta en el jardín de los gnomos. Y sabe hacer llorar sin sufrir y a la vez reír. Porque para él esto es un juego, y hace que todos juguemos y disfrutemos  haciendo cine. Porque te contagia su entusiasmo con ese susurro y esa sonrisa sincera. Porque hace que también para ti los sueños se conviertan en realidad. Pablo me ha regalado la mala más mala del cuento, y solo me queda decir: no tengo palabras para tanto agradecimiento. Me has dejado muda.    Maribel Verdú es actriz.
    2PABLO BERGER. Voz talentosa El director de ‘Blancanieves’ ha sorprendido con su versión muda del cuento de los hermanos Grimm, película española candidata a los Premios Oscar.

    Por Maribel Verdú

    Pablo sueña y lucha por sus sueños porque sabe que a veces se cumplen. Y además es buena gente, y eso cuenta en el jardín de los gnomos. Y sabe hacer llorar sin sufrir y a la vez reír. Porque para él esto es un juego, y hace que todos juguemos y disfrutemos  haciendo cine. Porque te contagia su entusiasmo con ese susurro y esa sonrisa sincera. Porque hace que también para ti los sueños se conviertan en realidad. Pablo me ha regalado la mala más mala del cuento, y solo me queda decir: no tengo palabras para tanto agradecimiento. Me has dejado muda.


    Maribel Verdú es actriz.

  •  El Premio Nacional de Teatro ha reconocido el pulso creador de la actriz, así como su “defensa” de este género interpretativo.   Por  José Luis Gómez   Blanquísima me pareció cuando trabajé con ella en una audición con el propósito de completar el reparto de Bodas de sangre. Hace más de treinta años: el papel era la mujer de Leonardo. Parecía demasiado joven para la tarea. Lo era. Acababa de terminar sus estudios en la RESAD. Y, sin embargo, todo estaba ya en ella, latente. Fragilidad a primera vista, la incandescencia de una congoja básica y una potente rebelión ante la misma, el gusto ya cultivado por la palabra sonora y llena de ecos, el cuerpo dispuesto. Sus escenas con Leonardo –Helio Pedregal– permanecen en mí, inolvidables. El campo de su vida profesional ya estaba lleno de surcos y, en parte, sembrado: José Estruch, inolvidable maestro, discípulo de la Xirgu, retornado del exilio uruguayo, había hecho parte de la labor. Ella ha continuado buscando las mejores semillas a su alcance y arándose a sí misma. Eso no es fácil y, con frecuencia, duele. Pero se devuelve gozo. Interpretar Hamlet, como para muchos actores, fue para mí una aventura interior fundamental. Ana Belén –una Ofelia maravillosa– se había comprometido con el papel por un plazo limitado y, transcurrido este, tuvo que abordar tareas pendientes. Para la gira había que encontrar otra actriz y luché por que fuera Blanca; tras Ana no podía imaginar a otra que no fuera ella; pero no estaba en mis manos, yo era solo un actor, y al constatar la imposibilidad abandoné el papel y la gira. Lope de Aguirre, traidor es un texto de José Sanchis Sinisterra que quise dirigir entre las contribuciones escénicas que hizo el Ministerio de Cultura para las conmemoraciones de 1992: el espectáculo de él nacido continúa, emblemático, en mi memoria. Uno de los papeles problemáticos era el de una mujer ahorcada que, desde el patíbulo, la muerte, recobra voz y lanza, como llamas, terribles imprecaciones contra Lope de Aguirre. Desde una posición física dificilísima, Blanca era capaz de inflamar, ardiendo. Tuve la oportunidad de trabajar con ella una vez más, esta vez ambos como actores. Lamento que, por mi culpa, no pudiera ser. Queda pendiente ese incendio. Blanca es el paradigma de una actriz española que asume el riesgo desde una rebelión antigua, una ambición legítima y, ojo, un respeto insólito por su oficio que, en su hacer, empieza a dejar de serlo para empezar a ser arte; su extraordinario Segismundo es solo un hito provisional en el camino de un oficio viejo y esencial, una tarea que recuerda a la Sísifo.     José Luis Gómez es actor y director del Teatro de la Abadía.
    3BLANCA PORTILLO. Paradigma de actriz El Premio Nacional de Teatro ha reconocido el pulso creador de la actriz, así como su “defensa” de este género interpretativo.

    Por José Luis Gómez

    Blanquísima me pareció cuando trabajé con ella en una audición con el propósito de completar el reparto de Bodas de sangre. Hace más de treinta años: el papel era la mujer de Leonardo. Parecía demasiado joven para la tarea. Lo era. Acababa de terminar sus estudios en la RESAD. Y, sin embargo, todo estaba ya en ella, latente. Fragilidad a primera vista, la incandescencia de una congoja básica y una potente rebelión ante la misma, el gusto ya cultivado por la palabra sonora y llena de ecos, el cuerpo dispuesto. Sus escenas con Leonardo –Helio Pedregal– permanecen en mí, inolvidables. El campo de su vida profesional ya estaba lleno de surcos y, en parte, sembrado: José Estruch, inolvidable maestro, discípulo de la Xirgu, retornado del exilio uruguayo, había hecho parte de la labor. Ella ha continuado buscando las mejores semillas a su alcance y arándose a sí misma. Eso no es fácil y, con frecuencia, duele. Pero se devuelve gozo. Interpretar Hamlet, como para muchos actores, fue para mí una aventura interior fundamental. Ana Belén –una Ofelia maravillosa– se había comprometido con el papel por un plazo limitado y, transcurrido este, tuvo que abordar tareas pendientes. Para la gira había que encontrar otra actriz y luché por que fuera Blanca; tras Ana no podía imaginar a otra que no fuera ella; pero no estaba en mis manos, yo era solo un actor, y al constatar la imposibilidad abandoné el papel y la gira. Lope de Aguirre, traidor es un texto de José Sanchis Sinisterra que quise dirigir entre las contribuciones escénicas que hizo el Ministerio de Cultura para las conmemoraciones de 1992: el espectáculo de él nacido continúa, emblemático, en mi memoria. Uno de los papeles problemáticos era el de una mujer ahorcada que, desde el patíbulo, la muerte, recobra voz y lanza, como llamas, terribles imprecaciones contra Lope de Aguirre. Desde una posición física dificilísima, Blanca era capaz de inflamar, ardiendo. Tuve la oportunidad de trabajar con ella una vez más, esta vez ambos como actores. Lamento que, por mi culpa, no pudiera ser. Queda pendiente ese incendio. Blanca es el paradigma de una actriz española que asume el riesgo desde una rebelión antigua, una ambición legítima y, ojo, un respeto insólito por su oficio que, en su hacer, empieza a dejar de serlo para empezar a ser arte; su extraordinario Segismundo es solo un hito provisional en el camino de un oficio viejo y esencial, una tarea que recuerda a la Sísifo.


