Obama recibe al Dalai Lama pese a las protestas de China

La Casa Blanca asegura que el encuentro demuestra la preocupación del presidente por "la protección de los derechos humanos de los tibetanos"

De nada sirvieron las protestas y llamadas de atención de China para que no lo hiciera. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo oídos sordos a Pekín y ayer se seunió en la Casa Blanca -en la Sala de Mapas y no en el Despacho Oval, estancia reservada para las reuniones con jefes de Estado- con el Dalai Lama, el exiliado líder espiritual del Tibet. Si China pedía que no se llevara a cabo la reunión, el Congreso norteamericano -que recibió al líder el 7 de julio- había criticado el hecho de que el presidente todavía no se hubiera visto con el monje tibetano, que ha permanecido 11 días en Washington asistiendo a una serie de ritos y conferencias -además de la celebración de su cumpleaños.

"Este encuentro muestra el fuerte apoyo del presidente en favor de la preservación religiosa, cultural y lingüística única en el Tíbet y de la protección de los derechos humanos de los tibetanos", indicó un comunicado de la Casa Blanca sobre la reunión que duró poco más de media hora. "El presidente reiterará su apoyo perdurable al diálogo entre los representantes del Dalai Lama y el gobierno chino, a fin de resolver sus divergencias", agregaba el comunicado que dejaba claro que el encuentro sería a puerta cerrada, sin ningún periodista.

La reacción de China no se hizo esperar cuando la Casa Blanca anunció el viernes en su agenda el encuentro para el sábado: Pekín cursó una protesta formal y reclamó a Washington "revocar inmediatamente su decisión" y "honrar su serio compromiso que reconoce Tíbet como parte de China".

La última reunión de Obama con el Dalai Lama, 76 años, y también Nobel de la Paz como el presidente de EEUU, fue en febrero de 2010. Entonces también se buscó que la reunión tuviera un perfil bajo y no fuera cubierta por periodistas.

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