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Lamela propone a Gallardón que construya un túnel en el Eje Prado-Recoletos

La Comunidad pide una alternativa para mantener la conexión norte-sur en la capital tras el anuncio de la reducción de carriles en esta zona.- La baronesa dice que se pronunciará mañana y el PSOE pide consenso

La Comunidad de Madrid ha mostrado, a través del consejero de Transportes e Infraestructuras, Manuel Lamela, su preocupación ante el impacto en la movilidad que puede tener la reforma del Eje Prado-Recoletos con el último proyecto presentado por el Ayuntamiento, ya que no se propone "ninguna vía alternativa" para los vehículos que dejen de utilizar este espacio. Por ello, Lamela propone incluir en la reforma un túnel para vehículos privados que permita mantener la conexión norte-sur de la capital, "siendo totalmente respetuoso con el patrimonio medioambiental y cultural que supone el paseo del Prado". Por su parte, la baronesa Thyssen ha anunciado que se pronunciará mañana sobre la reforma, mientras el PSOE ha pedido consenso.

El nuevo proyecto de reforma, rediseñado por el equipo del arquitecto portugués Alvaro Siza y presentado ayer por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, supone, entre otras cosas, la reducción de la mitad de la capacidad del eje para asumir tráfico rodado, de modo que la previsión es que cada día circulen entre los dos museos casi 35.000 vehículos menos, en torno a un 37%. En este sentido, el consejero recuerda en un comunicado que los paseos del Prado y Recoletos constituyen un "eje fundamental" de unión entre el norte y sur de Madrid. Para el responsable regional, los "impactos" que provocará la reducción de carriles "sin establecer medidas compensatorias" deben ser estudiados "con detenimiento".

Además, Lamela apunta que Eje Prado-Recoletos está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) según el decreto 317/1999 de noviembre, por lo que recuerda que debe de emitirse un informe "vinculante" por parte de la Comunidad de Madrid antes de la aprobación definitiva del Plan Especial. Por este motivo, explica que desde diversas consejerías se ha solicitado información al Ayuntamiento sobre este proyecto, con el fin de estudiar aquellos aspectos "más problemáticos" de la actuación y que pueden ser "contraproducentes" para la movilidad y la conservación del legado cultural y artístico de la ciudad.

Un informe "vinculante"

En opinión de Lamela, se trata de conjugar la movilidad de los madrileños y aquellos que acudan a la ciudad por diversos motivos, con la protección de "una de las zonas históricamente más consolidadas de Madrid, localizándose en él la mayor parte de la oferta cultural de la capital y alguna de las principales señas de identidad como la Fuente de Cibeles o el Museo del Prado". Hay que analizar detenidamente el impacto que el proyecto propuesto tenga para la movilidad de un eje tan esencial para la conexión norte-sur como es el Eje Prado-Recoletos y garantizar ésta, para lo cual no es descartable ninguna alternativa, incluida un túnel", concluye el consejero.

Por su parte, el portavoz municipal del PSOE, David Lucas, ha reiterado su petición al alcalde de que busque el consenso con todos los actores implicados en la remodelación del Eje Prado-Recoletos, y le ha recordado que "está solo porque quiere", ya que las instituciones que se ven afectadas por el proyecto han manifestado su disposición a negociar. "Ayer ya dije que quería consensuar este proyecto con el alcalde por la importancia que tiene el paseo del Prado como eje vertebrador cultural, social, medioambiental y urbanístico de Madrid", ha explicado. Y eso, dicen los socialistas, a pesar de "la falta de respeto mostrada por Gallardón, quien ni siquiera ha respondido aún a las alegaciones del Grupo Municipal sobre el proyecto" y del "'feo' que hizo ayer a los grupos de la oposición, al presentar la propuesta a los medios antes de explicárselo a IU y PSOE".

La baronesa Thyssen, que ayer confesó a este periódico que no se creía que Gallardón no fuera a talar ningún árbol, se pronunciará mañana sobre el proyecto de reforma. Carmen Cervera llegó a encadenarse este año a uno de los árboles de enfrente del Museo Thyssen para manifestar su rechazo a un plan que en principio suponía la tala de más de 700 árboles.