    José Luis Gómez es actor y director del Teatro de la Abadía.

  •  Los dos cocineros han conseguido pase hacia el Olimpo de las tres estrellas Michelin.   Por  Alberto Chicote   Con las dos terceras estrellas Michelin recién estrenadas, Eneko y Quique, Quique y Eneko, se asoman al Olimpo de los cocineros para descubrir que hace tiempo que ese lugar les correspondía por derecho propio. Dos hombres diferentes, que piensan diferente, sienten diferente y cocinan diferente. Contemplan la vanguardia culinaria desde prismas distintos, cuentan con su comida historias diferentes porque cuentan sus propias historias, las que les han llevado hasta el momento que viven y cocinan. Dos hombres que han sido capaces de apostar por su proyecto y de enamorar a sus equipos y a sus invitados, para acercarse un poco más a su sueño. Dos hombres que serían aún más felices si en ese Olimpo donde ahora se asoman estuvieran muchos otros que, como ellos, viven sin que otros, los dueños de las llaves, lo sepan. Lo saben estos dos hombres, y no solo ellos.    Alberto Chicote es cocinero.
    4ENEKO ATXA Y QUIQUE DACOSTA. Dos hombres, seis estrellas Los dos cocineros han conseguido pase hacia el Olimpo de las tres estrellas Michelin.

    Por Alberto Chicote

    Con las dos terceras estrellas Michelin recién estrenadas, Eneko y Quique, Quique y Eneko, se asoman al Olimpo de los cocineros para descubrir que hace tiempo que ese lugar les correspondía por derecho propio. Dos hombres diferentes, que piensan diferente, sienten diferente y cocinan diferente. Contemplan la vanguardia culinaria desde prismas distintos, cuentan con su comida historias diferentes porque cuentan sus propias historias, las que les han llevado hasta el momento que viven y cocinan. Dos hombres que han sido capaces de apostar por su proyecto y de enamorar a sus equipos y a sus invitados, para acercarse un poco más a su sueño. Dos hombres que serían aún más felices si en ese Olimpo donde ahora se asoman estuvieran muchos otros que, como ellos, viven sin que otros, los dueños de las llaves, lo sepan. Lo saben estos dos hombres, y no solo ellos.


    Alberto Chicote es cocinero.

  •  Maestro de la mordacidad y el sarcasmo, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Ilustración.   Por  Forges.   Andrés Rábago, El Roto, es uno de los pilares de referencia de la sátira en lengua española de la actualidad. Su mordacidad y su sarcasmo son tan proverbiales como el muy personal y reconocible estilo de sus dibujos. Entrañable en distancias cortas y discreto en la acción pública, su obra artística se crece en su factor pictórico: reconocido por salas y museos del orbe, Andrés ha llevado a sus lienzos una faceta excepcional de su interior creativo. Afirmo. Y, rotundamente, proclamo: Andrés Rábago, El Roto, es uno de los pocos dibujantes satíricos de nuestros lares que no dibuja chistes, lo que en un país de países de chistosos como el nuestro resulta asaz loable, porque la labor de Andrés es mucho más difícil. Vale.     Forges es dibujante.
    5ANDRÉS RÁBAGO, 'EL ROTO'. Pilar de la sátira en la lengua Maestro de la mordacidad y el sarcasmo, ha sido galardonado con el Premio Nacional de Ilustración.

    Por Forges.

    Andrés Rábago, El Roto, es uno de los pilares de referencia de la sátira en lengua española de la actualidad. Su mordacidad y su sarcasmo son tan proverbiales como el muy personal y reconocible estilo de sus dibujos. Entrañable en distancias cortas y discreto en la acción pública, su obra artística se crece en su factor pictórico: reconocido por salas y museos del orbe, Andrés ha llevado a sus lienzos una faceta excepcional de su interior creativo. Afirmo. Y, rotundamente, proclamo: Andrés Rábago, El Roto, es uno de los pocos dibujantes satíricos de nuestros lares que no dibuja chistes, lo que en un país de países de chistosos como el nuestro resulta asaz loable, porque la labor de Andrés es mucho más difícil. Vale.


    Forges es dibujante.

  •  El pianista onubense, que debutó el año pasado junto a Zubin Mehta en el Festival de Lucerna, ha sido reconocido con el Premio Nacional de Música.   Por  Jesús Ruiz Mantilla   Pocos pianistas españoles han conseguido a escala internacional lo que Javier Perianes, a sus 38 años, lleva en la mochila. Este muchacho de Nerva (Huelva) se forjó a sí mismo sin renunciar jamás a las raíces humildes. La concesión del Premio Nacional de Música este año para este talento que ha dado ya varias veces la vuelta al mundo llega a tiempo y con toda justicia. El Festival de Lucerna –templo de la música sinfónica– lo confirmó como uno de los grandes el año pasado junto a Zubin Mehta. Entre sus maestros se encuentra Daniel Barenboim, que lo ha enseñado a fondo como antes hicieran Josep Colom, Ana Guijarro o Julia Hierro en su infancia. Este año 2013 también será dorado para él. Debutará con la London Symphony Orchestra y proseguirá su carrera internacional, que ya ha coronado en escenarios como el Carnegie Hall de Nueva York o la Konzerthaus berlinesa.    Jesús Ruiz Mantilla es periodista de El País.
    6JAVIER PERIANES. Magia en las manos El pianista onubense, que debutó el año pasado junto a Zubin Mehta en el Festival de Lucerna, ha sido reconocido con el Premio Nacional de Música.

    Por Jesús Ruiz Mantilla

    Pocos pianistas españoles han conseguido a escala internacional lo que Javier Perianes, a sus 38 años, lleva en la mochila. Este muchacho de Nerva (Huelva) se forjó a sí mismo sin renunciar jamás a las raíces humildes. La concesión del Premio Nacional de Música este año para este talento que ha dado ya varias veces la vuelta al mundo llega a tiempo y con toda justicia. El Festival de Lucerna –templo de la música sinfónica– lo confirmó como uno de los grandes el año pasado junto a Zubin Mehta. Entre sus maestros se encuentra Daniel Barenboim, que lo ha enseñado a fondo como antes hicieran Josep Colom, Ana Guijarro o Julia Hierro en su infancia. Este año 2013 también será dorado para él. Debutará con la London Symphony Orchestra y proseguirá su carrera internacional, que ya ha coronado en escenarios como el Carnegie Hall de Nueva York o la Konzerthaus berlinesa.


    Jesús Ruiz Mantilla es periodista de El País.

