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Jiménez asegura desde Bengasi que los rebeldes son "los únicos representantes legítimos del pueblo libio"

La ministra española secunda la postura de Italia y Francia y reconoce a los insurgentes en detrimento del régimen de Gadafi

La ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, ha escenificado desde Bengasi, la capital del movimiento rebelde en Libia, el apoyo sin fisuras de España a los insurgentes que luchan para derrocar al régimen de Muamar el Gadaffi. Tras reunirse con los principales dirigentes del Consejo Nacional de Transición (CNT), la ministra española ha asegurado que el Gobierno rebelde es "el único representante legítimo del pueblo libio".

España se une así a Francia, Italia, Catar y Jordania, países que ya han expresado su respaldo total a los rebeldes. La UE también apoya a las autoridades de Bengasi -Ashton anunció en marzo la apertura de una oficina permanente en la capital rebelde- pero no ha llegado hasta el extremo de reconocer a ese órgano como el Gobierno legítimo de Libia. Estados Unidos, por su parte, ha cursado una invitación a los rebeldes para que tengan una representación permanente en Washington.

En una comparecencia al término de su reunión con el presidente del máximo órgano dirigente de los insurgentes, Mustafá Abdelyalil, Jimenez ha asegurado que los objetivos de los rebeldes coinciden con los de su Gobierno. "Lo que quiere el Gobierno español es la misma cosa que quiere el pueblo libio, es decir, democracia y libertad, y ese es el motivo por el cual España concederá asistencia al consejo nacional". ha dicho la ministra, sin especificar cómo se materializará esa ayuda.

Jiménez ha aterrizado en el aeropuerto de Bengasi sobre las 10.30 horas a bordo del avión de la Fuerza Aérea Española que la ha trasladado desde la base de Torrejón de Ardoz (Madrid). La ministra ha recibido la bienvenida de algunos miembros del CNT y de José Riera, el representante diplomático que España tiene destacado en la capital rebelde desde hace un mes.

En su estancia de apenas seis horas en Bengasi, Jiménez también tiene previsto reunirse con el responsable de Exteriores del CNT, Ali Esaui. Mantendrá asimismo un encuentro con miembros de ONG que llevan a cabo misiones humanitarias en la zona controlada por los rebeldes, han informado fuentes del Ministerio de Exteriores.

La ministra adelantó ayer que lo que pretende con esta visita, la primera de un miembro del Gobierno a la zona bajo control rebelde desde que comenzaron las protestas contra Gadafi a mediados de febrero, es "demostrar" de una manera "clara y evidente" al Consejo Nacional de Transición el "apoyo que tienen por parte del Gobierno de España", que ya les reconoce como "un interlocutor legítimo".

Jiménez ya dio luz verde a tener un diplomático en Bengasi. José Riera, hasta entonces responsable español de la Unión por el Mediterráneo, se presentó ante el Consejo Nacional de Transición. No obstante, España mantiene abierta su oficina diplomática en Trípoli, aunque sin embajador, al igual que la del régimen de Gadafi en Madrid sigue operativa.

Reconocimiento internacional

Desde el comienzo de la intervención militar en Libia el pasado 19 de marzo, España ha defendido la renuncia al poder de Gadafi y el reconocimiento del CNT como un interlocutor legítimo, tal y como hizo la Unión Europea el pasado marzo.

En opinión de la ministra, los representantes de los rebeldes están trabajando "con mucha seriedad" y "solvencia", "tratando de integrar al mayor número de actores políticos en el país". "Es un buen dato que nosotros queremos reconocer, valorar y desde luego ayudarle a desarrollar", ha añadido.

La visita de Jiménez a la capital de facto de los rebeldes sucede a las realizadas por la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, y de otros ministros de Exteriores, como los de Italia, Franco Frattini, y del Reino Unido, William Hague. Desde Bengasi, Jiménez viajará a los Emiratos Árabes Unidos, donde mañana asistirá a una nueva reunión del llamado Grupo de Contacto sobre Libia.

En la última reunión, celebrada en Roma el pasado 5 de mayo, los países y organismos internacionales participantes habían acordado la creación de un Mecanismo de Financiación Temporal con el objetivo de ayudar a los rebeldes libios a financiar sus actividades y gestionar el territorio bajo su control.