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Un anciano de Lleida reclama ante el juez el piso que donó a su cuidadora

La beneficiaria está acusada de estafa y coacciones

Ramon C., un hombre de Lleida de 85 años, ha reclamado hoy en un juzgado de Lleida la devolución del piso que en julio de 2009 donó a la mujer que lo cuidaba, Ruth M., de nacionalidad boliviana, acusada de estafa y coacciones. Ésta, que también intentó apoderarse de los depósitos bancarios del anciano, escrituró la vivienda a nombre de su madre porque en ese momento no tenía los papeles en regla.

El anciano todavía vive en el piso, valorado en unos 250.000 euros, gracias a las medidas cautelares solicitadas después de que los familiares descubrieran la supuesta operación fraudulenta, pero podría perderlo definitivamente si el juez acepta la legalidad de la donación.

El abogado del demandante ha manifestado durante el juicio que ha quedado demostrado que la cuidadora, aprovechándose de la vulnerabilidad del anciano y de una situación de dependencia, le convenció para que le donara todo su patrimonio. "Su consentimiento", ha añadido, "estaba afectado por la dependencia de esta persona y no había ni causa ni ningún tipo de relación entre ellos para que existiera la donación".

Síndrome de duelo

Esta parte ha aportado el informe pericial realizado por el jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Trias i Pujol de Badalona, Luis Francisco Sánchez, según el cual el anciano padecía en el momento de la donación el síndrome del duelo y una depresión intensa por la reciente pérdida de su esposa, una sintomatología que se agravó por las decisiones patrimoniales tomadas. Todo ello, unido al sentimiento de soledad y a la dependencia emocional de la cuidadora, le hizo especialmente vulnerable. "La voluntad de la cuidadora era lucrarse con la venta del piso", ha añadido.

El abogado de Ramon C. ha señalado que se ha demostrado la existencia de una maquinación para apoderase no solo de su patrimonio sino también de sus ahorros. En una ocasión consiguió que el hombre le entregara 6.000 euros y en otra se hizo pasar por tutora del anciano para poner a su nombre un depósito a plazo de 100.000 euros, lo cual no consiguió al sospechar los empleados del banco que esa no era la verdadera intención del titular.