  •  El autor de la novela gráfica ‘Arrugas’ ha inspirado la película homónima que logró una candidatura a los Premios del Cine Europeo.   Por  Ignacio Ferrerasstrong>  La última vez que coincidí con Paco, algo que por desgracia no ocurre ahora con frecuencia, charlamos prácticamente sin interrupción durante cuatro o cinco horas. Y yo, la verdad, soy poco hablador, pero es que es muy fácil hablar con Paco. Con Paco, también, es muy fácil trabajar; juntos, pero no revueltos, cada cual respetando el trabajo del otro –como debería ser, pero como casi nunca es–. De algún modo Paco ha sabido hacerse mayor sin endurecerse, sin perder la normalidad, que en definitiva es la sinceridad que tanto escasea en el mundo del arte, por no mencionar otros mundos. Y creo que Paco tiene otra cualidad singular: Paco sabe enfadarse. Los enfados de Paco son muy sutiles, por fuera no se notan, son interiores, reflexivos y muy productivos; son enfados con cosas que no deberían ser como son. De ahí surgió Arrugas, y de ahí, estoy seguro, van a surgir muchas otras cosas.    Ignacio Ferreras es director y coguionista de la película 'Arrugas', que adapta el cómic de Paco Roca.
    7PACO ROCA. La arruga es bella El autor de la novela gráfica ‘Arrugas’ ha inspirado la película homónima que logró una candidatura a los Premios del Cine Europeo.

    Por Ignacio Ferreras/strong>

    La última vez que coincidí con Paco, algo que por desgracia no ocurre ahora con frecuencia, charlamos prácticamente sin interrupción durante cuatro o cinco horas. Y yo, la verdad, soy poco hablador, pero es que es muy fácil hablar con Paco. Con Paco, también, es muy fácil trabajar; juntos, pero no revueltos, cada cual respetando el trabajo del otro –como debería ser, pero como casi nunca es–. De algún modo Paco ha sabido hacerse mayor sin endurecerse, sin perder la normalidad, que en definitiva es la sinceridad que tanto escasea en el mundo del arte, por no mencionar otros mundos. Y creo que Paco tiene otra cualidad singular: Paco sabe enfadarse. Los enfados de Paco son muy sutiles, por fuera no se notan, son interiores, reflexivos y muy productivos; son enfados con cosas que no deberían ser como son. De ahí surgió Arrugas, y de ahí, estoy seguro, van a surgir muchas otras cosas.


    Ignacio Ferreras es director y coguionista de la película 'Arrugas', que adapta el cómic de Paco Roca.

  •  El Pulitzer dominicano recibió la prestigiosa Beca MacArthur y ha publicado un libro de relatos alabado por la crítica estadounidense.    Por  Mayra Santos-Febres   Cuenta los cuentos de la globalización desde la trinchera opuesta, la del emigrante de fines del siglo XX que vive y trabaja en un país, pero añora otro, va y vuelve y viaja entre fronteras y termina no siendo de ningún lugar. De padres dominicanos, nacido y criado en Nueva York, ha sido galardonado con premios que avalan su obra. Sus dos colecciones de cuentos, Drown y This is how you lose her, y su novela The brief wondrous life of Oscar Wao, le han ganado un Premio Pulitzer y la prestigiosa Beca MacArthur en Estados Unidos. Sus historias transitan entre el Caribe y Nueva York, el español y el inglés, los mundos latinos, negros, latinoamericanos y estadounidenses sin sentimiento de culpa ni de extrañeza. Pone a convivir en la página estos modos de expresión sin sentir necesidad de pedir perdón ni permiso. Es la voz que recoge dicha experiencia y la convierte en la más grande literatura.    Mayra Santos-Febres es escritora y directora del Festival de la Palabra de Puerto Rico
    8JUNOT DÍAZ. Literatura mayúscula El Pulitzer dominicano recibió la prestigiosa Beca MacArthur y ha publicado un libro de relatos alabado por la crítica estadounidense.

    Por Mayra Santos-Febres

    Cuenta los cuentos de la globalización desde la trinchera opuesta, la del emigrante de fines del siglo XX que vive y trabaja en un país, pero añora otro, va y vuelve y viaja entre fronteras y termina no siendo de ningún lugar. De padres dominicanos, nacido y criado en Nueva York, ha sido galardonado con premios que avalan su obra. Sus dos colecciones de cuentos, Drown y This is how you lose her, y su novela The brief wondrous life of Oscar Wao, le han ganado un Premio Pulitzer y la prestigiosa Beca MacArthur en Estados Unidos. Sus historias transitan entre el Caribe y Nueva York, el español y el inglés, los mundos latinos, negros, latinoamericanos y estadounidenses sin sentimiento de culpa ni de extrañeza. Pone a convivir en la página estos modos de expresión sin sentir necesidad de pedir perdón ni permiso. Es la voz que recoge dicha experiencia y la convierte en la más grande literatura.


    Mayra Santos-Febres es escritora y directora del Festival de la Palabra de Puerto Rico

    Getty Images
  •  En coherencia con sus principios, el escritor ha rechazado el Premio Nacional de Narrativa.    Por  Juan Cruz   Este país se asombra porque quiere. Durante años fue anunciando Javier Marías, uno de los escritores más brillantes de la generación que tuvo como padres o hermanos mayores a Benet y a Hortelano, que rechazaría cualquier premio oficial que viniera de la Administración española. Y cuando un jurado le otorgó a Los enamoramientos, su última novela, el Premio Nacional de Narrativa, y él dijo que no lo quería, como había anunciado, corrieron ríos de tinta, algunas de ellas envueltas en reproches. Pero es que lo había dicho. Hasta el escritor, que es académico, columnista célebre, premiado en muchos países, tuvo que ofrecer una rueda de prensa para explicar el desdén tantas veces anunciado por un premio nacional. Contó que no quería ser visto como “un autor favorecido por este o aquel Gobierno”, y que además lo desdeñaba porque otros, incluido su padre, el filósofo Julián Marías, habían sido tratados con desdén por las distintas Administraciones que hubo durante y después del franquismo. Nadie tenía que premiarle, por otra parte, esa novela para que quedara entre sus mejores libros, desde Todas las almas hasta Negra espalda del tiempo, en la que por cierto están las claves de su relación con la vida. No quería que fuera un feo ni un agravio: lo había anunciado y cumplió lo que dijo que iba a hacer. ¿Por qué afearle a él la coherencia?     Juan Cruz es periodista de El País y ha ganado este año el Premio Nacional de Periodismo Cultural.
    9JAVIER MARÍAS. El desdén anunciado En coherencia con sus principios, el escritor ha rechazado el Premio Nacional de Narrativa.

