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Alerta roja por ozono

Al menos tres municipios superan el umbral de aviso a la población

Por primera vez en este año, el nivel de ozono troposférico -un gas contaminante que se genera en días de mucho calor y con ausencia de viento- ha llegado hoy a niveles altos en la Comunidad de Madrid al superar el umbral de aviso a la población (180 microgramos por metro cúbico de aire de media en una hora) en al menos tres de los 24 municipios que tienen estaciones de medición. Se trata de Madrid capital, Majadahonda y Collado Villalba. Según las estaciones de medición de la Consejería de Medio Ambiente, Majadahonda y Collado Villalba han sido las localidades que han registrado concentraciones más altas.

Hasta media tarde, el pico máximo lo ha tenido Majadahonda (199 microgramos) entre las 17.00 y las 18.00, seguido de Collado Villalba (185 microgramos). En la capital, donde el Ayuntamiento tiene 26 estaciones de medición de este gas nocivo, se han registrado valores altos, sobre todo en la Casa de Campo, donde se ha superado al menos durante dos horas el llamado umbral de información a la población (con un pico de 184 microgramos) y en Marqués de Vadillo (181), según han informado fuentes municipales.

El Ayuntamiento de Madrid ha emitido los pertinentes avisos a través de su página web, así como en las pantallas de información ambiental situadas en la plaza de Colón y en Callao. Además, el Ejecutivo local recomienda a los madrileños no practicar deporte al aire libre, especialmente cerca de las zonas donde están las estaciones críticas. Sólo cuando las concentraciones de ozono troposférico superan los 240 microgramos por metro cúbico de media en una hora se entra en el denominado umbral de alerta y toda la población deberá ser informada porque este gas puede perjudicar su salud, y si esa superación dura más de tres horas la Comunidad de Madrid deberá tomar medidas.

Tráfico+industria+sol+ausencia de viento

El ozono troposférico es un gas contaminante secundario que se forma a partir de los contaminantes (óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles) emitidos directamente por los automóviles y las industrias, bajo una atmósfera con fuerte radiación solar y ausencia de viento. Se genera por reacciones fotoquímicas en las capas bajas de la atmósfera por acción de la radiación solar sobre otros gases, es decir, que la acción de la luz y del calor hacen que el oxígeno se oxide, produciendo más ozono del habitual.

Una gran parte de los compuestos precursores de este contaminante es emitido por el tráfico rodado de los vehículos que cada día circulan por la región, aunque las zonas en las que suele registrarse un aumento de los índices de ozono no son aquellas en las que se concentra el tráfico -en este caso la capital-, sino en los alrededores, donde se traslada el aire en el que se concentra el ozono. Los efectos que el ozono, en concentraciones elevadas, puede tener para la salud van desde la disminución de la capacidad respiratoria hasta la pérdida de vitalidad, pasando por alteraciones del sistema inmunológico y por problemas cardiacos.

Las personas alérgicas, asmáticas y con problemas respiratorios, así como los niños, las personas mayores y, en general, todo aquel que desarrolle una actividad física al aire libre son especialmente sensibles a este gas. Las plantas y los monumentos también pueden sufrir daños por su alto carácter oxidante. Cuando se supera el umbral de aviso a la población, según la normativa europea, la Administración regional tiene la obligación de advertir a los ciudadanos mediante los ayuntamientos y recomienda a los niños, ancianos y personas sensibles de que se queden en casa y no se haga ejercicio físico en la calle. El Ayuntamiento de Madrid ha anunciado que mantendrá el nivel de información a la ciudadanía hasta que los niveles recuperen la normalidad.