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Declarado culpable el acusado de matar a un anciano por haberle tocado las nalgas en Tarragona

El fiscal pide nueve años de cárcel por el condenado, que iba bebido cuando cometió el homicidio

Un jurado popular ha declarado culpable al acusado de matar a golpes a un anciano de 83 años como reprimenda por haberle tocado las nalgas en la estación de autobuses de Tarragona. El condenado, Pavlo C., de 32 años y nacionalidad ucraniana, desató una tromba de puñetazos contra la víctima en los lavabos de esa terminal porque el fallecido se acercó a tocarle el trasero cuando el sentenciado estaba orinando.

El jurado considera probado que el anciano se intentó defender con el bastón, pero no pudo evitar la paliza del agresor, que le causó la muerte. El condenado ha quedado en libertad provisional hasta que en los próximos días el juez fije la pena de cárcel.

La fiscalía, que antes del juicio pidió una pena de 18 años por asesinato, ha rebajado ahora esa pena a nueve años de cárcel al admitir que el condenado iba totalmente ebrio cuando cometió el homicidio. Esa misma noche, de hecho, dio una tasa de alcohol en la sangre de 2,99 gramos por litro. La tasa máxima permitida para conducir un vehículo en España, por ejemplo, es de 0,5 gramos por litro.

Los hechos se desencadenaron en la tarde del 23 de junio de 2007, después de que el agresor hubiera pasado la mañana consumiendo alcohol por haber discutido previamente con su esposa, empezó a golpear al anciano en una desigual pelea. El jurado admite la desproporción de fuerzas entre ambos, pero entiende que la víctima llegó a defenderse y que no hubo saña en el crimen. Por ello rechazó el supuesto delito de asesinato y considera al acusado culpable de homicidio.

"¡Qué culo tan bonito!"

El condenado declaró en el juicio que no recordaba haber cometido el crimen debido a la ingesta masiva de bebida alcohólica. "Aquél día bebí como nunca. Estaba fuera de control. No se lo qué pasó", señaló. Negó así recordar la declaración previa de los hechos que había relatado al juez instructor solo tres días después del homicidio. Esta, sin embargo, relata los hechos de forma más ajustada a lo que realmente ocurrió, señaló el veredicto del jurado popular. "Vino un señor por detrás, me tocó el culo y dijo: "¡Qué culo tan bonito!", explicó al magistrado instructor el ahora condenado. "Luego le dije que era un maricón", recalcó. A partir de este momento se desencadenó la agresión.

La víctima le habría golpeado en la espalda y el condenado reconoció haber empezado a golpear al anciano. "No me explico cómo murió la víctima si los golpes no fueron tan fuertes", señaló en su relato. El enjuiciado aseguró después que inventó esta versión en estado de shock y durante el juicio exhibió su ausencia de memoria como prueba de que cometió el homicidio en un estado de enajenación transitoria. El jurado popular ha rechazado esa posibilidad, aunque la pena que fije el juez considerará la atenuante por embriaguez.