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Echad el whisky y el champán al Nilo, por Alá

El dueño de uno de los hoteles más lujosos de El Cairo ordena lanzar al río todo el alcohol del local para seguir los preceptos del Islam

Los empleados se quedaron perplejos, pero las instrucciones eran claras: arrojar al Nilo toda la bodega del hotel. Los whiskys de malta, la vodka rusa, los vinos de reserva... Incluso el champán francés. Sin excepciones. El dueño del Grand Hyatt de El Cairo, el saudí Abdelaziz Ibrahim Bin Ibrahim, había decidido convertir uno de los mejores y más modernos alojamientos internacionales de la ciudad en un hotel sin alcohol para plegarse al islam. Fue hace dos semanas y el personal aún no ha salido de su asombro. Los clientes tampoco.

"Si lo hubiéramos sabido, no hubiéramos venido", afirma Francisco, un empresario de Ourense, ante la aprobación unánime de los también gallegos Leticia, otro Francisco y Jesús. Los cuatro, parte de un grupo de 160 personas, llegaron al Grand Hyatt el pasado martes tras un crucero por el Nilo. "Descubrimos que tenían ley seca cuando pedimos vino para cenar", recuerda Leticia. "En el barco no tuvimos problemas". A los organizadores también les pilló por sorpresa, aunque ayer ya se recogía en la página web del hotel.

Los responsables sólo les dieron una inconsistente explicación sobre que el establecimiento se encuentra a menos de 100 metros de una mezquita, pero no les convenció. Justo enfrente, el Four Seasons sigue sirviendo bebidas alcohólicas sin problema, como el resto de los hoteles internacionales de Egipto, un país cuya economía depende en gran medida del turismo. Además, la mezquita estaba allí mucho antes de que se inaugurara ese mastodonte de 41 pisos en abril de 2004.

Fuentes del sector atribuyen la decisión del jeque Abelaziz, casado con una hermana del rey Abdalá de Arabia Saudí, a su deseo de "congraciarse con Dios". En cualquier caso, la medida pone en riesgo tanto el nivel de ocupación del hotel como su permanencia en la cadena Hyatt, extremos ambos que la dirección no quiso comentar con esta corresponsal. "Lo notaremos cuando empiece la nueva temporada", admitió sin embargo preocupado un camarero. La organización del turismo egipcio también ha dejado caer que podría retirarle tres de sus cinco estrellas.