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Los Reyes presiden el desfile del Día de la Hispanidad en medio de la polémica

Los mayores aplausos fueron para los cascos azules, homenajeados en la parada de este año, mientras que Zapatero recibió silbidos durante el homenaje a los caídos

Casi 5.000 militares -4.718 hombres y mujeres, concretamente- así como 205 vehículos y 86 aeronaves han particiopado hoy en el tradicional desfile militar con motivo del Día de la Hispanidad, cuyos actos principales han comenzado a las diez de la mañana en el madrileño Paseo de la Castellana. El acto ha estado presidido por los Reyes, acompañados por la Familia Real, y el presidente del Gobierno, entre otras autoridades nacionales, autonómicas y locales. No ha acudido ningún representante de ERC, PNV, BNG, EA y Na-Bai al desfile al entender estos partidos que el Día de la Hispanidad no es su 'fiesta nacional'.

Tres miembros de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire han sido los encargados de iniciar los actos, trayendo desde el cielo la bandera española, que posteriormente ha sido izada por efectivos de los tres ejércitos y la Guardia Civil mientras sonaban los acordes del Himno nacional. Inmediatamente después se ha procedido al tradicional acto de homenaje a los caídos, con la ofrenda de una corona de laurel mientras los soldados entonaban La muerte no es el final. Familiares de los soldados fallecidos este año en Líbano y Afganistán han participado en esta ofrenda.

Silbidos a Zapatero

A continuación, han sido las máximas autoridades del Estado -el Rey, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Senado, Javier Rojo, y el del Congreso de los Diputados, Manuel Marín- los que han rendido su homenaje a los caídos en acto de servicio. La ceremonia se ha visto empañada por los silbidos, abucheos y gritos de "¡Fuera Zapatero!" que una parte del público ha dirigido al presidente del Gobierno.

Este año, la Fiesta Nacional ha estado precedida por una fuerte polémica en torno a la figura de la Monarquía -principalmente debido a la quema de fotografías del monarca en distintos puntos de Cataluña y Valencia- la pretensión del lehendakari Juan José Ibarretxe de convocar un referéndum soberanista o el debate sobre la Ley de Banderas, entre otras cuestiones, además del criticado mensaje institucional que realizó ayer el líder del PP, Mariano Rajoy, muy criticado por el PSOE y el Gobierno.

Una vez culminados estos actos, ha comenzado el desfile propiamente dicho, en el que han participado 4.718 militares (4.409 hombres y 309 mujeres), 205 vehículos y 86 aeronaves. La parada ha estado dedicada este año expresamente a reconocer la labor de los cascos azules de la ONU, motivo por el cual ha desfilado la bandera de EE UU como país que alberga la sede del organismo.

Zapatero comenta que los abucheos son "un clásico"

No es la primera vez que Zapatero es silbado durante la Fiesta Nacional, así que lo ha recibido con calma. Durante una conversación informal con periodistas en la recepción ofrecida por los Reyes, el presidente del Gobierno ha comentado que los abucheos durante el desfile militar son "un clásico", al tiempo que ha defendido que los ciudadanos utilicen su libertad de expresión en el momento que consideren oportuno. El presidente ha aprovechado también para recalcar que el sistema democrático y la Jefatura del Estado gozan "de gran salud", por lo que la polémica sobre la quema de fotos del Rey "no es ni siquiera un resfriado". A lo largo de toda la conversación, el presidente ha insistido varias ocasiones en la idea de que "no hay debate" alguno sobre el papel de la Monarquía, que está muy claro y que es valorado por la inmensa mayoría de los ciudadanos.El presidente no ha perdido la ocasión para elogiar al monarca, del que dijo que "siempre está bien en su papel", "está siempre donde tiene que estar", y la labor del Gobierno es, precisamente, que el jefe del Estado desempeñe el papel que le atribuye la Constitución.Zapatero también se ha referido a la reunión que el próximo martes mantendrá en La Moncloa con el lehendakari y ha asegurado que será "absolutamente claro y nítido", porque "en ese país se respeten las leyes y la Constitución y todo aquello que no lo respete no se puede hacer".

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