Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El CGPJ archiva el informe contra Garzón por la supuesta revelación de secretos del 11-M

La denuncia fue presentada por el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño

La Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial ha archivado hoy un informe elaborado por la Inspección del organismo a partir de la denuncia del fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, contra el magistrado Baltasar Garzón, al que se proponía abrir diligencias informativas por si hubiera incurrido en una falta muy grave o grave de revelación de secretos relacionados con el 11-M en su libro Un mundo sin miedo.

La decisión de archivar el informe ha sido tomada por tres votos a favor —los vocales elegidos a propuesta del PSOE, Montserrat Comas y Ángeles García, y el independiente Agustín Azparren—y dos en contra —los propuestos por el PP, Carlos Ríos y Enrique Míguez—.

El informe de Inspección reconoce que Garzón no instruyó ni tuvo conocimiento de los hechos incluidos en el sumario sobre los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid por su condición de juez, pero entienden que como tal tiene ante la sociedad un "deber de sigilo" que atañe a todos los procesos de los que haya tenido conocimiento en el ejercicio de su trabajo; además, señala la necesidad de conocer su "fuente de información". La Inspección cree que la opinión de Garzón sobre "la finalidad perseguida por los terroristas" basada en informes policiales "genera en la opinión pública una carga de verosimilitud, teniendo en cuenta que es social y notoriamente conocido por su condición de juez".

Garzón asegura en su libro: "En contra de lo que mantenían desde el Ministerio del Interior, ETA no había preparado un atentado con mochilas bomba en la estación de esquí de Baqueira Beret en las Navidades de 2003. Los únicos datos de esa posible acción se limitaban a la declaración de un etarra en dependencias policiales. Tampoco buscó una carnicería en la estación de Chamartín en la Nochebuena de 2003. La intención de los terroristas, según consta en los informes policiales, era hacer estallar el explosivo cuando el tren estuviera fuera de servicio. También era incierto que ETA quisiera cometer una matanza en la capital con los explosivos que iban a colocar en marzo, ya que iban a hacerlos explotar de madrugada, cuando los edificios industriales estuvieran desalojados. Por eso empezaron mis dudas sobre al actuación del Gobierno de José María Aznar. Me costaba creer que el Ejecutivo que tan eficaz había resultado en la lucha contra ETA hubiera iniciado una huida hacia adelante para evitar que se supiera antes de las elecciones que el terrorismo internacional islamista era el auto de la matanza y no ETA".