    Por Juan Cruz

    Este país se asombra porque quiere. Durante años fue anunciando Javier Marías, uno de los escritores más brillantes de la generación que tuvo como padres o hermanos mayores a Benet y a Hortelano, que rechazaría cualquier premio oficial que viniera de la Administración española. Y cuando un jurado le otorgó a Los enamoramientos, su última novela, el Premio Nacional de Narrativa, y él dijo que no lo quería, como había anunciado, corrieron ríos de tinta, algunas de ellas envueltas en reproches. Pero es que lo había dicho. Hasta el escritor, que es académico, columnista célebre, premiado en muchos países, tuvo que ofrecer una rueda de prensa para explicar el desdén tantas veces anunciado por un premio nacional. Contó que no quería ser visto como “un autor favorecido por este o aquel Gobierno”, y que además lo desdeñaba porque otros, incluido su padre, el filósofo Julián Marías, habían sido tratados con desdén por las distintas Administraciones que hubo durante y después del franquismo. Nadie tenía que premiarle, por otra parte, esa novela para que quedara entre sus mejores libros, desde Todas las almas hasta Negra espalda del tiempo, en la que por cierto están las claves de su relación con la vida. No quería que fuera un feo ni un agravio: lo había anunciado y cumplió lo que dijo que iba a hacer. ¿Por qué afearle a él la coherencia?


    Juan Cruz es periodista de El País y ha ganado este año el Premio Nacional de Periodismo Cultural.

    Corbis
  •  El cineasta arrasó en las taquillas con su versión cinematográfica de la historia real de una familia superviviente del tsunami de 2004.    Por  María Belón   Mensaje en mi correo electrónico: “Nos  encantaría que nos escribieras unas palabras sobre Bayona, ya que has compartido la experiencia de Lo imposible con él”. Me lo ponen muy fácil. Jota es cine. Piensa, siente, come, habla, respira, ve y, sobre todo, sueña cine. No es una vocación, un trabajo o una afición; el cine es el lenguaje a través del cual Jota traduce y entiende la existencia. Si lo sacas de ese espacio, le cuesta ver, entender, expresarse y vivir. Si lo apartas del cine, es un tipo desorientado, desubicado y algo torpe, porque el cine es su vínculo con la vida. Hay quien a esto prefiere llamarlo talento, obstinación, don, dedicación… yo digo que Jota es prisionero del cine y está condenado a cadena perpetua. En esa celda esconde con pudor un tatuaje que simboliza el inmenso agradecimiento que siente por su madre; una mujer que lo ha cocido a fuego lento con infinitas dosis de amor, dignidad y honestidad. Lo esconde inútilmente, porque el cine que hace grita su sensibilidad y ternura. Un día le pregunté : “Jota, si no hicieras cine, ¿qué harías?”. “Morirme”, respondió. Jota, mientras siga vivo, será cine.     María Belón sobrevivió al tsunami y su caso inspiró la película 'Lo imposible'.
    10JUAN ANTONIO BAYONA. Prisionero del celuloide El cineasta arrasó en las taquillas con su versión cinematográfica de la historia real de una familia superviviente del tsunami de 2004.

    Por María Belón

    Mensaje en mi correo electrónico: “Nos  encantaría que nos escribieras unas palabras sobre Bayona, ya que has compartido la experiencia de Lo imposible con él”. Me lo ponen muy fácil. Jota es cine. Piensa, siente, come, habla, respira, ve y, sobre todo, sueña cine. No es una vocación, un trabajo o una afición; el cine es el lenguaje a través del cual Jota traduce y entiende la existencia. Si lo sacas de ese espacio, le cuesta ver, entender, expresarse y vivir. Si lo apartas del cine, es un tipo desorientado, desubicado y algo torpe, porque el cine es su vínculo con la vida. Hay quien a esto prefiere llamarlo talento, obstinación, don, dedicación… yo digo que Jota es prisionero del cine y está condenado a cadena perpetua. En esa celda esconde con pudor un tatuaje que simboliza el inmenso agradecimiento que siente por su madre; una mujer que lo ha cocido a fuego lento con infinitas dosis de amor, dignidad y honestidad. Lo esconde inútilmente, porque el cine que hace grita su sensibilidad y ternura. Un día le pregunté : “Jota, si no hicieras cine, ¿qué harías?”. “Morirme”, respondió. Jota, mientras siga vivo, será cine.


    María Belón sobrevivió al tsunami y su caso inspiró la película 'Lo imposible'.

  •  El diseñador catalán ha debutado con éxito al frente de la firma Delpozo un año después de la muerte del fundador, Jesús del Pozo, emblema de la moda española.    Por  Ángeles González-Sinde   No debió de ser nada fácil entrar en el inmaculado taller de Jesús del Pozo. El taller es inmenso y luminoso, claro y limpio, ordenado como eran las líneas impecables que trazaba Jesús. Tampoco debió de ser nada fácil ese primer desfile en agosto en el parque de El Capricho. Pero Josep Font venía curtido. Llevaba dos años alejado de hilos y tijeras tras haber perdido el derecho a usar su propio nombre que usan otros. Es una circunstancia extraña en una persona tan joven. Sin embargo, Font apenas había perdido su nombre, no su identidad. El ser humano utiliza la indumentaria también para dejar testimonio de todo eso: ¿cómo nos preparamos para los tiempos cambiantes? ¿Cómo afrontamos el deseo de vivir mucho más con mucho menos? Me gusta que Font haya traído su diccionario para escribir sus propias respuestas en la casa del maestro.    Ángeles González-Sinde ha sido ministra de Cultura con el último gobierno del PSOE.
    11JOSEP FONT. Espíritu joven en casa del maestro El diseñador catalán ha debutado con éxito al frente de la firma Delpozo un año después de la muerte del fundador, Jesús del Pozo, emblema de la moda española.

    Por Ángeles González-Sinde

    No debió de ser nada fácil entrar en el inmaculado taller de Jesús del Pozo. El taller es inmenso y luminoso, claro y limpio, ordenado como eran las líneas impecables que trazaba Jesús. Tampoco debió de ser nada fácil ese primer desfile en agosto en el parque de El Capricho. Pero Josep Font venía curtido. Llevaba dos años alejado de hilos y tijeras tras haber perdido el derecho a usar su propio nombre que usan otros. Es una circunstancia extraña en una persona tan joven. Sin embargo, Font apenas había perdido su nombre, no su identidad. El ser humano utiliza la indumentaria también para dejar testimonio de todo eso: ¿cómo nos preparamos para los tiempos cambiantes? ¿Cómo afrontamos el deseo de vivir mucho más con mucho menos? Me gusta que Font haya traído su diccionario para escribir sus propias respuestas en la casa del maestro.


    Ángeles González-Sinde ha sido ministra de Cultura con el último gobierno del PSOE.

