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"Nuestra intención era criticar los 2.500 euros, no injuriar"

La dirección de 'El Jueves' se muestra estupefacta por el secuestro de la revista.-La Casa del Rey se desvincula de la intervención de la Fiscalía contra el semanario

Barcelona / Madrid
El juez Del Olmo ordena el secuestro de 'El Jueves' por injurias contra la Corona. Los responsables de la publicación niegan cualquier intención de dañar la imagen de los príncipes, mientras que la Casa Real se desvincula de las acciones emprendidas por la fiscalía

LA REVISTA ASEGURA QUE NO QUISO INJURIAR. Jose Luís Martín y Albert Monteys son el coeditor y director, respectivamente, de la revista satírica El Jueves. Esta tarde, cuando se fueron de la redacción a las 14.00 horas, poco podían imaginar lo que se avecinaba. "Es que yo el nombre del juez Del Olmo lo asocio más bien a etarras", afirma Martín. Para la dirección de la revista, el origen de la polémica está en el tratamiento "sensacionalista" que el programa Aquí hay tomate dio a la portada de la revista en su edición de ayer. Martín y Monteys aseguran que con la polémica portada no pretendían injuriar a nadie.

"Nuestra idea era burlarnos de la medida electoralista de Zapatero y los 2.500 euros", afirma Martín, "no había otro objetivo". La medida judicial ha dejado al coeditor de El Jueves estupefacto. De hecho a primeras horas de la tarde la dirección de la revista aún no sabía como actuar porque no habían podido localizar a su abogado. Martín recuerda incluso una ocasión en que "el Rey me dijo que leía la revista cuando se iba de vacaciones a Mallorca". Situaciones similares a la actual no se producían desde antes de que se aprobara la Constitución. "Se trataba de problemas menores y siempre relacionados con la Iglesia". Martín asegura que el ánimo de la revista es totalmente humorístico y que para nada pretendían injuriar. En todo caso, aunque la portada está firmada por los dibujantes Guillermo y Manel Fontdevila, la dirección asume la decisión de publicarla como propia.

De todos modos, y pase lo que pase, de cara al próximo número prometen a sus 400.000 lectores semanales "una reacción a todo lo que ha pasado". Respecto a la petición del molde de la caricatura, Martín asegura que tal molde no existe. "Eso es algo que no funciona así hoy en día. Se envió por Internet y no tenemos ni idea de donde puede estar el original".

El director de la revista, Albert Monteys, considera la situación "un poco patética", y da todo su apoyo a la policía, "porque con 5.000 puntos de venta en total, van a tener bastante trabajo". Monteys no se explica por qué la portada se ha convertido en un asunto tan grave. "Hace años publicamos otra portada en la que unos reclutas de la mili le quemaban los testículos al Príncipe como novatada, y entonces no pasó nada", dice resignado.

El dibujante Guillermo, coatuor de la portada, ha asegurado en declaraciones a la emisora RAC1 que no entiende la polémica. "Yo a quienes he dibujado es a Tom Cruise y Katie Holmes, no sé porque la gente piensa que son los que son. Nadie ha dicho que sean quienes dicen que son. El juez Del Olmo lleva gafas, se pone colirio, y quizá ha confundido el tema", ha afirmado Guillermo. El dibujante ha comentado que la decisión judicial le parece que es "para reirse", y ha añadido que no lo considera un ataque a la libertad de expresión porque "no llegará a nada".

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LA CASA DEL REY NIEGA HABER INTERVENIDO. El portavoz de la Casa del Rey, Juan González Cebrián, ha asegurado a este periódico que desde la Zarzuela no se ha intervenido en la decisión de la fiscalía ni se ha pedido en ningún momento que se actuara contra el semanario. La Casa del Rey ha reiterado su respeto a las decisiones de la Justicia y, como ha ocurrido con anteriores pronunciamientos judiciales, no va a entrar a valorar el auto del juez Del Olmo.

Sin embargo, se ha sabido en los últimos meses que el malestar por el tratamiento que estaban recibiendo miembros de la Familia Real en algunos medios de comunicación se había ido incrementando. Círculos próximos a la familia real temen verse ahora envueltos en una polémica ajena a su voluntad.