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La etarra González Peñalva apela al diálogo y a la negociación política

Hoy se le ha juzgado por el atentado en Madrid con un coche-bomba en el que murió un estadounidense y 16 personas resultaron heridas

La etarra Belén González Peñalva, Carmen, ha aprovechado el turno de la última palabra durante el juicio que se ha celebrado hoy por el atentando en la plaza de la República Argentina de Madrid en 1985, para hacer una llamada al diálogo y a la negociación política.

La dirigente "histórica" de ETA, que fue interlocutora en las negociaciones de la banda con los gobiernos de Felipe González -en 1989, en Argel- y de José María Aznar -en 1999, en Suiza- ya instó en otro de los juicios celebrados contra ella, el pasado mes de julio, a los gobiernos español y francés para que "se impliquen seriamente en la resolución del conflicto vasco" y para que "aprovechen la oportunidad abierta al diálogo".

La llamada de hoy Peñalva, en la que ha interpelado “para que de una vez por todas realicen la transición democrática” ha sido respondida con una sonora sonrisa por parte de algunas personas que han asistido como público al juicio. Una de ellas de ha dirigido a la etarra y le ha preguntando si quería el diálogo "con pistolas o sin ellas”.

Durante la sesión celebrada en la Audiencia Nacional, González Peñalva, que se ha mantenido impasible e inexpresiva ante el desarrollo del juicio, no querido responder a ninguna pregunta porque ha afirmado que no reconocía la legitimidad del tribunal "para juzgar a militantes vascos" y ha pedido a su abogado que no hiciera ningún informe de defensa.

Sí han declarado varios de los 16 guardias civiles que sobrevivieron al atentado perpetrado por ETA, hace 22 años, contra el furgón que les trasladaba a su trabajo, en el que murió un ciudadano estadounidense que estaba haciendo deporte. Lo han hecho sin protección "para poder ver la cara de la acusada", han señalado.

"El ambiente se puso negro, rojo, amarillo, fue una sensación tremenda. No veía por la sangre que tenía por la cara, tampoco oía", ha relatado el guardia civil Alfonso Eugenio Sánchez al tribunal. El agente ha explicado que tras la explosión del coche bomba que ETA activó cuando pasaba la furgoneta en la que viajaban todos intentaron "salir de allí como podían".

"Ese día terminó mi carrera militar y durante muchos años mi vida", ha dicho Juan Antonio Corredor, que al igual que la mayoría de sus compañeros tienen importantes secuelas físicas y psíquicas tras el atentado. Otro de los agentes ha recordado que sintió como le entraba "una gran llamarada, que parece que vas a reventar y que te deja sin aire en los pulmones".

Para el fiscal, González Peñalva tuvo una "participación decisiva" en este atentado perpetrado por el "comando Madrid", al que pertenecía también José Ignacio De Juana Chaos, Inés del Río y Juan Manuel Soares Gamboa, que ya han sido condenados por estos hechos, y por ello ha peido al tribunal que le condene a 485 años de cárcel, si se aplica el Código Penal de 1973, o a 390 años. En cualquier caso, el fiscal ha subrayado que como esta pena se sumaría a otras de varios cientos de años que ya tiene la etarra, que el tribunal establezca el cumplimiento máximo de 40 años.

Por su parte, las acusaciones particulares han solicitado además de la pena de cárcel, que se condene a la etarra al pago de indemnizaciones para las víctimas, en concepto de responsabilidad civil.