  •  El creador del célebre detective Mario Conde ha logrado la cuadratura del círculo sosteniendo una visión crítica de su país sin perder el reconocimiento de los sectores oficiales cubanos.    Por  Yoani Sánchez   El barrio de Mantilla exhibe una rara mezcla de suburbio habanero con villa rural. Su parque, su iglesia, sus calles por las que pocas veces se ven turistas extranjeros y hasta su célebre escritor Leonardo Padura (La Habana, 1955), periodista y autor de numerosas novelas. A pesar de su reconocimiento internacional y de poseer la nacionalidad española, Padura ha preferido permanecer en la localidad donde nació y en la isla que ha sido escenario de sus historias. El nombre de este cubano universal se asocia con novelas policiacas, pero su obra comprende también el periodismo y los guiones cinematográficos. Fanático del béisbol, incisivo en sus opiniones y de una probada nobleza, ha llegado a las vísperas de sus seis décadas de vida siendo un hombre inusual. Su rareza radica fundamentalmente en haber podido sostener una visión crítica de su país, una descarnada descripción del ámbito nacional, sin perder por ello la posibilidad de ser reconocido por los sectores oficiales. Las palmas baten por él desde todas las direcciones del polarizado espectro ideológico de la isla, lo cual es un verdadero milagro de las letras y de las palabras. Padura ha logrado que lo reciban con respeto, incluso quienes en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba lo observaban con resquemor. En los años duros del Periodo Especial, sus novelas hundían la mirada en una realidad que otros preferían edulcorar. Su honestidad literaria, su tenacidad y también una buena dosis de suerte le permitieron alcanzar el sueño preciado de cualquier escritor cubano: publicar en editoriales del extranjero. Ese reconocimiento ha permitido también que la censura local no haya podido invisibilizarlo y se decantara por aceptarlo a regañadientes. El “escritor de Mantilla”, como muchos le llaman, tiene el raro privilegio de ver sus novelas fotocopiadas y circulando como ejemplares piratas entre sus compatriotas. En caso de que se midiera el éxito de un autor por la cantidad de veces que alguien hace una copia ilegal de su obra, Padura merecería la más alta puntuación de cualquier escritor cubano vivo. Si 2011 fue un año repleto de reconocimientos para el autor de Pasado perfecto (Tusquets, 1991) y de La novela de mi vida (Tusquets, 2002), este que ya llega a su fin lo confirma como el gran novelista cubano de la actualidad. En 2012 continuó la favorable estela dejada por su libro El hombre que amaba los perros (Tusquets, 2009), en el que aborda la vida de Ramón Mercader, el asesino de León Trotski, y en noviembre fue agasajado con la Semana del Autor que dedica la Casa de las Américas de La Habana y presentó una recopilación de sus crónicas y ensayos bajo el título Un hombre en una isla. Padura es hoy el rostro de la literatura cubana dentro de esta isla. Y resulta una tremenda suerte que así sea.     Yoani Sánchez escribe para El País en La Habana.
    12LEONARDO PADURA. El hombre que amaba los libros El creador del célebre detective Mario Conde ha logrado la cuadratura del círculo sosteniendo una visión crítica de su país sin perder el reconocimiento de los sectores oficiales cubanos.

    Por Yoani Sánchez

    El barrio de Mantilla exhibe una rara mezcla de suburbio habanero con villa rural. Su parque, su iglesia, sus calles por las que pocas veces se ven turistas extranjeros y hasta su célebre escritor Leonardo Padura (La Habana, 1955), periodista y autor de numerosas novelas. A pesar de su reconocimiento internacional y de poseer la nacionalidad española, Padura ha preferido permanecer en la localidad donde nació y en la isla que ha sido escenario de sus historias. El nombre de este cubano universal se asocia con novelas policiacas, pero su obra comprende también el periodismo y los guiones cinematográficos. Fanático del béisbol, incisivo en sus opiniones y de una probada nobleza, ha llegado a las vísperas de sus seis décadas de vida siendo un hombre inusual. Su rareza radica fundamentalmente en haber podido sostener una visión crítica de su país, una descarnada descripción del ámbito nacional, sin perder por ello la posibilidad de ser reconocido por los sectores oficiales. Las palmas baten por él desde todas las direcciones del polarizado espectro ideológico de la isla, lo cual es un verdadero milagro de las letras y de las palabras. Padura ha logrado que lo reciban con respeto, incluso quienes en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba lo observaban con resquemor. En los años duros del Periodo Especial, sus novelas hundían la mirada en una realidad que otros preferían edulcorar. Su honestidad literaria, su tenacidad y también una buena dosis de suerte le permitieron alcanzar el sueño preciado de cualquier escritor cubano: publicar en editoriales del extranjero. Ese reconocimiento ha permitido también que la censura local no haya podido invisibilizarlo y se decantara por aceptarlo a regañadientes. El “escritor de Mantilla”, como muchos le llaman, tiene el raro privilegio de ver sus novelas fotocopiadas y circulando como ejemplares piratas entre sus compatriotas. En caso de que se midiera el éxito de un autor por la cantidad de veces que alguien hace una copia ilegal de su obra, Padura merecería la más alta puntuación de cualquier escritor cubano vivo. Si 2011 fue un año repleto de reconocimientos para el autor de Pasado perfecto (Tusquets, 1991) y de La novela de mi vida (Tusquets, 2002), este que ya llega a su fin lo confirma como el gran novelista cubano de la actualidad. En 2012 continuó la favorable estela dejada por su libro El hombre que amaba los perros (Tusquets, 2009), en el que aborda la vida de Ramón Mercader, el asesino de León Trotski, y en noviembre fue agasajado con la Semana del Autor que dedica la Casa de las Américas de La Habana y presentó una recopilación de sus crónicas y ensayos bajo el título Un hombre en una isla. Padura es hoy el rostro de la literatura cubana dentro de esta isla. Y resulta una tremenda suerte que así sea.


    Yoani Sánchez escribe para El País en La Habana.

  •  Su estudio, AV62, es responsable de levantar el Museo Nacional de Kabul, en Afganistán, y de la reconstrucción de un barrio histórico en Bagdad.    Por  Anatxu Zabalbeascoa   Victoria Garriga (Barcelona, 1969) conoció la capacidad transformadora de la arquitectura ante una ciudad destrozada y con el rostro cubierto por una abaia. Sucedió en Bagdad. Autores del Museo Balenciaga de Getaria, ella y su marido, Toño Foraster (Bilbao, 1969), ganaron el concurso para reconstruir el barrio de Adhimiya, pero fue Victoria la que viajó a Irak: “Las autoridades religiosas supuestamente integristas me apoyaron para proponer una transformación de sus lugares santos”, cuenta. Parece lógico que ella misma también se haya transformado. En otoño, su estudio, AV62, consiguió además el primer premio para levantar el Museo Nacional de Kabul, en Afganistán. Esos trabajos están siendo extenuantes. También reveladores: “Comprendieron que no queríamos arrasar su historia, que valorábamos su tradición”, explica Garriga. Y razona: “Uno no sale al mundo a repetir los errores que ha visto en su casa”.     Anatxu Zabalbeascoa es colaboradora de El País.
    13VICTORIA GARRIGA. Arquitectura reparadora Su estudio, AV62, es responsable de levantar el Museo Nacional de Kabul, en Afganistán, y de la reconstrucción de un barrio histórico en Bagdad.

