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Morir por miedo a ser expulsado

Historia de 'Kadero', el inmigrante que se ahogó en la ría de Bilbao al huir de la policía por estar indocumentado - Llevaba un mes en Euskadi y tenía 19 años

El pasado domingo 22, el cuerpo del joven Abdelkáder H. fue enterrado en el cementerio del barrio de Cité Petit, en Orán (Argelia). Abdelkáder, a quien todo el mundo conocía como Kadero, encontró la muerte el 6 de noviembre en la ría de Bilbao. Huía de varios agentes de la Ertzaintza que le tomaron por un atracador. Aterrorizado, saltó al agua. Diez días después su cadáver aparecía muy cerca de donde se le vio hundirse. Kadero, que carecía de antecedentes penales, llevaba poco más de un mes en Bilbao y tenía solamente 19 años.

El corto recorrido de Kadero en España comienza, como el de tantos otros inmigrantes, en algún punto de la costa andaluza. Hasta allí llegó el pasado mes de octubre a bordo de una patera, según relató él mismo a unos amigos de su familia que residen en Bilbao y con quienes se puso en contacto nada más llegar. "Sus padres y los de mi marido viven enfrente unos de otros, en Orán", explica Iris, la madre de la familia vasco-argelina que echó un cable a Kadero durante sus primeros días en la capital vizcaína.

El joven, que tenía estudios secundarios, vino en patera sin avisar a sus padres
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"Su familia allí estaba muy enfadada con él. Se vino sin avisarles y, realmente, no tenía tanta necesidad". No se encontraban en una situación "tan desesperada", según añade Iris, pero lo cierto es que eran varios hermanos y ni el padre, aquejado de una enfermedad cardiaca, ni la madre, al cargo de la casa como es casi norma en Argelia, trabajaban.

Ya en Bilbao, Kadero se encontró con que su situación de irregularidad le impedía conseguir un trabajo, tal y como era su intención. El joven, que había terminado el bachillerato en Argelia, empezó a estudiar castellano en un centro de atención a inmigrantes de Deusto mientras pensaba cómo ganarse la vida. Hasta hace poco, los amigos de sus familiares suponían que también dormía allí, pero en realidad, solía pernoctar en las casas de algunos amigos, también inmigrantes magrebíes, y, las más de las veces, en la calle.

Todo se torció la madrugada del 6 de noviembre. Varios agentes de la Ertzaintza habían sido alertados del robo con violencia de un bolso en la Gran Vía de Bilbao e iniciaron la búsqueda de dos presuntos autores del delito. Aunque en un principio la policía autonómica aseguró que "el hombre que se arrojó a la Ría", era uno de los atracadores, fuentes policiales reconocieron más tarde que Kadero no era el sospechoso que buscaban y que, sencillamente, su actitud ?el hecho de iniciar la huida cuando los agentes le requirieron? les pareció incriminatorio.

Pero Kadero no sólo corrió. En cuanto se vio acorralado, se tiró a la Ría cerca del Palacio Euskalduna. Los agentes le vieron nadar unos cinco metros y luego desapareció. Iba muy abrigado y la ropa le arrastró al fondo. Murió ahogado, según la autopsia.

La actitud de Kadero, sospechosa para la policía, se explica por el pánico a la orden de expulsión, según explican los amigos de la familia de Kadero y corroboran varios colectivos que trabajan con inmigrantes en situación irregular. "Están aterrorizados por la idea de que devuelvan a sus países si son detenidos y por las historias sobre abusos policiales que circulan entre ellos", explica Iris. En opinión de June Fernández, portavoz de SOS Racismo Vizcaya, esta muerte "debería hacer reflexionar sobre las dramáticas consecuencias de la Ley de Extranjería". SOS Racismo critica además cómo se informó del asunto. "No era el sospechoso que buscaba la policía y no tenía antecedentes. Sonroja la ligereza con la han quebrantado el derecho fundamental a la presunción de inocencia".

El pasado mes de abril, otro hombre se tiró a la ría de Bilbao durante la redada de la Policía Nacional en Zorrozaurre contra personas sin techo en situación irregular. Sólo sufrió una leve hipotermia. En junio un inmigrante sin papeles murió al ser arrollado por un tren cuando huía de la policía en Alicante.

Varios inmigrantes realizaron el martes un acto de homenaje al joven Kadero, en el transcurso de una protesta en la que pidieron que las detenciones por faltas como la venta ambulante de discos piratas no lleven aparejada la orden de expulsión.
Varios inmigrantes realizaron el martes un acto de homenaje al joven Kadero, en el transcurso de una protesta en la que pidieron que las detenciones por faltas como la venta ambulante de discos piratas no lleven aparejada la orden de expulsión.F. DOMINGO-ALDAMA

Diez días en el agua

"Por mi trabajo, suelo ver este tipo de cosas, pero creo que no seré capaz de ver así a un familiar mío". Finalmente, Fatiha, la tía de Abdelkáder H., que trabaja como médico forense en París, no tuvo más remedio que identificar el cuerpo sin vida de su familiar. Ella y su hermano, que reside en Marsella, viajaron a Bilbao el pasado martes 17 para hacerse cargo de la repatriación del cadáver de Kadero a Argelia. El coste de ésta ascendió a 3.500 euros, que la médico pagó de su bolsillo.

Pasaron diez días hasta que el cuerpo del joven fue encontrado. Pese a que la Ertzaintza y los Bomberos fueron movilizados en su búsqueda, fue un particular —un hombre que paseaba por la ribera de Olabeaga— quien localizó el cadáver el lunes 16, a sólo 50 metros de donde desapareció. "Creo que ha habido desinterés en su búsqueda", se queja Iris, amiga de la familia de Kadero, que añade que los familiares no han recibido ninguna ayuda de las autoridades.

Después de serle realizada la autopsia, el cadáver fue trasladado al Tanatorio de la Funeraria Bilbaína, donde fue lavado por un imam y velado según el rito musulmán.

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