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Interior cree que ETA quería atentar este fin de semana con la furgoneta de Castellón

Los dueños del vehículo fueron secuestrados por la banda y han sido liberados hoy en Francia

El secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, ha afirmado hoy que los investigadores creen que ETA quería cometer un atentado este pasado fin de semana con la furgoneta habilitada como caravana que explosionaron ayer en Les Coves de Vinromá (Castellón). La autocaravana que estalló ayer en Castellón fue detonada por miembros de ETA. Según ha podido saber ELPAIS.com, los dueños del vehículo, un matrimonio de Orio (Guipúzcoa) y su hijo de cuatro años, fueron secuestrados y retenidos hasta hoy por la banda y les robaron la furgoneta, con la que pretendían perpetrar estos días un gran atentado, con la misma mecánica que el de la Terminal 4 de Barajas el pasado 30 de diciembre.

En una comparecencia ante los medios de comunicación en el Ministerio del Interior, Camacho ha dicho que ésta es la hipótesis que manejan las Fuerzas de Seguridad "dada la mecánica de los hechos", ya que ETA no podía mantener por mucho tiempo el secuestro de la familia propietaria del vehículo sin que saltaran las alarmas. El secretario de Estado de Seguridad ha revelado también que la caravana fue detectada por la Guardia Civil "gracias a la alerta ciudadana" y que el vehículo en el que permanecieron retenidos sus dueños, una furgoneta Renault Scenic, ha aparecido quemada en Francia.

Fuentes de la investigación han explicado que los terroristas decidieron explosionar la autocaravana, cargada con unos 80 kilos de explosivo, para borrar huellas, ya que se vieron cercados por la Guardia Civil. En efecto, los agentes habían localizado la furgoneta, aparcada a 30 metros de una torreta de alta tensión y habían tomado la matrícula y hecho alguna averiguación, pero al parecer no sospechaban que pudiera tener relación con ETA. La provincia estaba vigilada desde que Ander Múgica huyera de un taxi a la vista de un control policial, abandonando en el coche material para fabricar bombas.

Los dueños de la furgoneta, un matrimonio de Orio, fueron secuestrados el viernes junto a su hijo de cuatro años en la región francesa de Las Landas por cinco personas que estaban encapuchadas y armadas y que se identifiicaron rápidamente como miembros de ETA . Los secuestrados fueron a su vez encapuchados o enmascarados y, durante los tres días de su secuestro, fueron trasladados a varios lugares, entre ellos a una casa donde fueron encadenados. Los etarras les retuvieron para que no pudieran denunciar el robo y les han liberado esta mañana en la región. Ahora están declarando ante la policía y se encuentran en perfecto estado de salud.

Los miembros de ETA cargaron la furgoneta, una Mercedes Vito, de explosivos y se dirigieron hacia Levante. El pasado 19 de julio, el etarra Ander Múgica, de 24 años, huyó de un taxi al toparse con un control policial en Torreblanca (Castellón), dejando en el taxi una mochila con material para fabricar bombas. Era precisamente el material que podía haber hecho estallar la autocaravana de ayer. Múgica permanece huido.

Según fuentes de la investigación, tenían la intención de cometer, ayer u hoy, un atentado con la misma mecánica que el de la T-4 de Barajas. En aquella ocasión, también secuestraron al propietario de la furgoneta que luego estalló en la terminal. Una llamada en nombre de ETA avisó de la colocación de un coche bomba en el aparcamiento. Aunque fue desalojado, dos ciudadanos ecuatorianos que dormían en sus coches murieron por la tremenda explosión, que destrozó completamente el aparcamiento, de varias plantas. En este caso, la cantidad de explosivos era menor, unos 80 kilos, mientras que en la T-4 estallaron más de 300 kilos.

Las fuerzas de seguridad manejan dos hipótesis: que la furgoneta estuviera ya preparada para atentar o que se estuviera usando para hacer una entrega de material.

Inspección del lugar

Mientras, técnicos de Desactivación de Explosivos y sus perros rastrean el paraje de Les Coves de Vinromá donde estalló la autocaravana. La explosión del vehículo provocó un socavón de una decena de metros, calcinó siete olivos y la base de sustentación de una torre del tendido eléctrico.

La explosión destrozó totalmente la furgoneta, cuyo chasis prácticamente se desintegró -el fragmento más grande que se ha recuperado de unos 20 centímetros- según testigos presenciales. La onda explosiva provocó además la rotura de los cristales de una casa situada a unos 200 metros del lugar y el ruido fue escuchado en lugares alejados varios kilómetros.