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Un invento sin comprador

Christie's no encuentra quien puje por un juego de bombillas usadas por Edison para lograr la patente de su invención

Les pasa a algunos inventores: se sacan del magín un artilugio en teoría revolucionario y luego no encuentran quien lo compre. Casi un siglo y cuarto después, le ha pasado a Thomas Alva Edison, el creador de uno de los aparatos más célebres del siglo XX, la bombilla. Una serie de 23 lámparas que el científico estadounidense utilizó en 1890 en el juicio para defender la patente de su invención no han encontrado comprador en una subasta en Christie’s.

Tuvo más suerte, en cambio, Albert Einstein, cuyo primer ensayo científico se vendió en 510.000 euros (677.680 dólares), pese a que las bombillas de Edison se presentaban como el "lote estrella" de una puja dedicada a grandes hitos de la Historia de la ciencia. De hecho, las bujías, que se habían dado por perdidas desde 1890, tenían un precio mínimo estimado de casi 300.000 euros (394.000 dólares), al que ningún postor se acercó. Un portavoz de Christie's ha comentado que resulta "muy sorprendente" que no se adjudicara "algo único".

Las históricas lámparas reaparecieron en 2002, cuando fueron descubiertas por casualidad en el ático de una casa de Estados Unidos, cuidadosamente guardadas dentro de un estuche de madera que aún conservaba la llave original. Tradicionalmente se considera a Edison el inventor de la bombilla incandescente y logró para ella en EE UU la patente número 223.898 el 27 de enero de 1880. No obstante, se conocen otros artilugios incandescentes previos, como el del británico Joseph Wilson Swan (1828-1914), que patentó su propio invento en el Reino Unido en 1878.

Swan y Edison comercializaron con éxito sus inventos cada uno a un lado del Atlántico, pero el estadounidense pasó buena parte de la década siguiente defendiendo ante los tribunales su patente. El más famoso proceso fue el llamado "Juicio por Infracción de la Patente de Edison" enfrentó a la Edison Electric Light Company y la United States Electric Light Company, que había comprado la patente de Lewis Howard Latimer (1848-1928), y se prolongó varios años. Edison obtuvo un veredicto favorable el 8 de julio de 1890. En el momento culminante del juicio, cuando ya se disponía a cantar victoria la compañía contraria, apareció un testigo crucial: John W. Howell, ingeniero de la fábrica de lámparas de Edison, que declaró solemnemente, señalando la caja de bombillas subastada: "Yo, por la presente, fabriqué las bombillas".

Después del juicio, dos magnates estadounidenses, J.P. Morgan y Henry Villard, dirigieron la fusión de la empresa de Edison y la compañía Thomson-Houston, que dio lugar al gigante industrial General Electric.

Otros 200 artículos y obras de genios como Galileo Galilei, Louis Pasteur, Isaac Newton y Marie Curie salieron a subasta, entre los que brilló el primer ensayo de Albert Einstein (1879-1955), titulado Sobre la investigación del estado del éter en el campo magnético. Einstein escribió ese texto con sólo dieciséis años y se lo envió a su tío Cäsar Koch junto a una carta en la que se disculpaba por un trabajo "ingenuo e imperfecto" propio de "un hombre joven como yo". El ensayo y la misiva, redactados con una letra llamativamente nítida, se vendieron hoy por 510.000 euros (677.680 dólares) y se convirtieron en el lote más caro de la sesión.

También ha suscitado gran interés la primera edición de El origen de las especies, de Charles Darwin (1809-1882), que se remató en 115.520 euros (153.500 dólares). Otro lote destacado resultó la primera edición en latín de la exposición de Galileo (1564-1642) sobre la teoría copernicana, que se compró por 15.100 euros (20.000 dólares).