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El discurso de Nochevieja del 'lehendakari'

Juan José Ibarretxe aprovecha su cita anual para reiterar su intención de celebrar una consulta el 25 de octubre

Juan José Ibarretxe, momentos antes de grabar el discurso de Nochevieja.
Juan José Ibarretxe, momentos antes de grabar el discurso de Nochevieja.EFE

Gabon denoi. Finalizamos este año 2007 con una mezcla de frustración y de esperanza. Yo no voy a hablaros de frustración, sino de esperanza. Porque la esperanza es que lo que nos ha hecho avanzar como Pueblo a lo largo de la historia. Es preciso reconocer que la ruptura de la tregua por parte de ETA, con sus dramáticas secuelas de atentados, nos ha vuelto a amargar la Navidad, generando un clima de indignación y de hartazgo en la sociedad vasca. Pero también es cierto que no estamos dispuestos a dejarnos arrastrar de nuevo hacia el pasado destructivo.

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Ni ETA ni nadie van a conseguir arrebatarnos la esperanza de salir definitivamente del túnel de la violencia y encontrar una solución pacífica y democrática al conflicto político vasco. La sociedad vasca está cansada de la lacra del terrorismo y aburrida de que desde la política no ofrezcamos salidas. Yo creo que hay salida y creo en la fuerza de la sociedad vasca para conseguirla porque hemos demostrado sobradamente nuestra capacidad como Pueblo para superar las dificultades. La sociedad vasca actual es una sociedad moderna y dinámica, gozamos de tasas de pleno empleo cuando hace poco tiempo aún sufríamos un paro superior al 25%. Disfrutamos de la renta por habitante y familiar más elevada de toda nuestra historia, la más alta del Estado (28% más) y 36% por encima de la media Europea, según datos oficiales del INE publicados esta misma semana. Y nuestro índice de desarrollo humano en términos de riqueza, educación y esperanza de vida, se encuentra en los primeros puestos a nivel europeo y mundial, utilizando la metodología de las Naciones Unidas.

En términos generales, podemos decir que vivimos bien, aunque seguimos teniendo problemas. Detrás de las positivas estadísticas hay una realidad de personas que viven con dificultades, personas que no pueden acceder a una vivienda digna, que carecen de estabilidad en el empleo, de gente que lo pasa mal. Somos conscientes de esa otra realidad y desde el Gobierno os garantizo que vamos a seguir trabajando para atender y cuidar de forma prioritaria a quienes en nuestra sociedad más lo necesita. Nuestro objetivo, nuestra esperanza y nuestro compromiso como pueblo es continuar avanzando en el desarrollo humano sostenible, es hacer de Euskadi un país de referencia en Europa en materia de solidaridad y de innovación. Además, nuestra esperanza y nuestro compromiso para el año 2008 es iniciar una nueva etapa que nos permita romper la espiral destructiva de la violencia y lograr la normalización política. Estoy convencido que el próximo 2008 va a ser un año trascendental, un año en el que se va a escribir el futuro de Euskadi para mucho tiempo. Entre todos, vamos a abrir un nuevo ciclo histórico para construir un futuro de convivencia sobre tres pilares: paz, diálogo y decisión.

La paz es nuestro principal anhelo. Nuestro pueblo se merece la paz. Tenemos derecho a la paz. Se lo debemos a nuestros hijos e hijas, a las futuras generaciones, y nos lo debemos, también, a nosotros mismos. La violencia y el terrorismo sólo nos han traído muerte y destrucción. ETA mancha el buen nombre del pueblo vasco y, sobre todo, causa un dolor irreparable e injusto en familias y personas inocentes, para las que hoy quiero tener un especial recuerdo. Llevamos muchos años, demasiados, de dolor y sufrimiento. ¡Esto se tiene que acabar! Como lehendakari, y en nombre del pueblo vasco, le exijo a ETA su desaparición. La propia sociedad vasca le exige a ETA que cese la violencia, de una vez y para siempre. Es hora de que, por fin, ETA escuche la voz del pueblo y respete su voluntad. No queremos ni una víctima más. La violencia tiene que desaparecer y esa es una decisión que le corresponde adoptar a ETA de forma unilateral e irreversible, al margen de que los partidos alcancemos o no acuerdos políticos.

El diálogo es el segundo pilar de nuestra convivencia, porque exista o no ETA se deben buscar soluciones políticas construidas a través del diálogo entre todos. Nunca podremos construir un futuro de paz y de normalización política criminalizando y persiguiendo el diálogo. Sin diálogo no hay solución. Sinceramente, yo no creo en una solución basada en las ilegalizaciones, en la no aplicación de todos los derechos humanos a todas las personas, a los presos también. No creo en una solución basada en el recorte de derechos civiles y políticos, en la exclusión de una parte de la sociedad vasca.

Estoy plenamente convencido de que la violencia se combate más eficazmente con más diálogo y más democracia, no al revés. Soy un militante del diálogo. He manifestado en numerosas ocasiones mi compromiso para hablar de todo y con todos, sin exclusiones. Y estoy dispuesto a llevar este compromiso hasta sus últimas consecuencias jurídicas y políticas. Diálogo y acuerdo es la oferta que he transmitido al presidente del Gobierno español. Diálogo y Acuerdo es la oferta que deseo reiterar hoy públicamente. Mi mano va a seguir estando tendida. No la voy a retirar ni antes ni después de las próximas elecciones de marzo. Pero, eso sí, si la oferta de diálogo se rechaza, no nos quedaremos de brazos cruzados, seguiremos adelante. La decisión de la sociedad vasca es el tercer pilar sobre el que construiremos un nuevo ciclo histórico. El derecho a decidir del pueblo vasco, consultar a nuestra sociedad y respetar su decisión, sea la que fuere, es la base de la democracia y la "clave de bóveda" para solucionar el problema vasco. Si alguna enseñanza hemos aprendido de los intentos de solución fracasados en el pasado es que la sociedad vasca no puede ser un mero espectador pasivo. No puede quedar al margen de ningún proceso de paz ni de búsqueda de una solución política. Hemos de dar a la sociedad vasca, a diferencia de lo que hasta ahora hemos hecho, el protagonismo que le corresponde.

Estoy plenamente convencido de que la sociedad vasca va empujarnos a todos. Va obligar a ETA a parar definitivamente y, también, nos va a exigir a los partidos políticos que abandonemos la crispación y abramos un proceso de diálogo para alcanzar un acuerdo democrático en un plazo de tiempo determinado. Nadie nos traerá soluciones que no encontremos nosotros mismos. Nadie lo hará por nosotros. Dejemos de mirar a ETA, a Madrid, a París o a Bruselas. Debemos tomar conciencia de que somos nosotros la llave de nuestro propio futuro. Porque creo firmemente que la solución está en nuestras manos, me comprometí en septiembre en el Parlamento Vasco a daros la palabra el próximo 25 de octubre y así lo haré. El próximo 25 de octubre será la sociedad vasca la encargada de poner en marcha el reloj, seremos cada uno de nosotros y nosotras la llave democrática capaz de abrir un proceso que nos traiga la paz y la normalización política. El año 2008 es tiempo de solución. Es tiempo de compromiso. Es tiempo de esperanza".

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