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Un grupo de independentistas boicotea un mitin de Rajoy y Piqué en Granollers

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha acusado al PP de "crear muchas heridas" durante el proceso de negociación del Estatut

Madrid / Granollers / Sant Feliu de Llobregat

La visita del presidente del PP, Mariano Rajoy, y del líder del partido en Cataluña, Josep Piqué, a Granollers (Barcelona) ha acabado con altercados cuando un centenar de jóvenes independentistas les han insultado. La policía ha tenido que proteger su salida del mitin en que estaban participando. El sábado ambos líderes políticos sufrieron insultos y abucheos al visitar un mercado de L'Hospitalet de Llobregat. Esta mañana el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, había calificado el incidente de "desagradable" y de "vergüenza".

Durante el acto de esta tarde, tanto Piqué como Rajoy han acusado al primer secretario del PSC, José Montilla, y al presidente de ICV, Joan Saura, de alentar este tipo de actos de boicot en contra el PPC. Si hace unos días Rajoy fue abucheado en un mercado de L'Hospitalet, la visita de Rajoy a Granollers ha estado marcada por la tensión. El líder popular ha salido en una furgoneta mientras un grupo de jóvenes, entre los que había okupas, le insultaban y lanzaban algunos huevos.

"Han perdido el sentido de las cosas"

En referencia a ambos incidentes, el secretario de Organización del PSC, José Zaragoza, ha lamentado que algunos ciudadanos "se dediquen a imitar a los diputados del PP, como Martínez Pujalte". "Nos extraña que el PP intente convertir un incidente producto ciertamente de las tensiones que provocan determinadas declaraciones en algo más", ha afirmado Zaragoza en un mitin del PSC en Sant Feliu de Llobregat (Barcelona), antes de asegurar que los populares "han perdido el sentido de las cosas" al "convertir la batalla política en la descalificación del adversario, cuando se dedican a decir que detrás del Estatut está ETA".

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, también ha cargado contra el PP, al que ha acusado de "crear muchas heridas" durante el proceso de negociación del Estatut y de "poner todas las chinas" en el camino de reforma del texto.

Maragall ha contado, en una entrevista concedida a la Cadena SER, que ayer telefoneó a Rajoy para solidarizarse con él y le dijo que el incidente "no era representativo" de la sociedad catalana.

Por contra, el primer secretario del PSC, José Montilla, afirmó ayer que los abucheos a Rajoy fueron el "clamor" de la sociedad contra la política "miserable" y de confrontación del PP. Montilla dijo que la protesta surgió de "forma espontánea" entre ciudadanos que quisieron decir 'no' a los "ataques continuados contra Cataluña" del PP.

Debate sin Maragall

Donde no estuvo Maragall fue en el único debate de esta campaña entre todos los partidos políticos. Durante las casi dos horas que duró, los máximos líderes de cada formación, exceto el socialista catalán, discutieron las diferencias sobre el alcance económico y de competencias del modelo de financiación que incluye el Estatuto. Intervinieron Miquel Iceta, viceprimer secretario del PSC; Artur Mas, presidente de CiU; Josep Lluís Carod Rovira, presidente de Esquerra; Josep Piqué, presidente del PP de Cataluña, y Joan Saura, presidente de Iniciativa-Verds. El debate estuvo moderado por el periodista Josep Cuní.

Ya sentados en la mesa, y con Josep Cuní como maestro de ceremonias, Piqué hizo notar como una "falta de respeto" hacia los telespectadores que el PSC no enviara al debate ni a su presidente, Pasqual Maragall, ni a su primer secretario, José Montilla. Iceta lo justificó alegando que el partido le había encargado a él la coordinación de los trabajos del Estatuto desde el primer día.

Los partidos del sí hicieron piña en torno a la defensa de la nueva fórmula de financiación que, como señalaron el ecosocialista Joan Saura y el convergente Artur Mas, recoge la mayoría de las reivindicaciones expuestas en el Estatuto aprobado en el Parlament de Cataluña. En la posición contraria, PP y ERC. Josep Piqué denunció que para una mejora de los recursos económicos no era necesaria la reforma estatuaria. Carod, por su parte, censuró que el acuerdo alcanzado queda a años luz de las aspiraciones catalanas y retó a Mas a que, si gobierna, suprima el impuesto sobre hidrocarburos que ayuda a financiar la sanidad pública.

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