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El FMI apuesta por la publicidad para mejorar su imagen

Realizará varias campañas en Asia, América Latina y África.- Una empresa española lidera uno de los proyectos.- Es la primera vez que la Institución emprende una iniciativa de estas características

El Fondo Monetario Internacional (FMI) nunca ha estado bien visto en distintos sectores de la sociedad, menos aún en los países en los que sus políticas han dañado el tejido social y han empequeñecido el ámbito de los servicios públicos. La receta 'rigidez presupuestaria + privatización' no tiene muy buena prensa, especialmente en América Latina y Asia, regiones que a pesar de ser buenas alumnas de las tesis del Fondo no se libraron de la crisis mundial de finales de la década de los noventa.

Consciente de que esta situación no ha mejorado, el FMI ha recurrido a varias agencias de comunicación para que mejoren su imagen en África, Asia y América Latina. De la campaña en esta última región se encargará la consultora española Llorente y Cuenca, integrada dentro del consorcio AMO. Es "la primera vez" que el FMI apuesta por la publicidad, tal y como confirman a ELPAÍS.com fuentes de la compañía.

Gastos en tiempos de crisis

El coste del proyecto puede llamar la atención, más aún en un periodo de 'externalización' de las actividades del FMI en nombre de la reducción de gastos. La institución depende de los fondos que aportan los países miembros, que se han reducido en 100 millones de dólares (cerca de 68 millones de euros) en el último año. Ante esta situación el FMI se ha aplicado sus propias recetas y ha ofrecido bajas incentivadas para deshacerse de 380 trabajadores, según informa la agencia Reuters.

El Fondo no ha terminado de concretar el presupuesto, pero aseguran que estará entre 1 y 1'35 millones de euros. El portavoz del FMI, Masood Ahmed, afirmó ayer que "el coste está más que cubierto por los ahorros que estamos realizando" y defiende la contratación de agencias como una forma "de salir de Washington" (sede de la institución, acusada a menudo de perder el contacto con la realidad) y como un "compromiso para intentar mejorar la manera en que respondemos a las preocupaciones y críticas".