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Cartas al director

La ética política

La anterior jefa de Estado irlandesa, segunda mujer presidente en la corta historia de una Irlanda independiente, devolvió recientemente al erario público medio millón de euros en gastos suntuarios no utilizados sin obedecer una exigencia jurídica pero sí una, desgraciadamente inusual, ética politica. Los zapatos que heredó eran enormes de una Mary Robinson que luego ocuparía el cargo de responsable de los Derechos Humanos en Naciones Unidas pero los calzó con dignidad, orgullo, inteligencia y transparencia durante sus dos consecutivos mandatos de siete años. En medio de toda la corrupción en el servicio publico, éste es sin duda un gran ejemplo a seguir.— Luis Peraza Parga.

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