    Por Anatxu Zabalbeascoa

    Victoria Garriga (Barcelona, 1969) conoció la capacidad transformadora de la arquitectura ante una ciudad destrozada y con el rostro cubierto por una abaia. Sucedió en Bagdad. Autores del Museo Balenciaga de Getaria, ella y su marido, Toño Foraster (Bilbao, 1969), ganaron el concurso para reconstruir el barrio de Adhimiya, pero fue Victoria la que viajó a Irak: “Las autoridades religiosas supuestamente integristas me apoyaron para proponer una transformación de sus lugares santos”, cuenta. Parece lógico que ella misma también se haya transformado. En otoño, su estudio, AV62, consiguió además el primer premio para levantar el Museo Nacional de Kabul, en Afganistán. Esos trabajos están siendo extenuantes. También reveladores: “Comprendieron que no queríamos arrasar su historia, que valorábamos su tradición”, explica Garriga. Y razona: “Uno no sale al mundo a repetir los errores que ha visto en su casa”.


    Anatxu Zabalbeascoa es colaboradora de El País.

  •  Sólida y vanguardista, ha sido elegida mejor cocinera del mundo por la prestigiosa revista ‘Restaurant’.    Por Juan Mari Arzak   Elena, como su hermana, prácticamente nació en el restaurante. Nos ayudaba desde pequeña. Aunque nadie pensó que se fuera a dedicar a esto, sí se le veía una sensibilidad especial, preguntaba constantemente, se fijaba en todo. Una vez la llevé al restaurante Nicolasa. Tendría cinco años y pidió un solomillo “rojo y poco hecho”. Así era. Luego se hizo mayor y un día dijo: “Aita, esto es lo que me gusta. Quiero estudiar hostelería”. Lo único que hice fue avisarla de que era un trabajo muy duro. Se fue a Lucerna, a la mejor escuela. Y hoy es como si me hubiera tocado la lotería. Tengo la suerte de que sea una de las mejores cocineras del mundo. Elena es sólida y vanguardista. Cariñosa. Ha nacido para esto. Y para mí, que no me quiero retirar, tenerla en el restaurante se ha convertido en mi tabla de salvación.     Juan Mari Arzak es cocinero.
    14ELENA ARZAK. La chef que nació en un restaurante Sólida y vanguardista, ha sido elegida mejor cocinera del mundo por la prestigiosa revista ‘Restaurant’.

    PorJuan Mari Arzak

    Elena, como su hermana, prácticamente nació en el restaurante. Nos ayudaba desde pequeña. Aunque nadie pensó que se fuera a dedicar a esto, sí se le veía una sensibilidad especial, preguntaba constantemente, se fijaba en todo. Una vez la llevé al restaurante Nicolasa. Tendría cinco años y pidió un solomillo “rojo y poco hecho”. Así era. Luego se hizo mayor y un día dijo: “Aita, esto es lo que me gusta. Quiero estudiar hostelería”. Lo único que hice fue avisarla de que era un trabajo muy duro. Se fue a Lucerna, a la mejor escuela. Y hoy es como si me hubiera tocado la lotería. Tengo la suerte de que sea una de las mejores cocineras del mundo. Elena es sólida y vanguardista. Cariñosa. Ha nacido para esto. Y para mí, que no me quiero retirar, tenerla en el restaurante se ha convertido en mi tabla de salvación.


    Juan Mari Arzak es cocinero.

  •  El dramaturgo es autor de ‘El chico de la última fila’, obra que inspiró ‘Dans la maison’, película ganadora en el Festival de Cine de San Sebastián.    Por  Alberto San Juan   Juen escritor. Buen maestro. Buen amigo. Buen marido. Buen padre. Parece un personaje suyo del que al final descubriéramos un reverso terrible. Pero no. Es Juan Mayorga, un ciudadano ejemplar. No en el sentido que dicta el poder: silencioso, obediente y productivo para que el sistema siga funcionando. Al contrario: un antisistema (cuando el sistema no es otro que la explotación del hombre por el hombre). Juan es un escritor al rescate de las palabras. Democracia, derechos humanos… son palabras robadas a la ciudad, al ámbito formado por todos, y necesitamos recuperarlas para experimentarlas plenas de significado. Juan levanta su voz sobre el papel y desobedece. Juan es un hombre entregado al teatro. Pero no pretendas ensayar a la hora en que tenga que hacer algo con sus hijos: darles la cena, llevarles a la piscina o al Rastro a cambiar cromos los domingos. Yo de mayor quiero ser Juan Mayorga.     Alberto San Juan es actor.
    15JUAN MAYORGA. Al rescate de las palabras El dramaturgo es autor de ‘El chico de la última fila’, obra que inspiró ‘Dans la maison’, película ganadora en el Festival de Cine de San Sebastián.

    Por Alberto San Juan

    Juen escritor. Buen maestro. Buen amigo. Buen marido. Buen padre. Parece un personaje suyo del que al final descubriéramos un reverso terrible. Pero no. Es Juan Mayorga, un ciudadano ejemplar. No en el sentido que dicta el poder: silencioso, obediente y productivo para que el sistema siga funcionando. Al contrario: un antisistema (cuando el sistema no es otro que la explotación del hombre por el hombre). Juan es un escritor al rescate de las palabras. Democracia, derechos humanos… son palabras robadas a la ciudad, al ámbito formado por todos, y necesitamos recuperarlas para experimentarlas plenas de significado. Juan levanta su voz sobre el papel y desobedece. Juan es un hombre entregado al teatro. Pero no pretendas ensayar a la hora en que tenga que hacer algo con sus hijos: darles la cena, llevarles a la piscina o al Rastro a cambiar cromos los domingos. Yo de mayor quiero ser Juan Mayorga.


    Alberto San Juan es actor.

