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El cine en Madrid, tres veces más barato que en Londres

Es una de las conclusiones del informe 'El coste del ocio en las 20 ciudades principales del mundo'

Ir al cine en Madrid es tres veces más barato que en Londres pero es todo un lujo asistir a un concierto de música clásica: la entrada cuesta de media en la capital 104,5 euros, más del triple que en Berlín y nada comparable a lo que desembolsaría un ciudadano de Sao Paulo, 1,5 euros. Son algunas de las conclusiones del estudio El coste del ocio en las 20 ciudades principales del mundo, elaborado por el Instituto Empresa Universidad, que analiza la accesibilidad de sus habitantes a diversos eventos culturales y de ocio en función de su precio y su relación con el nivel de renta per cápita de cada país.

Amsterdam, Berlín, Bruselas, Buenos Aires, Dublín, Hong Kong, Lisboa, Londres, Madrid, Méjico DF, Milán, Montreal, Nueva York, Pekín, Praga, Sao Paulo, Sidney, Tokio y Viena han sido las ciudades seleccionadas por ser consideradas las mejores capitales de la cultura y el ocio en el mundo. Así, el informe revela que París es la ciudad más cara para visitar un museo, con un precio medio de 12,9 euros, mientras que esta oferta es accesible para los habitantes de Madrid y Berlín con unas rentas per cápita similares a los parisinos, cerca de 22.000 euros anuales, y es gratuita en Londres, cuya renta es casi 1.000 euros más que en París.

No ocurre lo mismo si un londinense prefiere ir al cine, ya que su ciudad es la más cara entre las 20 analizadas: la entrada cuesta 19,5 euros, más del triple que en Madrid, con un precio inferior a los siete euros. Londres también se alza con el galardón de la más cara para visitar un monumento, con un precio medio de entrada de 12,24 euros, un coste muy superior del impuesto en Madrid o en Berlín. Entre estas dos últimas ciudades, el precio de un concierto de música clásica es dispar ya que los madrileños tienen que desemblsar una media de 104 euros por entrada frente a los 31 euros que tiene que pagar un berlinés para quien disfrutar de una función de teatro se convierte en un lujo de más de 200 euros.

Madrid, "emergente" y atractiva

Por el contrario, en Bruselas, con una renta más elevada que en Berlín, la entrada de una representación teatral es la más barata de las investigadas, 12,50 euros. Algo más, 250 euros, tienen que pagar en Montreal por asistir a un concierto de rock, un espectáculo inaccesible en la ciudad canadiense a pesar de contar con una de las rentas per cápita más elevadas y similar a la de Bruselas que impone un precio de 52 euros de media por el mismo concierto. Los festivales también son uno de los entretenimientos más accesibles en Bruselas, con un precio medio de 11,6 euros, diez veces menos que en Amsterdam, unos 122,5 euros.

En Nueva York, la ópera y el ballet son más baratos que en el resto de ciudades con un precio medio por entrada de 43 euros y la renta más alta de todas las ciudades analizadas, más de 29.000 euros. En comparación, los habitantes de Buenos Aires, con una renta de 8.205 euros, pagan por este tipo de eventos 10 euros más que los neoyorquinos. Para comer la ciudad más cara es Sidney (55 euros), frente a Tokio (4,73 euros) a pesar que disponer de una riqueza similar, y para dormir los hoteles más caros son los de Beijing, pues su renta es de las más bajas de las analizadas, con 3,345 euros.

Para el director del estudio, Hermenegildo Seisdedos, Madrid se encuentra entre las urbes culturalmente "emergentes" y atractivas, junto con Berlín o Bruselas, por tener precios competitivos, apostar por la cultura de vanguardia y una oferta "muy potente en la calle de la Gran Vía al alcance de pocas ciudades, excepto Nueva York". Seisdedos ha destacado que Londres, París y Viena siguen siendo las "mecas" del peregrinaje cultural y forman parte de la "aristocracia" con una oferta elitista y cara, mientras que Milán pasa por un momento de retroceso en su desarrollo cultural.

Otra de las conclusiones del informe es que "Europa destaca por favorecer el acceso a la cultura, tanto por su bajo precio relativo como por la riqueza de su oferta": 11 de las 20 capitales de la cultura están en Europa, cinco en América, y una, en Oceanía. "La cultura sigue siendo un valor y un referente europeo", sentencia Seisdedos. El director de Cátedra Madrid Global de Estrategia Urbana Internacional apunta tres reflexiones en torno al estudio: que "las ciudades deben encontrar un equilibrio entre el respeto a la libertad de expresión, el multiculturalismo y el mantenimiento de las señas de identidad de la ciudad"; que "la cultura ha de ser accesible a todos, ha de tener carácter público y debe de ser financiada públicamente"; yque no se ha de perder de vista "la importancia de la cultura como sector económico".