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Un acuerdo "nulo de pleno derecho" sirvió a la Xunta para los honorarios del arquitecto que diseñó la Cidade da Cultura

Lo ha admitido en el Parlamento el ex número dos de la Consellería de Economía, Emilio Álvarez Rey

El acuerdo suscrito en 1999 por dos altos cargos de la Consellería de Cultura con Peter Eisenman en el que se basó la Xunta para fijar los honorarios del arquitecto es "nulo de pleno derecho", según admitió hoy en el Parlamento el ex número dos de la Consellería de Economía, Emilio Álvarez Rey. El acuerdo fue recogido en un documento que elevaba el coste del proyecto a 132,2 millones de euros y establecía que su autor cobraría un 13% (13,9 millones).

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La opinión de Álvarez Rey viene a confirmar la del Consello de Contas, cuyo informe ya estableció el pasado verano que los firmantes del acuerdo carecían de competencias para suscribirlo, que el incremento del presupuesto constituye "en cierta medida una modificación de las condiciones del concurso" de ideas que ganó Eisenman y que el cálculo de los honorarios del arquitecto no se corresponde con los "sistemas habitualmente utilizados".

Álvarez Rey aprovechó su intervención para pedir al PP, PSdeG y BNG que "no vuelvan loca a la gente y se pongan de acuerdo sobre la Cidade da Cultura, porque si no se van a encontrar vacías las urnas" en las próximas elecciones.

"Declaración de intenciones"

Uno de los firmantes del acuerdo y ex número dos de la Consellería de Cultura, Andrés Fernández Murga, mostró a continuación en la comisión de investigación su desacuerdo con el criterio del Consello de Contas y calificó el documento de simple "declaración de intenciones". Murga tampoco recuerda cómo se contrató y cuánto cobró el arquitecto responsable del concurso de ideas, Alfredo Díaz Grande (marido de la ex conselleira Pilar Rojo y miembro como ella del entorno de amigos de Mariano Rajoy). "Han pasado ocho años; si él no lo sabe no lo voy a saber yo", declaró a la comisión.

Los dos ex altos cargos del Gobierno de Manuel Fraga coincidieron en negar que haya habido desviación presupuestaria alguna en la Cidade da Cultura porque el coste final apenas se ha separado de lo previsto en las adjudicaciones y el presupuesto inicial era sólo un "precio estimado", en palabras del ex secretario general de la consellería que dirigía Jesús Pérez Varela.

El último en comparecer en el Parlamento fue Andrés Perea, el arquitecto encargado de trasladar a la realidad las ideas de Eisenman una vez que la Xunta asumió las dificultades de éste para trasladar sus diseños a un proyecto ejecutivo.

"Precios de mercado"

Perea, con 42 años de experiencia y notables edificios en su currículum, explicó que su equipo trasladó a "precios de mercado" el proyecto básico creado por Eisenman y subrayó que los costes finales están por debajo de iniciativas similares. A modo de ejemplo, cifró el coste de la Cidade da Cultura en 2.400 euros el metro cuadrado, muy por debajo de lo gastado en la Ciudad de las Artes de Valencia (3.079), el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (7.287) y las ampliaciones del Reina Sofía (3.285) y del Prado (4.000). Perea no regateó elogios hacia Peter Eisenman y su proyecto, una "obra maestra muy trabajada" y "de una coherencia insólita", pero también calificó de "muy prudente" la decisión del actual Gobierno de congelar los proyectos pendientes a la espera de la redefinición de los usos. En 40 años de experiencia, señaló, no conoce muchos casos en los que no se hayan producido modificaciones como la que ha tenido lugar en este.

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