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JOSÉ VALVERDE | Esposo de Pilar Juárez, desaparecida en el terremoto de Haití

"Me han metido en un pozo muy grande"

José Valverde, esposo de la segoviana Pilar Juárez Boal, de 53 años y miembro de la embajada de la UE, desaparecida en el terremoto de Haití, logró descansar la noche del domingo al lunes gracias a la medicación, aunque está en una fase de crisis y decaimiento. Dentro de la tristeza que le suponía perder a su esposa, saber que se había encontrado su cuerpo, supuestamente, le había dado paz interior y entereza suficiente como para tratar de organizar el trasladado de sus cenizas a La Granja (Segovia) -donde nació esta mujer-.

Después de conocer el domingo por la noche que el cadáver encontrado en Puerto Príncipe e identificado como el de Pilar Juárez no se correspondía con el de la funcionaria europea, ha reaccionado así: "Lo importante es empezar a salir otra vez del pozo, porque ayer me han metido en un pozo muy grande (...) He entrado en la fase de crisis de identidad, de pensar por qué ocurren estas cosas, uno interioriza y no comprende nada, no hay respuestas". Tras la catásfrote, Valverde fue evacuado junto al hijo del matrimonio, Bruno Valverde Juárez, estudiante y músico de 19 años, y un grupo de ciudadanos europeos, a Santo Domingo, donde se encuentra a la espera de que lleguen sus dos hermanos, desde España, con el fin de darle apoyo y consuelo.

Horas antes de la supuesta identificación se le comentó que en Segovia se prepara un concierto solidario de Luis Eduardo Aute, el 29 de enero, Valverde se le pusieron los pelos de punta, se emocionó porque es el músico preferido de Pilar y tuvo fuerza para tararear la primera estrofa del Autotango del cantautor y para pedirle a su hijo que hiciera una versión de jazz de una jota segoviana, en homenaje a su madre, para un disco que promueve la Universidad de Berkeley. Pero la falsa identificación "ha sido una pasada" para Valverde, como "volver hacia atrás, aunque puede que haya esperanza, qué esté en un hospital, no me quiero ilusionar con nada, tengo la confianza de que Pilar tiene que aparecer, pero no sé cómo, viva o muerta, pero tiene que aparecer", dice desconsolado.

A Valverde no le falta voz reivindicativa, quizá más débil que la de días anteriores, cuando se quejaba de la falta de organización internacional en la crisis, para lamentarse de que aún no le han facilitado la lista de aviones, hospitales y destinos a donde se han llevado a los rescatados y, en particular, a los procedentes del edificio de la ONU en Puerto Príncipe, donde se encontraba Juárez en el momento del terremoto, con una valoración de los escombros que queden por retirar y quién ha coordinado la labor y la lista de cuerpos recuperados.

Ahora, está obsesionado con seguir cualquier pista que le pueda dar con el paradero de su esposa. "Estamos esperando que aparezcan las listas para empezar a peinar hospitales, con familiares que se desplazarán a los distintos lugares, como Guantánamo, Guadalupe, Nicaragua, Panamá o Francia, entre otros, donde ha habido desplazados; pero queremos la lista completa para poder organizarnos bien en la búsqueda de Pilar". "Voy llevándolo, no sé ni como estoy", repite José Valverde a quien le pregunta, mientras se quiere tranquilizar pensando en alto: "Hemos avanzado, se ha hecho un cotejo con pruebas de ADN, a la espera del resultado, con el cadáver que se supone que puede ser el de Pilar".

Y vuelve a enfadarse con la administración, desde la ONU a la UE o al Gobierno español, porque no le facilitan datos ni los listados que ha solicitado, a la vez que anuncia la apertura de una línea legal de actuaciones para pedir responsabilidades a dos organismos concretos. Valverde lo explica: "Por qué la sede de la ONU estaba en edificio no construido en base a normas sísmicas a pesar que la capital de Haití, Puerto Príncipe, está peligrosamente cerca de una falla sísmica, y por qué la UE permitió que sus representantes se reúnan en edificios que no cumplen normas sísmicas".

También se queja de la "falta de rapidez" en aplicar un protocolo internacional que permita que de modo urgente y coordinado, en las horas que siguen a un desastre natural, puedan llegar la ayuda médica y los servicios de rescate que permitan salvar todas las vidas humanas posibles. A su juicio, "han tardado muchísimo en enviar y hay cantidad de gente que ha muerto por falta de asistencia médica, agua y cosas elementales". Y lo que más le duele: "Que estén tirando los cadáveres como kleenex".

99 españoles localizados

El Gobierno español había localizado este mediodía a 99 de los 111 españoles residentes en Haití, por lo que queda una docena de compatriotas aún por encontrar, han informado fuentes diplomáticas. De esas 12 personas con las que todavía no se ha contactado, hay constancia de dos ciudadanos "desaparecidos", la segoviana Pilar Juárez y la aragonesa Rosa Crespo, subinspectora de Policía, según las mismas fuentes.

De los 10 españoles restantes, los servicios consulares aún no han podido comprobar si efectivamente se encontraban en el país en el momento del terremoto. Siguen por tanto siendo dos las víctimas españolas del seísmo: el matrimonio integrado por María Jesús Plaza e Ives Baltroni, de origen haitiano, identificados por sus dos hijas.

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