  •  Catalán afincado en Túnez, ganó este año el prestigioso World Press Photo con una imagen icónica de las revueltas en Yemen de 2011.    Por  Navia   Es un fotógrafo especialmente bien dotado para ejercer el periodismo. Sorprende la madurez y calidad de su trabajo desde sus inicios en su Santa Coloma de Gramanet natal, y la determinación que le ha llevado a buscarse la vida fuera de España brillantemente. Cuando le oí contar cómo en su juventud compartía amistad con dos jóvenes enfrentados, uno palestino y otro israelí, y cómo necesitaba comprender a ambos, querer a ambos, entendí enseguida que detrás de este fotógrafo había alguien con dignidad y principios. Analizando su trabajo, y viendo cómo se plantea su vida, no queda duda de su calidad humana. Pero él sabe que el fotoperiodismo ligado a la actualidad tiene sus riesgos, que el buscar imágenes que “simbolicen” mucho, que griten al lector (aunque a veces no signifiquen tanto), supone normalmente renunciar a ser sutiles para ser efectivos. Ojalá su buen criterio le ayude a caminar por este filo tan cortante.    Navia es fotógrafo y fue editor gráfico de El País Semanal.
    16SAMUEL ARANDA. El reto del fotoperiodismo Catalán afincado en Túnez, ganó este año el prestigioso World Press Photo con una imagen icónica de las revueltas en Yemen de 2011.

    Por Navia

    Es un fotógrafo especialmente bien dotado para ejercer el periodismo. Sorprende la madurez y calidad de su trabajo desde sus inicios en su Santa Coloma de Gramanet natal, y la determinación que le ha llevado a buscarse la vida fuera de España brillantemente. Cuando le oí contar cómo en su juventud compartía amistad con dos jóvenes enfrentados, uno palestino y otro israelí, y cómo necesitaba comprender a ambos, querer a ambos, entendí enseguida que detrás de este fotógrafo había alguien con dignidad y principios. Analizando su trabajo, y viendo cómo se plantea su vida, no queda duda de su calidad humana. Pero él sabe que el fotoperiodismo ligado a la actualidad tiene sus riesgos, que el buscar imágenes que “simbolicen” mucho, que griten al lector (aunque a veces no signifiquen tanto), supone normalmente renunciar a ser sutiles para ser efectivos. Ojalá su buen criterio le ayude a caminar por este filo tan cortante.


    Navia es fotógrafo y fue editor gráfico de El País Semanal.

  •  El líder del Instituto Mexicano del Sonido se ha rebelado con su último disco contra la deriva homicida de su país con gran enganche popular.    Por  Diego A. Manrique   Cuando Camilo Lara inició su proyecto musical, el Instituto Mexicano del Sonido (IMS), aquello parecía un hobby de chico brillante: Lara ejercía de director general de la multinacional EMI en el DF. Su estreno, Méjico Máxico (2006), revelaba una visión lúdica de la creación. Sonaba a lounge casero, con una confortable nostalgia por el optimismo de los primeros sesenta, aunque también apareciera la voz angustiada del escritor Juan Rulfo. Poco a poco, el IMS ha adquirido consistencia de grupo y dimensión social. En su última entrega, Político (2012), Camilo se rebela contra la deriva homicida de su país y escupe frases duras. Simultáneamente, el IMS ha aumentado su enganche popular, metabolizando el rap o la cumbia en sus esquemas electrónicos. Viajero incansable, Lara también funciona como bisagra entre la creatividad hispana y los centros artísticos internacionales. El devenir del pop del siglo XXI pasa por su agenda.    Diego A. Manrique es colaborador de El País.
    17CAMILO LARA. Acción sonora y dimensión social El líder del Instituto Mexicano del Sonido se ha rebelado con su último disco contra la deriva homicida de su país con gran enganche popular.

    Por Diego A. Manrique

    Cuando Camilo Lara inició su proyecto musical, el Instituto Mexicano del Sonido (IMS), aquello parecía un hobby de chico brillante: Lara ejercía de director general de la multinacional EMI en el DF. Su estreno, Méjico Máxico (2006), revelaba una visión lúdica de la creación. Sonaba a lounge casero, con una confortable nostalgia por el optimismo de los primeros sesenta, aunque también apareciera la voz angustiada del escritor Juan Rulfo. Poco a poco, el IMS ha adquirido consistencia de grupo y dimensión social. En su última entrega, Político (2012), Camilo se rebela contra la deriva homicida de su país y escupe frases duras. Simultáneamente, el IMS ha aumentado su enganche popular, metabolizando el rap o la cumbia en sus esquemas electrónicos. Viajero incansable, Lara también funciona como bisagra entre la creatividad hispana y los centros artísticos internacionales. El devenir del pop del siglo XXI pasa por su agenda.


    Diego A. Manrique es colaborador de El País.

  •  Editor, ensayista e historiador mexicano, ha cosechado gran éxito en 2012 con su libro ‘Redentores. Ideas y poder en América Latina’.    Por   Roger Bartra   Hijo espiritual de Octavio Paz, la trayectoria del historiador Enrique Krauze (Ciudad de México, 1947) ha estado marcada por sus críticas sin ambages a las tendencias totalitarias en América Latina. Como liberal y demócrata, su tarea ha sido la de mantenerse independiente y lúcido. La identidad del autor de Biografía del poder y de Redentores lo ha confrontado con otras expresiones políticas como el chavismo venezolano o, en el caso de México, tanto con el autoritarismo de los Gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como con el antiliberalismo de la izquierda más retrógrada. Las propuestas del director de la revista Letras Libres, de amplia difusión en el mundo de habla hispana, son importantes porque rápidamente reconoce las inclinaciones autoritarias en las biografías e instituciones que explora, así como por impulsar los elementos democráticos.     Roger Bartra es antropólogo y sociólogo de la UNAM de México.
    18ENRIQUE KRAUZE. Antídoto contra totalitarismos Editor, ensayista e historiador mexicano, ha cosechado gran éxito en 2012 con su libro ‘Redentores. Ideas y poder en América Latina’.

    Por Roger Bartra

    Hijo espiritual de Octavio Paz, la trayectoria del historiador Enrique Krauze (Ciudad de México, 1947) ha estado marcada por sus críticas sin ambages a las tendencias totalitarias en América Latina. Como liberal y demócrata, su tarea ha sido la de mantenerse independiente y lúcido. La identidad del autor de Biografía del poder y de Redentores lo ha confrontado con otras expresiones políticas como el chavismo venezolano o, en el caso de México, tanto con el autoritarismo de los Gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como con el antiliberalismo de la izquierda más retrógrada. Las propuestas del director de la revista Letras Libres, de amplia difusión en el mundo de habla hispana, son importantes porque rápidamente reconoce las inclinaciones autoritarias en las biografías e instituciones que explora, así como por impulsar los elementos democráticos.


    Roger Bartra es antropólogo y sociólogo de la UNAM de México.

