Celaá defiende el plan de Convivencia para "evitar actitudes difusas"

Los sindicatos nacionalistas anuncian que generará "debates en los centros"

La presentación del plan de Convivencia Democrática y Deslegitimación de la Violencia ante el Parlamento desencadenó ayer un intenso debate entre los grupos. Sólo PSE, PP y UPyD respaldaron sin fisuras una iniciativa a la que añadió su apoyo "crítico" EB y a la que no se adhirió finalmente el PNV, pese a que reconoció "avances" en el texto. La consejera de Educación, Isabel Celaá, fue la encargada de presentar ante la Cámara un documento que encaminó a "evitar actitudes difusas o silencios clamorosos en relación con la violencia ilegítima".

Una sesión conjunta de las comisiones de Educación y Derechos Humanos sirvió de escenario para el debate de un plan, aprobado ya el día antes por el Gobierno, que tiene como objetivo prioritario trasladar el testimonio de las víctimas a las aulas para que los estudiantes empaticen con el dolor que genera el terrorismo. Aunque la deslegitimación se hace extensiva en principio a "cualquier" tipo de violencia, se centra especialmente en la de ETA.

Celaá enmarcó la iniciativa en un intento de profundizar en la "deslegitimación política, social y moral del terrorismo" para suscitar "cambios y avances" en la sociedad vasca, así como actitudes orientadas a lograr "el consenso total" en el rechazo del terrorismo. En este sentido, recordó que un 15% de los jóvenes vascos sigue justificando la violencia, según un informe del Ararteko, y definió el texto como una "herramienta indispensable para la erradicación de propuestas que, todavía hoy, recurren al terrorismo para conseguir objetivos políticos".

Dotado con 6,7 millones de euros para este y el próximo año, el plan arrancará en septiembre. Los sindicatos nacionalistas ELA, LAB y STEE-EILAS, sin embargo, advirtieron ayer de que su aplicación será compleja y "generará debates en los propios centros educativos". Las centrales coincidieron en que se trata de "un debate político sin elementos pedagógicos", ante lo que solicitaron que la implantación sea "flexible" y no impuesta desde el Ejecutivo.

Pese al esfuerzo conciliador del lehendakari, Patxi López, que un día antes había realizado un reconocimiento expreso del texto elaborado por el Gobierno anterior, el debate en la Cámara se saldó con las críticas del PNV. La formación nacionalista se desmarcó de su adhesión y del apoyo global a un documento que, a su juicio, deja fuera a las víctimas que no son de ETA y cuyo desarrollo avisó de que vigilará. El propio presidente del partido, Iñigo Urkullu, definió el plan de Convivencia en su blog personal (urkullu.wordpress.es) como un "instrumento político al servicio de la imagen del lehendakari".

Sólo Aralar y EA, sin embargo, manifestaron su rechazo "rotundo" a la iniciativa en el Parlamento. La primera formación lo hizo al considerar que "no es un plan de educación, sino que lo que busca es llevar la política antiterrorista a las escuelas". Su líder, Patxi Zabaleta, alertó además de que el Gobierno "está cayendo en la misma liturgia e idéntico ritual que en su día impuso el franquismo con los caídos". Eusko Alkartasuna, por su parte, instó a López a que pida perdón por insinuar, al pretender un cambio de actitud ante el terrorismo, que la sociedad vasca ha sido "connivente" con ETA.

La directora de Atención a las Víctimas, Maixabel Lasa, apoya a Celaá a su llegada al Parlamento.
La directora de Atención a las Víctimas, Maixabel Lasa, apoya a Celaá a su llegada al Parlamento.PRADIP J. PHANSE

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