Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Aznar asegura que ser "estadista" implica no ceder ante "falsos dilemas de opinión pública"

El ex presidente del Gobierno alaba la figura del ex canciller Helmut Kohl porque tuvo la "visión necesaria para llevar a cabo sus decisiones"

El ex presidente del Gobierno, José María Aznar, ha expuesto hoy una particular teoría sobre lo que suponer ser un estadista en política. Como si hablara de él mismo y aprovechando la visita del ex canciller Helmut Kohl a la fundación del PP FAES, Aznar ha dicho que para ser "estadista" hay que tomar "decisiones impopulares" ante "falsos dilemas de opinión pública". Una de las medidas más polémicas del último Gobierno de Aznar fue el envío de tropas a Irak, decisión que desató una oleada de protestas en toda España.

En la presentación de una conferencia impartida por el ex canciller, Aznar ha asegurado que un político debe tener la "visión necesaria para llevar a cabo sus decisiones" y "estar a la altura de las circunstancias en los momentos de cambio de la Historia". En este sentido, en alusión al proceso de reunificación alemana, ha afirmado que Kohl "no se plegó ante un falso dilema en la opinión pública, que estaba en contra de sus decisiones", tomadas para hacer prevalecer "la libertad y la paz" y a pesar de ser "difíciles" e "impopulares" .

Durante la presentación de la conferencia, Aznar ha aludido a la "revolución de la libertad" en la que participaron dirigentes como el ex canciller, al que ha considerado "amigo suyo" y una "persona entrañable". Kohl, ha dicho, "lideró un proceso gracias al cual Europa está unida hoy por ideas de libertad y democracia".

Dudas sobre la integración de Turquía

Kohl, por su parte, ha mostrado sus reticencias a una próxima incorporación de Turquía a la UE y ha mostrado su decepción con el preámbulo de la Constitución europea, en el que no se menciona la tradición judeocristiana que los democristianos alemanes defienden. "Es un error que en el preámbulo no se haya mencionado a Dios por razones que no acepto, pero la situación es la que es", así que "lucho por su aprobación", ha dicho.

El que fuera canciller alemán entre 1982 y 1998 ha dicho que aunque Turquía es "un país con una cultura altamente desarrollada" y con un "papel muy positivo en Europa", es preferible "seguir en la línea de examinar la solicitud (de ingreso) sin prisas". Tras evocar la necesidad de que Ankara respete "los derechos civiles y la libertad de religión", ha vaticinado que el proceso de adhesión será "un proceso de mucho tiempo, de entre diez y quince años como mínimo". "Me disgusta que ahora se diga que Turquía) va a ser miembro", ya que "no creo que en un futuro previsible sea capaz de cumplir los criterios de Copenhague para su adhesión", ha asegurado.