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Japón ya sueña con emperatrices

El Gobierno impulsa un cambio en la ley para igualar los derechos de las mujeres

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Los emperadores de Japón, en el centro, con su familia en la que abundan las mujeres.

Necesidad obliga. El Gobierno japonés ha propuesto un cambio de legislación para permitir que las mujeres de la familia imperial establezcan su propia rama real en caso de que decidan casarse con un plebeyo, con lo que podrían mantener sus títulos y estatus de nobleza. Además, podrían seguir participando en las actividades de la casa real.

El Ejecutivo ha presentado la iniciativa ante el número decreciente de miembros de la casa imperial y su preocupación por su futuro de la monarquía. Las reglas de sucesión en Japón solo permiten heredar el trono a un varón, y las mujeres son obligadas a dejar la familia imperial si se casan con alguien que no es miembro de la realeza, algo que no ocurre con los hombres. La idea ha surgido cuando el número de personas con derecho a ocupar el llamado Trono del Crisantemo sigue en declive.

El Gobierno cree que si la situación actual se prolonga, la familia imperial tendrá dificultades para mantener su nivel de actividad. “Si el sistema actual continúa, nos tememos mucho que el número de miembros capaces de apoyar al emperador en sus deberes o de actuar como su representante en las obligaciones constitucionales se acercará a cero”, señala el informe del Gobierno, según el diario Yomiuri.

Entre los 21 miembros de la familia real bajo el emperador Akihito, hay ocho del sexo femenino; incluidas las princesas Aiko, de 10 años, —hija del príncipe heredero Naruhito y su esposa, Masako—, y las dos hijas del príncipe Akishino —la princesa Mako, de 20 años, y su hermana Kako, de 17—. Las tres princesas y a su vez nietas del emperador podrían beneficiarse del nuevo sistema si es finalmente creado. La propuesta contempla dos posibilidades: conceder o no título real al marido y los hijos de una princesa que haya establecido su rama imperial.

El plan del Gobierno deja claro que los miembros femeninos de la familia real solo podrán crear sus propias ramas durante una generación, y que sus maridos e hijos no podrán heredar el trono, según informa el diario japonés. Esto sugiere que los cambios propuestos, aunque suponen un paso adelante hacia la igualdad de género en Japón, no han despejado el camino para que las mujeres o los descendientes de las líneas femeninas de la familia imperial puedan convertirse en emperatrices o emperadores. Si no se produce en el futuro una reforma del sistema de sucesión, la princesa Aiko no sucederá en su día en el Trono del Crisantemo a su padre, Naruhito, sino que lo haría su primo Hisahito, que tiene seis años.

El Ejecutivo comenzó a examinar la posibilidad de permitir a los miembros femeninos de la casa real que creen su propia rama después de que la agencia gubernamental a cargo de los asuntos de Estado que afectan a la familia imperial pidiera en otoño pasado que se estudiara esta posibilidad con “carácter urgente”. El 64% de los japoneses también es partidario de la iniciativa.

Algunos expertos, sin embargo, se opusieron, porque piensan que puede ser un trampolín para que algún día las mujeres puedan sentarse en el trono. Entre quienes rechazan la medida, está el Partido Demócrata Liberal, lo que hace difícil que el Gobierno logre un consenso para sacar adelante el plan sin su apoyo.