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Banderas lanza el pregón de Semana Santa más esperado

El actor se presenta en Málaga "como un átomo y célula de un pueblo al que pertenezco y quiero"

Antonio Banderas lleva varios días imparable en Málaga. Si hace unas semanas llegó a su ciudad natal para inaugurar el Museo Carmen Thyssen junto a la baronesa, esta semana tampoco ha parado. El sábado se convirtió en pregonero de su ciudad, ayer desfiló por la ciudad junto a su cofradía, y hoy el actor ha acudido al Ayuntamiento de Málaga para la entrega de unas becas y ayudas. Junto a la Fundación Lágrimas y Favores ha becado a un grupo de universitarios que podrán estudiar el próximo curso en Estados Unidos y Canadá. La Fundación, creada por el intérprete, ha destinado 130.000 euros a becas y fines benéficos, como a ayudas para Cáritas. El colofón a un fin de semana de alta intensidad.

El actor Antonio Banderas ha vuelto a ser José Antonio Domínguez Bandera y ha cumplido, delante de su madre, Ana Bandera y de su esposa, Melanie Griffith, y la hija de ambos, Stella del Carmen, uno de los sueños de cualquier cofrade de base: leer el pregón de la Semana Santa malagueña.

A las 21.00 horas de este sábado, Banderas, de traje y corbata negros y gafas de pasta del mismo color, se situó tras un atril cubierto con un terciopelo negro para exaltar la semana de pasión malagueña. A su lado, el pendón de su cofradía de Lágrimas y Favores. Tras recordar cómo empezó a redactar el pregón en enero en un vuelo entre Nueva York y Los Ángeles y cómo las memorias de las imágenes de la Semana Santa le hicieron pedir a la azafata "agua con limón y torrijas", Banderas proclamó: "Vengo a fundirme con mi gente, ocultarme bajo un capirote y ser un átomo y célula de un pueblo al que pertenezco y quiero".

El actor repasó rápidamente los valores espirituales, artísticos e incluso industriales que encuentra en la Semana Santa, y ha pasado a glosar la Semana Santa "de la gente", a través de una serie de personajes, reales y ficticios, como el profesor de Filosofía Don Amadeo, que ilusionado guarda un palmo en su habitación para ponerlo en su balcón el Domingo de Ramos y se arregla para vivir las salidas de las procesiones. O como Gregorio, una "persona que parece que Dios le trajo al mundo para hacer más grande la Semana Santa". O Pablo, el hijo de Paco y Rosa, que no paró hasta que sus padres le compraron un tambor para salir en una banda. El pregón, escenificado y con numerosos guiños llenos de cariño a su ciudad, divirtió y emocionó al público a partes iguales.

El acto había comenzado sobre las 19.35, cuando la Orquesta Filarmónica de Málaga, dirigida por Edmon Colomer, atacó los primeros compases de varias marchas procesionales del compositor local Perfecto Artola. La interpretación de unas piezas que la gente acostumbra a escuchar solamente a cargo de bandas de cornetas y tambores entusiasmo al público asistente, y calentó el ambiente para la lectura del pregón por parte de quien quizá sea el malagueño más universal con permiso de Pablo Picasso.

Tras la primera parte musical, que duró una media hora, y siguiendo el ritual de este tipo de actos, Banderas fue presentado al público por el pregonero del año pasado, Agustín del Castillo Cambló, que lo calificó como "un buen hombre, cristiano, cofrade y malagueño ejerciente" y destacó su "humildad, sencillez y cercanía". La única exigencia que puso el actor y director a la hora de aceptar el encargo de ser pregonero fue que no se modificara el acto con respecto a otros años en atención a su popularidad.

Banderas, que ya el viernes anunció, en tono de broma, que su discurso no sería "ni socialista ni un musical con 50 nazarenos bailando", se fijó como objetivo "llevar el pregón a la calle". No obstante, el intérprete, que ya ha pregonado la Feria y los carnavales de su ciudad natal, es consciente de la responsabilidad y la solemnidad del acto. "El problema es hablar de la Semana Santa a gente que sabe de ella mucho más que yo".

Banderas vive la Semana Santa de forma activa y siempre ha defendido que la tradición cofrade no está reñida con la modernidad. Empezó como nazareno en la Archicofradía de la Pasión, y estuvo bajo los varales del trono de la virgen de la Esperanza. Ahora es mayordomo de la cofradía de Lágrimas y Favores. Su esposa, Melanie Griffith, descubrió la semana mayor malagueña de la mano de Banderas y se emocionó delante de la imagen más venerada por los cofrades: la talla de Jesús Cautivo.