  •  Afamado sacerdote y escritor nicaragüense, ha conquistado el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.   Por  Borja Hermoso   Ernesto Cardenal cumplirá 88 años el 20 de enero, un día que, seguro, empleará en lo que suele: pensar, pasear, leer, escribir, gruñir, quizá rezar… solo quizá (“Hace tiempo que Dios renunció a ser Dios”, dijo en verano a este diario). Sacerdote, teólogo, poeta, escultor, traductor y exministro de Cultura (1979-1987) de aquel Gobierno sandinista de Nicaragua, Cardenal cierra 2012 con la conquista del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Tras recibirlo, y haber ganado en 2009 el Premio Pablo Neruda, ya puede decirse que el autor de Cántico cósmico es el Nobel oficioso de la poesía en lengua española. Legionario incansable de la Teología de la Liberación, muchos le recuerdan por aquella escena de 1983 en el aeropuerto de Managua, cuando Juan Pablo II le abroncó en público por su militancia política y su presencia en el Gobierno sandinista.     Borja Hermoso es redactor jefe de Cultura en El País.
    19ERNESTO CARDENAL. Verso, Dios, política Afamado sacerdote y escritor nicaragüense, ha conquistado el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

    Por Borja Hermoso

    Ernesto Cardenal cumplirá 88 años el 20 de enero, un día que, seguro, empleará en lo que suele: pensar, pasear, leer, escribir, gruñir, quizá rezar… solo quizá (“Hace tiempo que Dios renunció a ser Dios”, dijo en verano a este diario). Sacerdote, teólogo, poeta, escultor, traductor y exministro de Cultura (1979-1987) de aquel Gobierno sandinista de Nicaragua, Cardenal cierra 2012 con la conquista del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Tras recibirlo, y haber ganado en 2009 el Premio Pablo Neruda, ya puede decirse que el autor de Cántico cósmico es el Nobel oficioso de la poesía en lengua española. Legionario incansable de la Teología de la Liberación, muchos le recuerdan por aquella escena de 1983 en el aeropuerto de Managua, cuando Juan Pablo II le abroncó en público por su militancia política y su presencia en el Gobierno sandinista.


    Borja Hermoso es redactor jefe de Cultura en El País.

  •  Este joven argentino es el creador de la adaptación digital del juego de mesa ‘Scrabble’, uno de los mayores éxitos digitales en español.   Por  Rosa Jiménez Cano   Argentino, de 27 años, aire tímido ­y pequeña estatura. Máximo Cavazzani se ha convertido en el rey del entretenimiento en español con una fórmula tan sencilla como adictiva. Una adaptación del clásico juego de mesa Scrabble, pero en español. Este ingeniero se estrenó en el mundo de las aplicaciones en 2008 con iStockManager, el primer programa que permitía comprar y vender acciones desde el iPhone. En menos de un año ha conseguido que más de cuatro millones de adictos, a razón de 280.000 nuevos por semana desde el mes de septiembre, se reten a través de los móviles para ver quién tiene mejor dominio del diccionario, en vertical y en horizontal. Este año ha sido el de las invitaciones a batirse en duelo a través de Facebook. Ahora amenaza con más horas de distracción con Mezcladitos, una adaptación de Boggle, otro rompecabezas lingüístico.    Rosa Jiménez Cano es periodista de El País.
    20MÁXIMO CAVAZZANI. El rey del entretenimiento Este joven argentino es el creador de la adaptación digital del juego de mesa ‘Scrabble’, uno de los mayores éxitos digitales en español.

    Por Rosa Jiménez Cano

    Argentino, de 27 años, aire tímido ­y pequeña estatura. Máximo Cavazzani se ha convertido en el rey del entretenimiento en español con una fórmula tan sencilla como adictiva. Una adaptación del clásico juego de mesa Scrabble, pero en español. Este ingeniero se estrenó en el mundo de las aplicaciones en 2008 con iStockManager, el primer programa que permitía comprar y vender acciones desde el iPhone. En menos de un año ha conseguido que más de cuatro millones de adictos, a razón de 280.000 nuevos por semana desde el mes de septiembre, se reten a través de los móviles para ver quién tiene mejor dominio del diccionario, en vertical y en horizontal. Este año ha sido el de las invitaciones a batirse en duelo a través de Facebook. Ahora amenaza con más horas de distracción con Mezcladitos, una adaptación de Boggle, otro rompecabezas lingüístico.


    Rosa Jiménez Cano es periodista de El País.

  •  El escritor mexicano ha recibido el reconocimiento del Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska por su libro ‘Canción de tumba’.   Por  Andrés Fernández Rubio   Novelista, poeta y performer (ha sido vocalista del grupo de rock Madrastras), Julián Herbert ha entrado con Canción de tumba (Mondadori) en la lista de autores capaces de arrebatar a los lectores por su originalidad, su talento literario y su rebeldía contra “el perpetuo cold turkey” (‘pavo frío’ o síndrome de abstinencia), que es como nombra a la vida. Nacido en Acapulco en 1971, su novela reconstruye a ritmo de corrido –“vuela, vuela, palomita, vuela, vuela entre las balas”– una historia de amor filial hacia una maravillosa prostituta. Del Ciorán punk al Shakespeare de “Mi amor es una fiebre”, entre cocaína (uno de sus libros se titula Cocaína. Manual de usuario) y una sintonía de antisuperación personal, Herbert encuentra cómplices en sus lectores y, de paso, les explica cuestiones trascendentales de la historia reciente de México. Una idea recorre su novela: todo abismo tiene sus canciones de cuna.    Andrés Fernández Rubio es periodista de El País.
    21JULIÁN HERBERT. Rebeldía contra 'El pavo frío' El escritor mexicano ha recibido el reconocimiento del Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska por su libro ‘Canción de tumba’.

    Por Andrés Fernández Rubio

    Novelista, poeta y performer (ha sido vocalista del grupo de rock Madrastras), Julián Herbert ha entrado con Canción de tumba (Mondadori) en la lista de autores capaces de arrebatar a los lectores por su originalidad, su talento literario y su rebeldía contra “el perpetuo cold turkey” (‘pavo frío’ o síndrome de abstinencia), que es como nombra a la vida. Nacido en Acapulco en 1971, su novela reconstruye a ritmo de corrido –“vuela, vuela, palomita, vuela, vuela entre las balas”– una historia de amor filial hacia una maravillosa prostituta. Del Ciorán punk al Shakespeare de “Mi amor es una fiebre”, entre cocaína (uno de sus libros se titula Cocaína. Manual de usuario) y una sintonía de antisuperación personal, Herbert encuentra cómplices en sus lectores y, de paso, les explica cuestiones trascendentales de la historia reciente de México. Una idea recorre su novela: todo abismo tiene sus canciones de cuna.


    Andrés Fernández Rubio es periodista de El País.