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Un cementerio sin flores, lápidas ni nombres

Recuperados en una fosa común los restos de 96 fusilados del franquismo tras seis días de trabajo

Es una de las mayores fosas del franquismo abiertas hasta ahora en España y la más complicada para el forense Francisco Etxeberria, quien ha participado en más de un centenar de exhumaciones desde el año 200. Está en el monte de La Pedraja, junto a la carretera N - 120 que une Burgos y Logroño, en mitad del Camino de Santiago. Un equipo de 25 expertos, algunos llegados desde EE UU, Argentina y Reino Unido, ha recuperado los restos de 96 fusilados. Les ha llevado seis días en jornadas de 10 horas porque los huesos estaban muy deteriorados por la humedad y se deshacían al cogerlos.

La fosa tiene 25 metros de largo por dos de ancho. Los familiares de los fusilados han contado con una subvención de 37.500 euros del Gobierno para llevar a cabo la exhumación, pero la identificación de los restos por ADN será muy complicada porque los huesos están en muy mal estado. Las víctimas fueron asesinadas y enterradas en este paraje en distintos momentos del año 1936.

"A mi abuelo, Rafael Martínez Moro, lo detuvieron al día siguiente de empezar la guerra, el 19 de julio de 1936 ", cuenta Eva Martínez Movilla. "Era presidente de la Agrupación Socialista de Bivriesca y contratista de obras públicas y había hecho varios tramos de esta carretera. Tenía 42 años y cinco hijos, el mayor, mi padre, de 13 años, y la más pequeña, Victoria, de seis. Lo fusilaron el 3 de octubre de 1936. El día anterior le había enviado una carta a mi abuela desde la prisión central de Burgos diciéndole que no hacía falta que fuera a buscarle cuando lo dejaran en libertad. No pensaba que fueran a matarlo".

En esta fosa también busca a su tío Luis Carlos García, de 73 años. "Lo mataron el 3 de agosto de 1936 y mi padre, su hermano, se escondió durante casi ocho años en el pajar de casa para que no le pasara lo mismo, pero yo no supe que era mi padre hasta los ocho años. Me dijeron que aquel hombre era mi tío para que no se me escapara que mi padre estaba escondido en casa y lo detuvieran. Al final se transtornó y se entregó a la Guardia Civil. Le tomaron por loco", cuenta.

Miguel Ángel Martínez, representante legal de la Agrupación de familiares las personas asesinadas en el monte de La Pedraja y nieto de Rafael Martínez Moro, cuenta que llevan desde el año 1976 intentando sacar el horror de esta fosa a la luz. "Alrededor de esta hay más y calculamos que puede haber enterrados aquí los restos de más de 300 personas", asegura. A Miguel Ángel, que explica que la exhumación ha sido posible gracias al apoyo de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, le gustaría que se celebrara un acto institucional en La Pedraja.

El equipo dirigido por Francisco Etxeberria ha hecho algunas catas para intentar localizar más fosas en torno a esta pero de momento no ha habido suerte. Está contento porque muchas exhumaciones después, su trabajo se empieza a normalizar. "En esta ocasión no ha habido ningún problema y eso es noticia. Hay un apoyo institucional del Ministerio de Presidencia, vino la Guardia Civil a vigilar por la noche..."