Uriarte critica duramente a los medios de comunicación de la Iglesia en su última carta pastoral

El obispo de San Sebastián pide que la Iglesia "debe de evitar que ninguno destile animosidad, ironía mordaz, sectarismo"

Madrid / San Sebastián - 08 dic 2007 - 11:42 UTC

El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, lanza una dura crítica a los medios de comunicación de la Iglesia, en su última carta pastoral, titulada La Esperanza vence al miedo, por su comportamiento en relación al proceso de Paz. En esa carta pastoral, el obispo de San Sebastián, califica de "retorno abominable" de ETA supone rudo golpe para esperanza.

"Los Medios de Comunicación de la Iglesia tienen el deber de ser ejemplares también a la hora de suscitar la esperanza. Muchos de sus escritos y programas son coherentes con este deber ineludible. Lamentablemente no todos", asegura Uriarte en referencia.

"La Iglesia debe procurar que todos sus profesionales siembren concordia, respeto al diferente, serenidad valorativa", continúa el obispo de San Sebastián. "Estas actitudes nutren la moral de los ciudadanos. Debe asimismo evitar que ninguno destile animosidad, ironía mordaz, sectarismo. Tales comportamientos desmoralizan, desaniman y siembran desesperanza".

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En la Carta Pastoral de Adviento, Uriarte también asegura que "si por motivos comerciales o servidumbres ideológicas se describen y comentan de manera reiterada y duramente sesgada los aspectos sombríos de la realidad, el ánimo de los ciudadanos se encoge y, lejos de sentirse estimulado, puede ir hundiéndose en un derrotismo pasivo. El género literario preferente para generar esperanza no es el lamento ni el insulto, sino la propuesta constructiva".

"Retorno abominable de ETA"

Juan María Uriarte asegura que los últimos acontecimientos, relacionados con el "lamentable fracaso de las expectativas de paz" o el "retorno abominable de ETA a su actividad terrorista", provocan una "regresión deplorable y preocupante", que remite a un "crudo pasado que muchos creían cancelado".

"Queremos confiar en que este retroceso de la causa de la paz sea transitorio", aunque actualmente "nada nos asegura" que será así, reconoce Uriarte.

Afirma que, "en cualquier caso", lo que ha ocurrido es que "una nueva decepción y un renovado temor a una confrontación inhumana han congelado la ilusión" de la sociedad y han "debilitado su esperanza de paz".

En su misiva, Uriarte también se dirige a los "numerosos cristianos implicados en responsabilidades políticas de Gobierno o de partidos" que son, a su juicio, "símbolo de la sociedad civil y espejo en el que se miran los ciudadanos". A ellos les pide que "sean generadores de esperanza" lo que, en opinión de Uriarte, lo consiguen "cuando saben anteponer el bien común a los intereses de partido; practican la autocrítica y huyen de la descalificación sistemática de sus adversarios políticos y realizan el máximo servicio con la mínima voluntad de protagonismo".

Considera, por último, que "en esta tierra, fuertemente tocada en su esperanza colectiva por el azote de la amenaza terrorista, el desencuentro político, la incertidumbre del respeto efectivo de los derechos humanos y el alejamiento de la perspectiva de la paz", todos los cristianos son requeridos a "mantener viva, es decir, expresada en obras y palabras, la esperanza de una paz justa y estable".

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