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El pop del Papa

'L'Osservatore Romano' lidera el acercamiento del Vaticano al rock. Pero esa música tiene enemigos en la Iglesia Católica. Incluyendo al propio Benedicto XVI.

No son demasiado explícitas las informaciones sobre la música que ha sonado durante la Jornada Mundial de la Juventud. Entiendo que el animador del primer encuentro multitudinario -el locutor El Pulpo- tiraba hacia lo seguro: Bamboleo, Macarena, Waka waka. El aggiornamento sonoro del Vaticano no ha llegado hasta Madrid.

Debemos explicarlo. Bajo la dirección de Gian Maria Vian, el diario L'Osservatore Romano se ha abierto hacia la cultura popular. En vez de anatemas, ahora ofrece críticas razonadas de películas o incluso de series tan subversivas como Los Simpson. También la música pop está siendo revalorizada.

El pasado año, el periódico vaticano publicaba un listado con los diez mejores elepés del pop (ver recuadro). El texto, firmado por Gaetano Vallini y Giuseppe Fiorentino, buscaba la complicidad con los lectores. Se presentaba como "pequeño manual de resistencia musical" frente a los festivales de la canción tipo Sanremo. Un gesto levemente esnobista, quizás pensado para pellizcar a la Italia de Berlusconi.

La lista asombra. Evidentemente, ignoran los prejuicios religiosos. Figura U2, cuyos miembros estuvieron unidos inicialmente a la Shalom Fellowship, un grupo de estudios bíblicos, pero también Michael Jackson, que hizo proselitismo como testigo de Jehová. Hay algunos ateos, tipo Roger Water (Pink Floyd). Aparecen dos solistas de origen judío, Donald Fagen y Paul Simon, y pudieron ser más: los autores excluyen a Bob Dylan por haber abierto el camino a demasiados cantautores "que han puesto a prueba los oídos y la paciencia de los oyentes".

Tampoco se han aplicado filtros morales demasiado estrictos: el título de Oasis sugiere una erección matutina. Y la vida interna de Fleetwood Mac podía inspirar un auténtico culebrón y, según las crónicas del rock californiano, su consumo de drogas podía superar al de Oasis. Los Beatles -¿o habría que decir el descreído John Lennon y el orientalista George Harrison?- ya han sido perdonados por L'Osservatore Romano.

Pero lo que finalmente desconcierta es que el listado resulta bastante, vaya, bastante razonable. Apuesta por el rock como expresión personal, como aventura creativa. Solo hay dos discos de productor, de esos que se elaboran con cálculos de mercadotecnia sobre la mesa: Thriller y Supernatural. De hecho, hasta se incluye If I could only remember my name, uno de esos discos de connoisseurs que solo ahora, cuarenta años después de su aparición, marca tendencia. El seductor The nightfly también es una obra diríamos "de culto", por sus arreglos y su pulcritud sonora.

A pesar del cuidado puesto en la selección, el texto no fue bien recibido en los sectores más integristas del catolicismo. Hasta rescataron un añejo texto de Joseph Ratzinger, destinado al Congreso Internacional de Música Sacra. Disparando seguramente contra las veleidades folk que siguieron al Concilio Vaticano II, el futuro Papa alegaba que "la música rock busca la liberación de la idea de personalidad y su responsabilidad", por lo que se revelaba "completamente antitética al concepto cristiano de redención y libertad".

Cabe imaginar que en ese Kremlin opaco que es la ciudad del Vaticano hay una sorda contienda entre la vieja guardia y algunos católicos que son de su tiempo. Hace unos meses, debutó el dúo Cat's Eyes, formado por la soprano Rachel Zeffira y Faris Badwan, el vocalista de los góticos Horrors. Y lo hizo en la Basílica de San Pedro. Asombroso: actuaron durante la misa vespertina. No, no estaba Benedicto XVI pero sí siete de sus cardenales.

Tales modernidades seguramente no serían del gusto de monseñor Rouco Varela. Como en cualquier boda, su JMJ se ambientó con Julio Iglesias, Los Del Río y Shakira. Felizmente para los organizadores, semejantes cantos festeros no llegaron a oídos del Pontífice.

El decálogo musical de 'L'Osservatore Romano'

Revolver, de los Beatles

If I could only remember my name, de David Crosby

The dark side of the moon, de Pink Floyd

Rumours, de Fleetwood Mac

The nightfly, de Donald Fagen

Thriller, de Michael Jackson

Graceland, de Paul Simon

Achtung baby, de U2

(What's the story) Morning glory, de Oasis

Supernatural, de Santana

-Los discos están ordenados por fecha de aparición-

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