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Condenado a cuatro meses de cárcel el periodista que espió a la Familia Real británica

El tribunal asegura que la conducta del reportero fue “baja y censurable en extremo”

El periodista implicado en el escándalo de la supuesta interceptación de mensajes de teléfonos móviles de la Familia Real británica, Clive Goodman, ha sido condenado a cuatro meses de cárcel por el tribunal penal de Old Bailey de Londres. Goodman, de 49 años y responsable de seguimiento de la realeza en el diario sensacionalista News of the World, estaba acusado de conspirar para piratear comunicaciones, en un caso que afecta también a políticos, famosos y directivos del fútbol inglés.

El reportero, que el año pasado fue suspendido temporalmente por su periódico, el más vendido de este país y propiedad del magnate de origen australiano Rupert Murdoch, cometió presuntamente ese delito entre el 1 de enero de 2005 y el 9 de agosto de 2006. En la vista celebrada hoy, el tribunal le ha condenado por “su conducta baja y censurable en extremo” y entiende que “este caso no entiende de libertad de prensa. Es sobre una invasión ilegal de la intimidad grave e inexcusable”. Además, añade que el delito es “muy grave” porque “el objetivo fueron miembros de la Familia Real y ésta ocupa una oposición única en la vida de este país”.

El reportero del dominical fue detenido el 8 de agosto del pasado año en aplicación de una ley que contempla como penas un máximo de dos años de cárcel, una multa o ambos castigos frente a este tipo de delitos. Posteriormente fue puesto en libertad bajo fianza.

La detención, junto a otras personas, se practicó en el contexto de una operación policial que empezó en diciembre de 2005 después de que Scotland Yard fuera alertada por Clarence House, la residencia oficial en Londres de Carlos de Inglaterra.

Según la Policía, las imputaciones tenían “posibles implicaciones para la seguridad2 de la realeza, de ahí que la investigación del caso encomendara a la brigada antiterrorista de Scotland Yard. Tras la apertura de la investigación, varios inmuebles fueron registrados en relación con el escándalo, entre ellos las oficinas de la empresa News International, filial británica del grupo News Corporation que encabeza el propietario de News of the World.