Las tres horas del concierto de Paul McCartney la noche del jueves en Ciudad de México se cerraron con una sorpresa que se convirtió en el sueño hecho realidad de un admirador anónimo. Tras despedirse diciendo: "Tenéis que iros a casa y nosotros tenemos que irnos a casa", Sir Paul McCartney se descolgó la guitarra que lo había acompañado durante toda la velada, la alzó al aire y, tras un rápido aspaviento para firmarla, se la entregó a un fan al pie del escenario. Sin duda, un regalo que no se esperaba el joven beatlemaníaco mexicano.AP